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CATALUÑA

La crisis interna de la CUP pone en peligro al Ejecutivo de Puigdemont

  • El sector más izquierdista insta a la dirección asamblearia a dejar en "papel mojado" el acuerdo suscrito hace un mes con Junts pel Sí

Carles Puigdemont, durante el pleno de investidura del Parlament de Cataluña.

Carles Puigdemont, durante el pleno de investidura del Parlament de Cataluña.

Carles Puigdemont, durante el pleno de investidura del Parlament de Cataluña.

EFE (ARCHIVO)
09/02/2016 a las 06:00
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  • colpisa. barcelona
Las aguas bajan muy revueltas en el secesionismo. Un mes después de la renuncia de Artur Mas, que facilitó el acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP para la formación del primer gobierno catalán de signo independentista, los riesgos de crisis profunda en el seno de la izquierda radical son cada vez mayores y ponen en peligro al Ejecutivo de Carles Puigdemont.

Primero fue Corrent Roig, pequeña organización revolucionaria que integraba la CUP, quien el sábado pasado protagonizó la primera escisión en el partido que el pasado 27-S obtuvo 10 escaños. El pacto suscrito con CDC y ERC para la investidura de Puigdemont ha abierto una vía de agua en la formación y Endavant, uno de los sectores más influyentes que cohabitan en la CUP y que tiene en la diputada Anna Gabriel su portavoz más visible, lanzó este lunes un órdago a la dirección y le instó a hacer una “revisión crítica” y considerar "papel mojado" todas las cláusulas del acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP que a su juicio están destinadas a "humillar" a los anticapitalistas.

El pacto establece, en aras de "garantizar la estabilidad parlamentaria y fortalecer la acción de gobierno durante la legislatura", que dos de los 10 diputados de la CUP se incorporen a la dinámica del grupo parlamentario de Junts pel Sí de manera estable, que los asamblearios no puedan votar en "ningún caso" en el mismo sentido que los grupos parlamentarios contrarios al proceso, que la CUP reconozca "errores" en la "beligerancia expresada hacia Junts pel Sí" y que haya tenido que "renovar" su grupo parlamentario. "El acuerdo tiene aspectos impregnados de una lógica de capitulación y de sumisión política inaceptables para la izquierda independentista y anticapitalista", según el comunicado difundido este lunes por Endavant, que es la corriente más a la izquierda y radical de la CUP, que pugna por el control de la formación con Poble Lliure, el sector más secesionista y que se ha mostrado más favorable al entendimiento con CDC y ERC.

Endavant reconoció que hay "problemas internos" en el partido, aunque no entró a detallarlos, pero la CUP ha quedado muy tocada, por someterse a la derecha soberanista y también por cómo transcurrió el proceso de negociación con Junts pel Sí, en el que la izquierda radical celebró votaciones en sus asambleas de dudosa transparencia, hasta el punto que en una de ellas se registró un inédito empate a votos.

AMENAZAS

El comunicado de Endavant deja al descubierto que el aval al acuerdo con Junts pel Sí no contaba con el apoyo unánime del partido, lo que dificulta la paz interna en los próximos meses y presagia relaciones tormentosas entre las dos formaciones secesionistas, que se proponen dejar a Cataluña a las puertas de la independencia en 18 meses. El sector liderado por Anna Gabriel, en cualquier caso, ni siquiera ha concedido los 100 días de cortesía al nuevo Ejecutivo autonómico y este lunes le amenazó con "hacerle caer" si considera que no da pasos reales hacia la secesión y se dedica a caminar dando círculos para prolongar lo que desde la CUP se ha bautizado como el "procesismo", que es estar embarcados de manera perpetua en el proceso, sin voluntad de llegar a ninguna meta.

El serio aviso de Endavant tiene una lectura en clave interna, de crisis en la CUP, pero también tiene que interpretarse en el contexto de negociación por los presupuestos en que se encuentran Junts pel Sí y los anticapitalistas. El vicepresidente económico, Oriol Junqueras, ya ha dejado caer en las últimas semanas que deberá aprobar unas cuentas "injustas", lo que podría implicar nuevos recortes, o al menos un "plan de eficiencia del gasto", según anunció este lunes, extremo que no puede aceptar la CUP, que pide que el presupuesto incluya el impago de una parte de la deuda y que se impacienta porque no acaba de ver el plan de choque social prometido. Artur Mas, que ha adoptado el papel de ariete contra la CUP, presionó este lunes a los anticapitalistas y les recordó que si no avalan las cuentas de la Generalitat estarán incumpliendo el acuerdo para la investidura. Más tensión, porque la CUP siempre ha dicho que no acepta ultimátums.

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