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Caso Nóos

La infanta Cristina aterriza en el juicio del 'caso Nóos'

  • La hermana del Rey deja del lado la pose de efigie y se mete de lleno en la vista oral​

La infanta Cristina de Borbón, a su salida de la Audiencia de Palma.

La infanta Cristina aterriza en el juicio del 'caso Nóos'

La infanta Cristina de Borbón, a su salida de la Audiencia de Palma.

EFE
10/02/2016 a las 06:00
  • colpisa. madrid
Tampoco es que fuera especialmente expresiva pero, desde luego, nada que ver con lo que ocurrió hace un mes cuando durante casi quince horas logró mantener un gesto hierático, como si en realidad estuviera a miles de kilómetros de la sala. Cristina de Borbón aterrizó finalmente en el juicio del ‘caso Nóos’. Se mostró mucho más relajada que en la sesión de cuestiones previas del pasado 11 de enero, conversó con otros imputados y siguió con bastante interés la vista en la que se enfrenta a ocho años de cárcel.

No hubo sonrisas. Pero sí que se vieron expresiones en su rostro. Como la de agradecimiento cuando la mujer de Diego Torres, Ana María Tejeiro, sentada delante suyo, le ofreció un caramelo. La infanta rechazó el dulce, pero hizo un gesto hacia la mujer con la que hace años compartía sobremesas en largas cenas de matrimonio.

Cristina de Borbón se atusó el pelo, cambió de postura, miró al público, movió la cabeza, casi se le atisbó un bostezo…. un comportamiento absolutamente normal que, sin embargo, fue imposible ver en su visita en enero, cuando quizás pensaba que jamás volvería a pisar el polígono Son Rossinyol porque la ‘doctrina Botín’ le iba a librar.

Se le vio cómoda en el banquillo, incluso hizo ‘migas’ con el imputado más cercano, el supuesto cerebro de la trama internacional de Nóos, Salvador Trinxet. Habló con él en muchos momentos de la vista, aunque es probable que ambos no se conocieran antes del juicio.

Escuchó con mucha atención las graves acusaciones de Pepote Ballester (quizás por que a éste sí que lo conocía) contra su marido. No llegó a torcer el gesto. Es cierto. Pero en su rostro se adivinó cierto reproche a la traición del amigo de su esposo con el que compartió éxitos en Atlanta 96.

La infanta, incluso, escudriñó las pantallas de plasma de la sala cuando en ellas se mostraban técnicos documentos técnicos que apuntalaban la tesis de que su marido se hizo con negocios millonarios solo por eso, por ser su marido.

Cristina de Borbón se mostró más interesada en lo que pasaba en el juicio que su propio esposo. Urdangarin, como hiciera en enero, se dedicó a compadrear con Diego Torres. Por momentos, los dos exsocios parecían estar más centrados en sus cuchicheos que en las palabras del arrepentido Pepote.

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