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Pactos de Gobierno

El Rey no propondrá otro candidato si no tiene garantías de acuerdo

  • El Monarca ya advirtió hace en su audiencia a Pablo Iglesias que los aspirantes han de presentar un "proyecto avanzado"​

​Sánchez expone al Rey la posición del PSOE ante el actual escenario

​Sánchez expone al Rey la posición del PSOE ante el actual escenario

Felipe VI recibe a Pedro Sánchez en el marco de la segunda ronda de consultas.

efe
18/02/2016 a las 06:00
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  • COLPISA. MADRID
Es probable que Mariano Rajoy perdiera para siempre su oportunidad de ser candidato a la investidura cuando el pasado 22 de enero declinó el ofrecimiento del Rey. Y es consciente de ello. El presidente en funciones viene repitiendo que, en caso de que Pedro Sánchez fracase, someterá a votación del Congreso su proyecto de Gobierno, pero siempre añade una coletilla que no es en absoluto baladí: "si tengo los apoyos suficientes". Lo contrario sería incoherente con el discurso defendido desde que rechazó dar el paso ("ir sin los apoyos suficientes habría sido engañar a los españoles"). Pero aunque cambiara de opinión no lo tendría fácil. Fuentes cercanas a la Casa del Rey sostienen que el Monarca no propondrá ya otro candidato si no cuenta con garantías de acuerdo.

Es una premisa que dan por hecho dirigentes de PP y PSOE y que apuntalan media docena de juristas consultados. La mayoría matizan que sería conveniente regular en el futuro el procedimiento constitucional de formación de Gobierno porque esta legislatura, que ha traído consigo un sinfín de situaciones inéditas, ha demostrado que la legislación actual contiene lagunas, pero también coinciden en una misma interpretación. "La ronda de consultas con el Rey -dice un reputado constitucionalista con fuerte ascendiente sobre Felipe VI- no está para decirle lo que cada uno quiere o deja de querer sino para facilitarle las cosas; al Rey hay que ir con el trabajo hecho".

Eso significa que una investidura fallida de Pedro Sánchez el próximo 5 de marzo no implicaría sin más que vaya a correr la lista y que uno tras otro los líderes del resto de formaciones pueda pedir la vez. La advertencia es importante porque el artículo 99.4 de la Constitución señala que si el candidato propuesto en primera instancia por el jefe del Estado no obtuviera la confianza del Congreso ni en primera votación (por mayoría absoluta) ni en una segunda celebrada 48 horas después (por mayoría simple) "se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista en los apartados anteriores", es decir, previa consulta del Monarca a aquellos portavoces designados por los grupos políticos con representación en la Cámara baja. Algunos constitucionalistas creen, por ese motivo, que llegado el caso, el Rey debería abrir una nueva ronda de contactos, como las que celebró entre el 18 y 22 de enero y, tras la renuncia de Rajoy, entre el 27 y 2 de febrero. Esa es, por ejemplo, la tesis del Gobierno.

Sin embargo, los expertos insisten en que esta vez sólo debería proponer un nuevo candidato, o el mismo si se le presenta un acuerdo viable. Otros sostienen incluso que ni siquiera debería celebrar nuevas audiencias hasta que el Congreso, a través de su presidente, le traslade que hay alguien con opciones. Es cierto que el secretario general del PSOE tampoco garantizó sacar adelante un acuerdo cuando fue propuesto. Pero además de que un número suficiente de fuerzas habían trasladado su disponibilidad a explorar un pacto con los socialistas, en ese caso operaba otro principio constitucional.

El Monarca es, según la Carta Magna, el encargado de arbitrar y moderar el "funcionamiento regular de las instituciones". Y si no hubiera propuesto a ningún candidato a la investidura se habría producido un bloqueo institucional para el que no existe solución en la legislación española porque el plazo de dos meses para convocar unas nuevas elecciones, en caso de que no haya mayorías posibles, sólo empieza a contar (según el artículo 99.5 de la Constitución) a partir de la primera votación de la investidura.

UTILIZACIÓN POLÍTICA

En todos los partidos coinciden en que la situación era absolutamente endiablada para Felipe VI, obligado a mantener la neutralidad política. "Es muy fácil que en un contexto como este, se intente utilizar al Monarca para las estrategias propias", apunta un veterano político. Por eso en la Zarzuela se esforzaron durante días en dejar claro que "el Rey no busca ni decide quién es el presidente" y que lo que hizo el pasado 2 de febrero fue "cumplir la Constitución". Un mensaje implícitamente dirigido a quienes en el PP se tomaron a mal que diera una oportunidad al líder del PSOE. Tanto fuentes populares como socialistas admiten que de alguna manera hay que proteger a la Corona del juego político y que no se le puede poner en la tesitura de ser quien lance al ruedo a aspirantes que, aun sabiendo que no tienen la mínima opción, sólo intentarían servirse del encargo para hacer precampaña. "El Rey ya ha hecho su trabajo -dicen también fuentes institucionales vinculadas a la Zarzuela- y la patata caliente ya no puede volver a sus manos. Lo que resta debe dilucidarse en el ámbito del Congreso y de las fuerzas políticas".

No hay que olvidar que ya en la segunda ronda de contactos Felipe VI trasladó a Pablo Iglesias, según relató él mismo, que quien quiera ser candidato ha de presentare un "proyecto avanzado". El mensaje cobra aún más fuerza a la luz de lo que puede venir. Eso sí, la advertencia también vale para Sánchez. Si quisiera a intentarlo una vez más, tendrá que demostrar al Rey que cuenta con los votos para hacerlo.

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