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Pactos de Gobierno

Los vetos amenazan con frustrar la investidura del presidente

  • Las cuatro principales fuerzas políticas colocan a sus potenciales socios unas premisas que echan por tierra todas las fórmulas posibles

02/02/2016 a las 06:00
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  • colpisa. madrid
En puertas de la apertura formal de las negociaciones cuando concluya este martes la ronda de contactos con el Rey, las cuatro principales fuerzas políticas han fijado tales condicionantes a los pactos que amenazan con hacer naufragar la investidura. El PP solo acepta que gobierne Mariano Rajoy, el PSOE veta esa posibilidad, mientras que Ciudadanos y Podemos se declaran incompatibles. Con estas premisas de salida, ningún candidato, sea el popular o el socialista, tiene posibilidades de superar el debate de investidura. PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos han mostrado sus cartas iniciales para la partida y, de entrada, nadie podrá lograr la confianza del Congreso para gobernar porque las fórmulas sobre la mesa tienen más votos en contra que a favor. Con esos mimbres y con las disposiciones constitucionales, la hipótesis de una repetición de las elecciones cotiza al alza. Los partidos, aunque admiten que los nuevos comicios son una posibilidad real, en el PP casi lo dan por hecho, también apuntan a que esta fase es de tanteo y con apuestas altas, pero que bajarán a medida que avance el calendario.

Los envites, de todas maneras, dibujan un juego imposible. El PP dejó hoy sentado que si Rajoy no gobierna, no hay nada de qué hablar. "El Partido Popular votará en contra de cualquier propuesta de Gobierno que no esté encabezada por el candidato que ha ganado las elecciones, que es Mariano Rajoy", zanjó el vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maíllo. Insistió en que el acuerdo que propone su partido es el de PP, PSOE y Ciudadanos para formar un gobierno estable. Pero ese mismo pacto para formar igualmente un gobierno estable solo que con el socialista Pedro Sánchez como candidato sería "un fraude" a los ciudadanos y nunca contaría con su apoyo.

Los socialistas, por su parte, se ratificaron en la enésima negativa a facilitar un nuevo gobierno de Rajoy. En la reunión del Comité Federal del sábado hubo reparos, y muchos, al acuerdo con Podemos, pero ni una sola voz se alzó para reclamar la gran coalición que sería la gran solución para Rajoy.

La alternativa para el secretario general del PSOE es un acuerdo con Podemos y con Ciudadanos o con uno de los dos. El problema es que tanto el partido de Pablo Iglesias como el de Albert Rivera han planteado vetos recíprocos a participar en acuerdos en los que esté el otro.

El líder de Podemos advirtió a los socialistas que "ponerse de acuerdo con Ciudadanos al mismo tiempo que se pone de acuerdo con nosotros no es posible". A lo que el presidente de Ciudadanos añadió que ambos partidos "no podrán formar parte de un mismo acuerdo de gobierno". El partido de Rivera, ante la hipótesis de un acuerdo de los socialistas con Podemos, votaría en contra. Y viceversa, igual.

Así las cosas, todas las fórmulas que sobre el tapete tendrían más votos en contra que a favor en una hipotética votación de investidura. El acuerdo de PP y Ciudadanos, 163 escaños, contaría con el rechazo del resto de los grupos del Congreso, 187. Lo mismo que el del PSOE con el partido de Rivera, que suman 130 diputados, pero que no podrían incorporar, al menos por ahora, a Podemos, IU y a los nacionalistas vascos e independentistas catalanes.

Solo la alianza de populares y socialistas tendría garantizada la mayoría absoluta con sus 213 escaños a los que se sumarían los 40 de Ciudadanos, pero la postura contraria del PSOE admite pocas interpretaciones. El entendimiento de los socialistas con Podemos necesitaría la incorporación de IU, algo muy factible, y el voto a favor del PNV o de Esquerra y Convergència, no tan factible de momento, sobre todo en la vertiente catalana.

Pero esa combinación de actores a día de hoy está aún lejana. Sobre todo por las condiciones de gobierno de coalición que ha impuesto Iglesias, que reclama para sí el cargo de vicepresidente como reiteró hoy tras reunirse con el Rey. "Nuestra mano sigue tendida", comentó después de la entrevista con el jefe del Estado, al que confirmó, según dijo, su propuesta de un ejecutivo bipartidista. Iglesias emplazó a Sánchez a decidirse y a que se decida por el PP y Ciudadanos, o por Podemos. No hay, según él, otra solución: "No se puede hacer la cuadratura del círculo y ponerse acuerdo al tiempo con Podemos y Ciudadanos; o con la gran coalición o con el Gobierno de cambio y de progreso. No hagamos perder el tiempo a los españoles".

Contactos

Este es el decorado en que tendrán que moverse los actores de la investidura. Los contactos que han mantenido hasta ahora Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera no han pasado de las meras exploraciones. El líder del PP solo ha descolgado el teléfono una vez y fue para hablar con el presidente de Ciudadanos porque este le llamó. Rajoy dice que quisiera hablar con Sánchez, pero el secretario general del PSOE no quiere, salvo para decirle que se vaya a casa, una poderosa razón para no ser invitado a la Moncloa. El líder socialista sí ha hablado con Iglesias y Rivera, más con el segundo que con el primero, pero sin avances, según fuentes de las tres fuerzas, que reconocen que han sido conversaciones con escasa sustancia política.

Las negociaciones solo van a tomar cuerpo si Felipe VI decide mañana, tras cerrar con Rajoy y Sánchez la ronda de contactos, proponer un candidato a la investidura. El PP ya ha anunciado que el presidente del Gobierno no está en condiciones de aceptar el encargo del jefe del Estado porque no tiene apoyos. Sánchez, en cambio, está dispuesto a dar el paso. Pero tampoco se puede desdeñar la idea de que el Monarca no proponga un candidato y continúe con los contactos. Iglesias vino a decir que puede ser así porque el Rey le hizo la reflexión de que "cuando un candidato decide pedir el aval del jefe del Estado es razonable que tenga un proyecto avanzado". Un proyecto avanzado, en lo que a apoyos se refiere, no lo tiene ninguno de los líderes de los dos grades partidos.

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