Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página HIBERUS | Google Plus Hemeroteca Edición impresa DN+ Tablet
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete
El Tiempo: Cargando...

La Hemeroteca
sociedad

En 2012 se registraron 4.936 casos de padres agredidos por sus hijos

  • Las denuncias por violencia filio-parental se multiplican por cuatro en los últimos cinco años

Simulación de una agresión

En 2012 se registraron 4.936 casos de padres agredidos por sus hijos

Simulación de una agresión

JORGE NAGORE (ARCHIVO)
0
21/02/2014 a las 06:01
  • COLPISA. MADRID
Comienza con insultos, sigue con amenazas y acaba en violencia física. Esa es la secuencia de la agresión filio-parental, un problema cada vez más extendido en la sociedad y que afecta a más progenitores. "Es un tema tabú. Silenciado. Pero que va a más", explicó este jueves el psicólogo y exdefensor del menor de la Comunidad de Madrid Javier Urra. Y es que las denuncias por agresiones de hijos a padres se han multiplicado por cuatro en los últimos cinco años. En concreto, en 2012 se registraron 4.936 casos de este tipo en la Fiscalía de Menores, lo que supone el 16,6% del total de procedimientos abiertos. Sin embargo, los expertos advierten de que estos datos están muy por debajo de la realidad, ya que en muchos casos los padres no denuncian porque tienen vergüenza de reconocer dichas agresiones.

Para tratar de dar a conocer y concienciar a la sociedad sobre este problema se ha constituido la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-Parental (Sevifip) en la que participan diversas organizaciones sociales. Entre sus objetivos se encuentran "promover estudios y las investigaciones" sobre este tipo de violencias, compartir los resultados de dichos trabajos y la realización de jornadas técnicas.

Un 3,2% de los menores entre 13 y 17 años admiten haber agredido físicamente a sus padres más de seis veces en el último año. La cifra aumenta hasta el 14% en los casos de violencia psicológica (insultos y amenazas), según los datos recabados por el centro Euskarri en Vizcaya. "Los chicos recurren más a la violencia física y las chicas a la psicológica. Además se agrede más a las madres que a los padres porque están más implicadas en la educación de los hijos", aseguró Roberto Pereira, director de Euskarri.

Una de las mayores dificultades para detectar este tipo de violencia es la tardanza de los progenitores en denunciar. "Si hay algo difícil es poner una denuncia a un hijo", reconoció Francisco Romero, del equipo técnico de la Fiscalía de Menores. A eso hay que unir la vergüenza que sienten al tener que reconocer esa realidad. Así, no es extraño que los padres maltratados tarden una media de 18 meses en denunciarlo judicialmente desde el primer momento de agresión, egún datos de la Fiscalía. En este sentido, los expertos insistieron en la importancia de que los progenitores den el paso de acudir a la justicia para marcar un límite a los agresores. "Nosotros les animamos siempre a que denuncien. Los menores deben saber que existe una consecuencia a sus actos", explicó el responsable de Amalgama-7, Jordi Royo. También insistió en la importancia de que los padres no devuelvan la agresión, "o el problema se complicará todavía mucho más".

Los expertos recuerdan que esta violencia se da en todo tipo de familias (monoparentales, divorciadas, homosexuales...). Tampoco influyen demasiado las clases sociales ni el nivel cultural. "En el 60% de las familias uno de los dos progenitores son licenciados universitarios", afirmó Royo. Para este experto, las familias se dividen en cuatro tipos en función de la educación y el comportamiento que tienen con los hijos. De esta forma estarían las familias superprotectoras (aquellas que siempre dan la razón al menor en cualquier cosa), las negativas (delegan la responsabilidad en las autoridades, ya sean policías, jueces de menores, etc), las permisivas (pretenden ser amigos de sus hijos) y las corresponsables (los progenitores dejan claro a los hijos cual es el rol de cada uno en la familia siempre desde el respeto). Para Royo, los tres primeros tipos tienen más posibilidades de sufrir una violencia de este tipo.

PERFIL DE LOS MENORES 

Por su parte, los aspectos comunes de los menores que protagonizan estar agresiones suelen responder a la idea de "lo veo, lo quiero, lo tengo". Según Royo, son jóvenes con un "rendimiento académico por debajo de su capacidad" que no saben gestionar su tiempo libre ni el dinero con el que cuentan. Además, entre un 60% o 70% de estos adolescentes maltratadores consume alcohol y cannabis.

Para tratar de solucionar este problema es necesario la colaboración de los padres. "Nosotros trabajamos con los chicos, pero también con las familias", declaró María José Ridauro de la Fundación Amigó, un organización sin ánimo de lucro con 18 centros donde trabajan por la reinserción de menores conflictivos. En su opinión, la violencia paterno-filial "tiene solución" porque es un comportamiento "adquirido" por los menores que puede ser corregido. También destacó la importante labor que deben realizar las escuelas. "Hace falta que el profesor les muestre confianza. Pero también debe establecer una disciplina e imponer normas en las clases", aseguró Ridauro.



Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.






(*) Campo obligatorio

Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Lo más...
volver arriba
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual