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Caso Nóos

Las facturas desmontan el intento del excontable por salvar a la Infanta

  • Tejeiro asegura que Cristina de Borbón no pisaba Noos y no dirigía Aizoon, pero reconoce que hubo gastos irregulares de Urdangarin y su esposa

El excontable del Instituto Nóos, Marco Antonio Tejeiro, en el juicio.

Las facturas desmontan el intento del excontable por salvar a la Infanta

El excontable del Instituto Nóos, Marco Antonio Tejeiro, en el juicio.

EFE
17/02/2016 a las 06:00
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  • Colpisa. Palma
Lo de Marco Antonio Tejeiro durante la vista de este martes en el juicio del 'caso Nóos' fue un ejercicio de equilibrismo procesal para contentar a sus dos principales acusadores, la Fiscalía y Manos Limpias. Con ambos ha pactado para reducir su condena aunque en este proceso tienen intereses muy distintos, sobre todo en lo referido a Cristina de Borbón. Al final, una de cal y otra de arena.

Para congraciarse con Anticorrupción, el contable de Nóos, siguió al pie de la letra el guión su papel de arrepentido y la consigna fijada por el fiscal Pedro Horrach: de la infanta, nada de nada. Así, desvinculó por completo a la hermana de Felipe VI del día a día del Instituto Nóos e, incluso, negó que tuviera alguna responsabilidad en la dirección de Aizoon, la sociedad que comparte con Iñaki Urdangarin, que se usó para dos presuntos fraudes fiscales por los que se sienta en el banquillo.

Pero Tejeiro también buscaba el favor de Manos Limpias, que hace solo unos días sacó del banquillo a su hermano Miguel al retirar los cargos contra él. Intentar contentar a la acusación popular, que todavía pide para el excontable once años de cárcel, obliga a apuntar contra la infanta. Por tanto, a preguntas de la letrada Virginia López Negrete, admitió que el matrimonio Urdangarin-Borbón endosó a Aizoon una cascada de gastos personales, alguno propios de la infanta. También admitió que en la sociedad pantalla acabaron tickets de los escoltas de la Casa Real.

La parte de la confesión de Tejeiro al fiscal fue claramente guiada, pero fue una confesión contundente. El arrepentido salió al estrado dispuesto a dar el balón de oxígeno para Cristina de Borbón que la Fiscalía demandaba. A pesar de que la hermana del Rey era vocal y miembro de la junta directiva del instituto, Marco Antonio Tejeiro señaló que la imputada no hacía ningún trabajo para Nóos. Es más, dijo que solo apareció una vez por la sede para recoger a su marido.

Tejeiro, quien afirmó que solo vio a Cristina de Borbón una segunda vez en un cumpleaños de Urdangarin, también exculpó al exsecretario de las infantas y tesorero de Nóos, Carlos García Revenga. Según el contable, García-Revenga, como la infanta, no solía pisar el instituto ni desempñaba alguna función en la organización.

Sin "contacto" El espaldarazo del arrepentido a la infanta fue más allá. Reveló que Cristina de Borbón jamás le dio una indicación sobre Aizoon, la sociedad del usada supuestamente para desviar dinero público a los bolsillos privados y defraudar a Hacienda. No era un tema baladí porque la exduquesa se sienta en el banquillo solo por su responsabilidad en Aizoon. Tejeiro, que era el contable también de esa firma, mantuvo que la infanta nunca le entregó facturas ni le dio órdenes ni le envió ningún mail sobre Aizoon. "Yo no tuve contacto con Cristina de Borbón", apostilló.

Parecía que la hermana del jefe del Estado se alejaba por momentos de una sentencia condenatoria, pero solo instantes después Marco Antonio Tejeiro se cambió de ropajes para convertirse en el arrepentido de Manos Limpias. Ahí empezaron los mandobles a la infanta y su marido. Reconoció que le ordenaban, casi siempre Julita Cuquerella, la secretaria de Urdangarin, endosar a Aizoon todo tipo de gastos que nada tenían que ver con la sociedad fantasma y sí mucho con los gastos del matrimonio y sus hijos. Gastos bajos el epígrafe de "S.E.", "su excelencia", la infanta. Desde compras de poca entidad, como centros de flores o libros Harry Potter, a gastos mucho más importantes como botellas de vino de 2.000 euros, un safari familiar a África, otro viaje a Brasil o un curso de coaching para Cristina de Borbón por 6.672 euros. "No correspondían al objeto social de Aizoon. Se metieron porque me dijeron que los metiera", confesó.

Tejeiro reveló incluso que se endosaron múltiples gastos de escoltas de la Casa Real a las cuentas de la sociedad y que esos tickets le llegaban de la mano de los propios policías o a través de Cuquerella. Explicó que periódicamente le llegaban "sobres" con todo tipo de tickets de aparcamiento o de comidas, pero también otros gastos muchos más difíciles de cargar, como compras de "ropa" o "peluquería" de los agentes, que Marco Antonio Tejeiro aseguró que rechazó porque los consideraba imposibles de deducir.

Con esos golpes a la línea de flotación de la defensa de la infanta, Tejeiro completó la segunda parte de su confesión y tres días de declaración. También había completado la transformación de doctor Jekyll a Mister Hyde del 'caso Nóos'. Algo que no se tomó muy bien uno de los abogados de la infanta, Pablo Molins, que llegó a insinuar que su confesión había sido teledirigida por Manos Limpias.

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