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tribunales | león

El juicio por el crimen de Carrasco llega este lunes a su recta final

  • Este lunes tendrá lugar la lectura de las conclusiones definitivas de las partes y las últimas palabras de las acusadas

Monserrat González (d), autora confesa del crimen de Isabel Carrasco, junto a su hija y segunda acusada Triana Martínez (i).

Monserrat González (d), autora confesa del crimen de Isabel Carrasco, junto a su hija y segunda acusada Triana Martínez (i).

Monserrat González (d), autora confesa del crimen, junto a su hija, Triana Martínez (i).

EFE
Actualizada 14/02/2016 a las 11:25
  • efe. león
El juicio con jurado popular por el crimen de la presidenta de la Diputación de León Isabel Carrasco (PP), que murió tiroteada el 12 de mayo de 2014, llega este lunes al final con la lectura de las conclusiones definitivas de las partes y las últimas palabras de las acusadas.

Es previsible que el fiscal del caso, Emilio Fernández, rebaje ligeramente las penas que pide para las tres acusadas, la misma inicialmente para todas ellas: veintitrés años, veinte por un delito de asesinato en concurso ideal con otro de atentado a la autoridad, y tres más por tenencia ilícita de armas.

En el banquillo de los acusados se sentarán Montserrat González, de 57 años, autora confesa de los disparos que acabaron con la vida de Isabel Carrasco; su hija, Triana Martínez, de 37, y la agente de la Policía Local de León Raquel Gago, de 42.

Isabel Carrasco, que también era la presidenta del PP en León, murió a las 17.15 horas del 12 de mayo de 2014 tras recibir tres disparos cuando atravesaba una pasarela peatonal sobre el río Bernesga para dirigirse a la sede del PP en el Paseo de Salamanca.

La Policía detuvo veinte minutos después a Montserrat González y a su hija Triana Martínez como supuestas autoras de su muerte gracias a la colaboración de un agente de policía jubilado que presenció la agresión y siguió a la primera.

Cuarenta y ocho horas después Raquel Gago entregó en la Comisaría de León el arma homicida y explicó que la había encontrado en su coche sin saber cómo había llegado hasta allí.

Inicialmente quedó en libertad, pero el 16 de mayo la titular del juzgado número 4 de León, Sonia González, que ha instruido las diligencias del caso, decretó su ingreso en presión tras tomarle declaración.

La jueza instructora consideró que existían suficientes pruebas incriminatorias que probaban su participación en la muerte de Isabel Carrasco, que tenía 59 años cuando falleció.

Montserrat González confesó ante la Policía ser la autora de los disparos, y explicó que había actuado movida por el odio ya que responsabilizaba a Isabel Carrasco del despido de su hija de la Diputación de León y de cercenar su carrera política en el PP.

El letrado José Ramón García, que patrocina a Montserrat González y a su hija, pide para la autora confesa del asesinato ocho años y medio de prisión alegando enajenación mental cuando sucedieron los hechos.

Siete años corresponderían a un delito de asesinato y uno y medio al de tenencia ilícita de armas.

Para la hija de Montserrat, el letrado pide la libre absolución, lo mismo que el abogado que defiende a Raquel Gago.

Por lo tanto, la prueba pericial psiquiátrica dirimida el pasado jueves puede incidir directamente en la pena a la que se condene a la autora confesa del asesinato.

Los dos informes psiquiátricos expuestos en el juicio discrepan sobre el estado de la salud mental de su asesina confesa, Montserrat González, y son también contradictorios en el caso de las otras dos acusadas.

Así, mientras el en informe de imputabilidad, realizado por encargo de la jueza instructora, las forenses sostienen que Montserrat no sufre trastorno mental alguno y es consciente de sus actos, un perito de la defensa, el psiquiatra Javier Ladrón de Guevara, afirma que padece un trastorno de ideas delirantes persistente, "un tipo de paranoia".

También contradictorios son los respectivos informes sobre los motivos que pudieron llevar a la policía local Raquel Gago a actuar como lo hizo en las horas posteriores al crimen.

El perito presentado por su defensa, el psiquiatra Alfredo Calcedo, avaló la tesis del supuesto "bloqueo mental" que la policía local afirma que padeció cuando se enteró del crimen, lo que le llevó "a negar la realidad".

Calcedo recalcó que Raquel sufrió tras enterarse de que en el crimen estaban implicadas personas cercanas, lo que en términos psiquiátricos se conoce como "disonancia cognitiva".

"Equivale a no querer ver la realidad de un hecho concreto, en este caso la detención de dos personas de su círculo íntimo por un delito muy grave", explicó.

Ese bloqueo fue el que, según su defensa, impidió a Raquel Gago acudir a la Policía para contar que había tomado café el día del crimen con las sospechosas e incluso que se había encontrado casualmente en la calle con su amiga Triana pocos minutos después del asesinato.

Fue en ese encuentro "casual" cuando Triana Martínez introdujo en su vehículo un bolso con el arma homicida sin que la policía local se percatase, según han declarado ambas acusadas durante su declaración el juicio.

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