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ELECCIONES GENERALES 2015

Pedro Sánchez: "Ya veremos con quién hablo y con quién no"

  • El líder del PSOE, Pedro Sánchez, se resiste a caer en el escenario impuesto por Podemos y el PP

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, junto a Cesar Luena.

Pedro Sánchez: "Ya veremos con quién hablo y con quién no"

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, junto a Cesar Luena.

AFP
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24/01/2016 a las 06:00
  • colpisa. madrid
Se pondrá a negociar con el resto de grupos parlamentarios tarde o temprano para tratar de formar un Gobierno, pero Pedro Sánchez lanzó el pasado sábado un mismo mensaje tanto a Mariano Rajoy como a Pablo Iglesias. "La agenda la marco yo, y ya veremos con quién hablo y con quién no y bajo qué circunstancias o condiciones", dijo este sábado. El secretario general del PSOE rechaza la idea general de que ahora la pelota está en su tejado. Sigue pensando que, de acuerdo con el protocolo y los usos constitucionales, en tanto el Rey no haga un encargo directo a otra persona, es el líder de la fueza más votada quien tiene la obligación de dejarse la piel en el intento de proporcionar al país un Ejecutivo estable y que, si no es capaz, ha de renunciar sin subterfugios.

Ese escenario no se ha dado. El presidente del Gobierno en funciones declinó el viernes ante don Felipe la encomienda de formar Gobierno, pero lo hizo con el argumento de que, "en este momento", no está "en condiciones" de afrontarla. Su ‘no’ llevó al Jefe del Estado a convocar otra ronda de consultas con los representantes de los partidos a partir del miércoles. Y, de inmediato, la presión recayó sobre el PSOE. Es exactamente lo que pretendía el líder del PP, sobre todo, después de que Pablo Iglesias pusiera sobre la mesa la oferta envenenada de un ejecutivo de coalición entre socialistas, Podemos e IU. Uno y otro saben que la formación de Sánchez tendría dificultades para digerir ese acuerdo y que tanto un `sí`como un `no`podrían pasarle factura.

El líder del PSOE está convencido, sin embargo, de poder zafarse de esa encerrona y el sábado se puso a ello. Primero, y cuando todo el mundo esperaba que llamara a Pablo Iglesias – había quedado en hacerlo durante el fin de semana-, descolgó el teléfono para ponerse en contacto con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera. Con ello, mandó una señal clara e incómoda a quienes 24 horas antes creían haberle arrojado a los leones con la intención de repartirse las ganancias (el PP y Podemos serían, supuestamente, los beneficiarios de una repetición de elecciones) y les advirtió de que tiene más cartas que jugar de las que ellos pretenden.

Es cierto que hoy por hoy un acuerdo con Ciudadanos parece difícil, entre otras cosas, porque su apoyo sin más no bastaría para que el PSOE pueda formar Gobierno. Pero también es cierto que, según fuera el contenido de ese pacto, bien el PP o bien Podemos podrían tener complicado justificar que prefieren llevar al país a unas nuevas elecciones, cuyo resultado puede arrojar tanta inestabilidad como las del 20 de diciembre, antes que facilitar un Gobierno de centro, en un caso, o reformista, en el otro. Los socialistas críticos con Pedro Sánchez tendrían, además, pocos argumentos para cargar contra él.

En todo caso, la dirección socialista no está todavía en nada eso. Ni es su plan concreto -no en vano Sánchez dijo el viernes que los votantes progresistas no entenderían que PSOE y Podemos no se entiendan- ni sabe si sería factible. "Si algo estamos viendo es que cada día cambia el escenario y habrá que gestionarlo según venga, sabiendo que por el camino lo único que no podemos hacer es perder la coherencia", dicen en un intento de tranquilizar a los barones que, como Susana Díaz, desconfían de sus intenciones e insisten en que no se pueden dejar ni a la formación ni a España al albur de los independentistas; algo que ocurriría si finalmente se opta por un acuerdo como el que planteó Iglesias, imposible sin el concurso activo o pasivo del secesionismo.

Sánchez aseguró, a través de un comunicado difundido por su partido, estar dispuesto a hablar con todas las fuerzas políticas para "evaluar la situación y acercar posiciones en torno a cómo afrontar los graves desafíos que España tiene", pero advirtió de que no tiene intención de "negociar" ya un Ejecutivo alternativo como tal. Defiende que, lo lógico, es que este tiempo que ha abierto con su finta Rajoy lo aproveche él mismo para hacer lo que no ha hecho hasta ahora: tratar de sumar apoyos. El suyo no lo tendrá, pero el líder popular tampoco se ha esforzado en analizar más opciones.

ANSIEDAD

En resumidas cuentas, lo que intentó trasladar el sábado el líder del PSOE es que se niega a bailar al son que le marquen los demás "desde el chantaje y anteponiendo los intereses de partido a los intereses de los ciudadanos". "Nosotros -dicen en su entorno- no vamos a caer en la ansiedad".

Así, la segunda pata de su estrategia -además del breve contacto con Rivera en el que, según ambas partes, se limitaron a resaltar la necesidad de incrementar el diálogo- fue cargar contra el jefe del Ejecutivo y desactivar la idea de que el turno del PSOE ha empezado a correr ya. "Rajoy tiene la obligación de presentar su candidatura a la investidura o renunciar definitivamente a ella. Mantenerse a la espera por razones de supervivencia política y personal, amparándose en la existencia de hipotéticas mayorías alternativas es una irresponsabiliad poco acorde con los intereses de los ciudadanos y con los retos que tiene planteado nuestro país", reprocha el comunicado oficial del PSOE.

En el núcleo duro socialista argumentan que Rajoy, que hasta el mismo viernes decía que lo "serio" era que él fuera el primero a la investidura, ha puesto a Felipe VI en una situación complicada. Porque el Monarca también se juega mucho en este proceso inédito de búsqueda de mayorías. Él mismo ha bromeado, en algunas de las audiencias que ha mantenido con los portavoces de las fuerzas con representación en el Congreso sobre lo fácil que lo tuvo su padre, el Rey Juan Carlos, con los resultados electorales.

Aseguran que Sánchez no hará lo mismo. Dicen que, puesto que no tiene intención de negociar aún sobre un Ejecutivo -ya le advirtió a Iglesias, además, que antes de hablar de cargos él quería hablar de políticas- lo más probable es que en su próximo encuentro con don Felipe le diga que aún le toca a Rajoy pero también afirman que si el jefe del Estado hace a su líder la encomienda de formar Gobierno no la rechazará. "Nosotros no vamos a utilizar a la Corona por tacticismo ni vamos a abdicar de nuestras responsabilidades", dicen. Una doble pulla, al líder del PP y al de Podemos, que para pillar con el pie cambiado al PSOE hizo que el viernes fuera el Monarca quien comunicara al secretario general de los socialistas su disposición a entrar en su Gobierno.



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