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Pactos de Gobierno

Mariano Rajoy ofrece a Sánchez ser vicepresidente en su Gobierno

  • Asegura que será el portavoz de su partido en el debate de investidura del candidato socialista

Mariano Rajoy, , durante la Junta Directiva de su partido en el PP.

Rajoy reivindica su derecho a gobernar si Sánchez no logra el apoyo necesario

Mariano Rajoy, durante la Junta Directiva de su partido en el PP.

EFE
19/02/2016 a las 06:00
  • colpisa. madrid
Aunque Mariano Rajoy apunta en sus conversaciones privadas que lo más probable es que haya nuevas elecciones el 26 de junio porque nadie tendrá apoyos suficientes para lograr la investidura, en público actúa como un líder que aspira a gobernar de nuevo. Al punto de que hoy mismo ofreció al socialista Pedro Sánchez ser el vicepresidente de un hipotético Gobierno que dirigiría él. Rajoy hasta ahora se había resistido a verbalizar la oferta a Sánchez para que sea su vicepresidente.

La vez que se le preguntó por ello hace un par de semanas, dijo que "eso son detalles que habría que hablarlos". Pero hoy en Bruselas, antes de transmitir sus impresiones al británico David Cameron, comentó que "lo sensato y razonable" es que el líder del partido más votado sea el presidente y el segundo, el vicepresidente. El presidente del Gobierno ya no sabe qué argumento emplear para convencer al secretario general del PSOE de las bondades de una coalición para gobernar entre el PP, su partido y Ciudadanos. Hoy dio el paso precisar que en ese Ejecutivo tripartito Sánchez sería su número dos porque esa es la fórmula que se estila ahora en Europa. "Eso es lo que piensan todos aquí", apuntó como argumento de autoridad en alusión al Consejo de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea.

Aunque dicho de forma poco solemne, la idea de que el líder socialista sea el vicepresidente de un Gobierno de coalición presidido por el PP ronda desde hace mucho por las cabezas de la dirección popular y los estrategas de la Moncloa. El vicesecretario Javier Maroto ratificó las palabras de su líder porque es "razonable" que así sea y garantizó que su partido "no tendría ningún problema" en asumirlo. Es más, incluso, hizo extensiva la oferta de entrada en ese hipotético gobierno a Ciudadanos con otra vicepresidencia. "En coalición hay que compartir", adujo.

La oferta de Rajoy a Sánchez es, de todos modos, una versión corregida de la idea inicial, que era proponer el número dos del Gobierno a Albert Rivera. Durante la campaña electoral, el PP presuponía que el partido del centro iba a sacar mejor resultado que sus 40 diputados actuales. "Hemos fallado nosotros, pero también nos ha fallado Ciudadanos", se quejaba un miembro de la dirección del PP pocos días después de las elecciones. Los populares obtuvieron, escaño arriba escaño abajo, los diputados que calculaban, pero sus proyecciones indicaban que los de Rivera iban a llegar al medio centenar. La suma de ambos, según esas cuentas, debía llegar o rozar la mayoría absoluta. La realidad echó todo por tierra y se hizo necesario un tercer socio que no podía ser otro que el PSOE.

El movimiento del presidente del Gobierno en funciones es, además, un intento de recuperar protagonismo en un tablero político controlado desde el 2 de febrero por Sánchez. Un escenario en el que el presidente del Gobierno está casi desaparecido porque rehusó la oferta del Rey para ser candidato a la investidura y dejó el camino libre al secretario general de los socialistas. La reaparición de Rajoy, sin embargo, no aportó nada nuevo en lo que a discurso se refiere. Volvió a repetir los argumentos sobre la necesidad de un gobierno moderado que comparten postura en los grandes temas, como la unidad de España y la igualdad de los españoles. Nada que no dijera la misma noche y al día siguiente de las elecciones.

Ambición personal Insistió asimismo en la bondad del acuerdo a tres, pero con la salvedad de que debe de estar presidido por el PP porque si la jefatura recae en los socialistas su partido no podrá apoyarlo. Un matiz que Rivera califica de "ambición personal". Pero Rajoy mantuvo que los siete millones de votantes del PP no entenderían que facilitasen con una abstención un Gobierno del PSOE. Tampoco, avisó, va a aceptar presiones en ese sentido, procedan de sectores económicos o políticos. "No lo vamos a hacer. Eso no existe, es un escenario imposible", y "si me dejara presionar no merecería ser el presidente del Gobierno de España", zanjó. La rotundidad del presidente en funciones no es compartida por todos en su partido, donde algunos dirigentes y exministros, todavía tímidos y anónimos, empiezan a comentar la posibilidad de una abstención si socialistas y Ciudadanos alcanzan un acuerdo. Si Sánchez gobierna con el respaldo de Rivera, argumentan, el PP se quedaría en el extremo derecho del espectro político y cedería el espacio de la moderación a Ciudadanos.

Lo que sí va a hacer el presidente en funciones es ser el líder de su partido en el debate de investidura que se celebrará en el Congreso el 2 de marzo, algo que estaba en el aire por su tradicional indefinición y porque en el PP es inusual que alguien diga lo que va a hacer el líder sin que él lo haya explicitado antes. "Voy a intervenir en el debate porque soy el candidato del PP a la Presidencia. Voy a explicarle al señor Sánchez cuáles son las razones por las que no tiene nuestra confianza", remató.

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