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Pactos de Gobierno

Sánchez "ordena" a su equipo preparar una contraoferta al documento de Iglesias

  • El líder del PSOE busca tiempo para salir de la encrucijada imposible a la que le abocan Podemos, C's, ERC y Convergencia​

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

Sánchez está dispuesto a reunirse con Iglesias si es para firmar un acuerdo

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

EFE
17/02/2016 a las 06:00
  • colpisa. madrid
La investidura se le complica a Pedro Sánchez. Tiene poco tiempo, poco más de una semana, si quiere cerrar un acuerdo que le garantice la Presidencia del Gobierno. Y aún no ha amarrado un solo apoyo. Es más, Ciudadanos y Podemos mantienen sus vetos y los independentistas afirman que sólo contemplarían la abstención en caso de que acepte celebrar un referéndum de autodeterminación en Cataluña. Pero no tira la toalla. El secretario general del PSOE aseguró hoy que es "razonablemente optimista" y dio a conocer la fórmula mediante la que pretende seguir manteniendo al partido de Pablo Iglesias en el juego sin ceder a su pretensión de cortar relaciones con Albert Rivera o de celebrar un encuentro vis a vis. "He dado orden a la comisión negociadora de mi partido para que analice cuáles son las propuestas de su documento que podemos compartir, las incorporaremos a las nuestras y se la haremos llegar revisada", dijo en una comparecencia a última hora de la tarde. Es de suponer que, en esas contraoferta no estarán asuntos espinosos como la consulta independentista -de hecho, él se refirió a políticas sociales, de regeneración democrática y también económicas-, pero aún así, el gesto de Sánchez puede pasarle factura, a la larga, en su partido.

El 28 de diciembre, en aquel comité federal al que los barones críticos llegaron dispuestos a forzar la convocatoria de un congreso inmediato para sustituirle, el secretario general de los socialistas se avino a limitar su margen de maniobra con una resolución que convertíala renuncia a "la autodeterminación, el separatismo o las consultas" en una "condición indispensable" para que el PSOE "inicie un diálogo" con el resto de formaciones.

Este martes lo hizo por partida doble. Porque, aunque aseguró que en su reunión con los representantes de Esquerra y Convergencia no pretendía buscar ni su apoyo ni su abstención sino "recuperar la normalidad y el diálogo" con las fuerzas catalanas, ellos afirmaron que de lo que hablaron fue de su posición en la investidura. Y porque pretende negociar ya con Podemos a pesar de que consideren el referéndum "imprescidible".

La dirección de los socialistas hizo hoy todo tipo de equilibrios para defender que no hay incumplimiento alguno. Lo cierto es que, aunque Sánchez se salte la exigencia draconiana impuesta por la oposición interna -pensada a todas luces para forzar su caída- es poco probable que, a corto plazo, nadie se lo eche en cara en público. Porque quienes podrían hacerlo ya se frotan las manos pensando en que,a las cosas se le han puesto tan negras, que se le ha acabado la partida. Riesgos "Las fotos -replicó tozudo-, al final". En su equipo no niegan que las cosas estén complicadas y el propio Sánchez lo admitió hoy. Pero argumentan que no todo está perdido y que Podemos se está arriesgando mucho con un comportamiento que difícilmente va adejarle bien parado ante los electores progresitas. El líder de los socialistas trabaja pues para lograr un acuerdo, pero al mismo tiempo intenta que, si no le sale, la culpa recaiga sobre Iglesias.


Eso explica lo que, sus detractores en el PSOE, califican de "bajada de pantalones". Sánchez se niega a reunirse con el líder de Podemos para discutir su propuesta, como él pretende, porque, como ya adelantó el mismo lunes su portavoz, Antonio Hernando, la fase de los cara a cara ya pasó y ahora es el momento de los equipo negociadores, de ir al grano y avanzar. Sin embargo, quitó importancia a la puesta en escena de Iglesias, al hecho de que se comporte como si fuera el candidato y a sus continuos mensaje de que quiere un Gobierno de coalición porque no se fía de lo que puedan hacer los socialisas en solitario. "Cada cual que diga las cosas como las quiera decir, pero lo importante es llegar a un acuerdo", dijo.

Es una mano tendida, pero con carga de profundidad. "Estaré encantado de reunirme con él pero para firmar un acuerdo"; "negociar es difícil cuando se quiere hacer a través de ruedas de prensa"; "no ha habido ningún partido, salvo el de Iglesias, que me haya pedido entrar en el Gobierno, todos siguen la misma lógica: primero hablar de ideas y luego de sillones"... Su comparecencia estuvo plagada de frases similares.

Sánchez trató además de dar la sensación de que no se ha producido desaceleración alguna en su camino a la Moncloa y, en un guiño a IU, Compromís, PNV y CC, pero sobre todo, a Ciudadanos, que también empieza a tensar la cuerda, agradeció a sus representantes la actitud mantenida estas semanas. "Nosotros ya elegimos; aquí se trata -reclamó- de si va a haber cambio o no".

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