Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página HIBERUS | Google Plus Hemeroteca Edición impresa DN+ Tablet
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete
El Tiempo: Cargando...

La Hemeroteca
Pactos de Gobierno

Sánchez acepta que sus pactos deban ser ratificados por el PSOE

  • El líder socialista trata de tranquilizar a los pesos pesados que recelan de un acuerdo con Podemos

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

afp
3
Actualizada 26/01/2016 a las 09:22
  • COLPISA. MADRID
Pedro Sánchez tiene ahora doble trabajo: gestionar el escenario abierto tras la renuncia táctica de Mariano Rajoy a la investidura y evitar que su partido vuelva a arder por una de sus decisiones. Consciente del peligro, el secretario general del PSOE ha decidido ir esta vez con pies de plomo e intentar convencer a los suyos de que no hará locuras.

A apenas cinco días del Comité Federal que debe fijar la fecha del próximo congreso socialista, su número dos, César Luena, insistió este lunes en que, dado que el Rey no ha encomendado formar Ejecutivo a nadie más, todavía sigue siendo el "tiempo de Rajoy" y prometió que, llegado el momento, "Sánchez no será presidente del Gobierno a cualquier precio".

Todo intento de calmar los ánimos será poco porque la desconfianza de un sector, no precisamente irrelevante, del partido en su secretario general es muy alta y se sustenta precisamente en eso, en la convicción de que su máxima ambición es ser el jefe del Ejecutivo y que tratará de lograrlo como sea y con quién sea. "Es -dice uno de los barones que presionó para acelerar el proceso de sucesión inmediatamente después de las generales- su única bala".

Gestos como la cesión de senadores a ERC y Convergencia para que puedan formar grupo parlamentario no ha ayudado a persuadirles de lo contrario. Y lo cierto es que incluso en su entorno más próximo dejan claro que, si puede, Sánchez no desaprovechará la ocasión.

El propio Luena no cerró la puerta a un pacto con Podemos; pacto que escama a dirigentes como Susana Díaz, Javier Fernández, Emiliano García-Page o Gillermo Fernández Vara porque implicaría, dicen, quedar al albur de diez fuerzas parlamentarias y, fundamentalmente, de los independentistas.

Sin embargo, frente a las presiones de Iglesias, el secretario de Organización socialista dejó claro que su deseo es poder gobernar en solitario, remarcó que tiene intención de hablar "con todos" e insistió en que su líder no se dejará llevar por la ansiedad. "Aquí no estamos para aprovechar oportunidades -adujo para explicar su negativa a negociar ya un futuro gabinete, como pretende Iglesias-, estamos para que las cosas se hagan bien para los intereses de España; no tenemos ninguna prisa".

Además, aunque evitó rechazar ya cosas como la creación de un ministerio de plurinacionalidad, ridiculizó que quien habla de nueva política anteponga los cargos a un proyecto para los ciudadanos y añadió: "no nos gustan los teatrillos"

CAPEAR EL TEMPORAL
Las palabras de Luena quizá no sirvan para evitar la tormenta a la larga -entre otras cosas, porque también él se ha granjeado la animadversión de los líderes territoriales y referentes del partido críticos con Sánchez- pero, a estas alturas, en la dirección socialista se conforman con ir capeando el temporal día a día y su objetivo ahora es sortear la cita más inminente del máximo órgano de decisión interna.

Con ese propósito, a lo largo de la semana Sánchez hablará con los líderes de las federaciones para fijar, de manera consensuada, la fecha del congreso que tendrá lugar "entre marzo y junio", salvo que haya nuevos comicios. Quizá la mayor muestra de buena voluntad por parte de Sánchez, aun así, fue la disposición a celebrar otro Comité Federal en el caso hipotético de que Sánchez acabe sellando un pacto de gobernabilidad. Es lo que requieren los críticos para tratar de frenar un Gobierno que, argumentan, pasaría factura al país y al propio PSOE.

Luena recordó que ya se aprobó una resolución que marca claramente las líneas rojas de cualquier negociación y que niega, por un lado, el apoyo al PP y, por otro, la búsqueda de cualquier pacto con quien defienda una ruptura de la soberanía nacional, pero se avino a dar esa baza a los recelosos. "No hay ninguna obligación -dijo- pero por comités federales no va a quedar".

Lo cierto es que el comité no es garantía de nada y Luena lo sabe. "Pedro se equivoca si confunde responsabilidad con debilidad", decía uno de los fieles a Susana Díaz después de que la presidenta de Andalucía optara por bajar el diapasón y salir del foco. No obstante, en el propio sector crítico admiten que, llegado el momento, quizá no tendrían mayoría suficiente en ese órgano para oponerse al pacto que tanto temen; lo que no quita para que adviertan: "la crítica sería de tal calibre que no le arriendo la ganancia".

El secretario general tiene, en todo caso, un as en la manga. En público nadie se ha atrevido a decir aún lo que muchos piensan en privado: que con 90 diputados y un 22% del voto no se puede gobernar España y que sus esfuerzos deberían ir destinados a dejar al PSOE en la mejor posición posible para afrontar unas nuevas elecciones en mayo.



Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.






(*) Campo obligatorio

Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Lo más...
volver arriba
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual