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Pactos de Gobierno

Iglesias da un portazo a las negociaciones con Sánchez

  • El líder de Podemos exige la ruptura del PSOE con Ciudadanos para sentarse a hablar del Gobierno

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, con el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias.

Sánchez lamenta que Iglesias quiera excluir del pacto a Ciudadanos

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, con el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias.

AFP
06/02/2016 a las 06:00
  • colpisa. madrid
Pablo Iglesias echó este viernes un jarro de agua fría a las pretensiones de Pedro Sánchez de alcanzar un acuerdo para el debate de investidura. El secretario general de Podemos se negó a entablar negociaciones con el líder del PSOE hasta que no rompa con Ciudadanos. Tiene que elegir entre "las derechas o un gobierno progresista". Sánchez rechazó al ruptura con el partido de Albert Rivera y reclamó al líder de Podemos que reconsidere su drástica postura. Negó, de todos modos, que las negociaciones estén rotas porque "no se puede romper lo que no ha llegado a nacer".

El secretario general del Podemos había advertido en los días previos que su partido era "incompatible" con Ciudadanos y exigía al PSOE que se decantara por uno u otro. Pero Sánchez no esperaba encontrarse con semejante ultimátum a las primeras de cambio. Fue hora y cuarto de conversación "cordial", de la que debió sobrar la mayor parte porque Iglesias planteó su órdago nada más sentarse.

Iglesias lo hizo sin acritud y sin palabras estridentes, es más, tras la reunión afirmó, como si nada, que será un vicepresidente del Gobierno "leal" con Sánchez. Pero hasta que se forme ese Ejecutivo, si es que llega a nacer, el líder de Podemos piensa jugar todas y cada una de sus cartas, por muchos aprietos que ello suponga para los socialistas y en la primera reunión puso sobre la mesa una exigencia inasumible para quien, según insistió, desea que sea el próximo jefe de Gobierno. Desde Podemos llevan semanas insistiendo en que se podría formar un Ejecutivo "de progreso y cambio en cuestión de días".

Lo único necesario era que el líder socialista diera el paso de dialogar. Pero ahora que lo ha hecho, Iglesias rehusa sentarse con él. Dejó claro no habrá ni contactos si el PSOE no rompe con "las derechas" y "el PP en diferido" que, a su juicio, representa Ciudadanos. A pesar del fracaso con el que se saldó el encuentro, el secretario general de Podemos exteriorizó su optimismo sobre el desenlace de la investidura. "Creo de corazón -manifestó- que a Pedro Sánchez le gustaría ser el presidente de un Gobierno de progreso". Eso sí, urgió al candidato socialista a aceptar sus condiciones cuanto antes.

"Espero que el PSOE se decida pronto y nos pongamos a trabajar desde mañana", dijo para comprometerse a que su equipo de negociación se sentará en la mesa con el PSOE al minuto siguiente de que se levante Ciudadanos. Si no es así, Iglesias anunció que votará en contra de la investidura. Lo hará junto al mismo PP con el que, insistió, "no va a ir ni a la vuelta de la esquina".

La falta de afinidad entre Iglesias y Sánchez es evidente. El primero ha repetido una y otra vez que el segundo no da la talla como líder del PSOE, mientras que el secretario general socialista no perdona a su homólogo de Podemos sus continuos desplantes y ninguneos. Pero un desencuentro como el que tuvieron hoy no estaba en el guión. Al menos en el de los socialistas, que no salían de su sorpresa por el ultimátum en la primera reunión.

Nada es imposible

El propio Sánchez puso buena cara al mal tiempo, y sin perder la sonrisa confió en que Iglesias "recapacite" para permitir un Gobierno "del cambio" y evitar que Mariano Rajoy siga cuatro años más en la Moncloa. El secretario general del PSOE apeló al corazón de los "millones de votantes" de Podemos que leerán el veto de Iglesias como "una ocasión perdida". Pero se negó a dar todo por perdido. "Impossible is nothing" (nada es imposible), dijo parafraseando el lema comercial de Adidas.

El líder socialista tiene "la sensación de que Podemos no quiere" alcanzar un acuerdo con el PSOE. Sánchez tendrá la sensación, pero en su partido son muchos los que tienen la convicción de que es así. Certeza a la que han llegado tras las andanadas de Iglesias contra Sánchez y el expresidente Felipe González, y por su afán en hurgar en las contradicciones internas del PSOE para desacreditar a su secretario general. Pero la prueba palmaria para los convencidos de que las intenciones de Podemos no pasan por el pacto, fue la intervención de Iglesias mientras Sánchez estaba reunido con el Rey, en la que se autoproclamó vicepresidente y demandó seis carteras en un futuro gobierno de coalición. "Pone condiciones para que no se diga que no quiere pactar a sabiendas de que son inasumibles", resume un diputado socialista. Lo que quiere Iglesias, añade, es "ir a otras elecciones".

Sánchez no fue tan lejos y se quedó en que Podemos y sus dirigentes "no han entendido" el nuevo tiempo político que se vive tras el 20-D. De todos modos, ignoró la advertencia de Iglesias y aseguró que va a mantener "la negociación plural", en la que se esforzará para incorporar al partido morado.

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