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El independentismo rebaja sus expectativas para la legislatura

  • Oriol Junqueras, encargado de confeccionar una Agencia Tributaria catalana, reconoce

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14/01/2016 a las 06:00
  • colpisa. madrid
El independentismo lleva días de euforia, después de haberlo pasado muy mal durante los tres meses de negociación para formar gobierno, en que temió que todo saltara por los aires. Sin embargo, dos de los actores principales del proceso -la CUP y Oriol Junqueras- introdujeron este miércoles una pizca de realidad al debate, un día antes de que tome posesión el nuevo Gobierno catalán presidido por Carles Puigdemont.

No llegaron a verter agua al vino, pero sí rebajaron las expectativas de la legislatura, para que la alegría del momento, tras la formación del primer gobierno secesionista de la historia de Cataluña, no sea una fábrica de frustraciones colectivas en el futuro.

Los dos diputados de la CUP que han tenido que renunciar a su acta como parlamentarios para cumplir el acuerdo suscrito con Junts pel Sí (fue el precio que tuvieron que pagar los anticapitalistas por la cabeza de Mas) enviaron este martes una carta de despedida, en la que Julià de Jòdar y Josep Manel Busqueta afirmaron que el independentismo obtuvo el pasado 27-S "una mayoría formidable que permite iniciar el proceso hacia la independencia, pero no concluirlo".

La reflexión de los exdiputados de la izquierda radical coincide con la que hizo el portavoz de Convergència en el Congreso, Francesc Homs, durante la campaña de las generales. Homs reconoció que el independentismo aún no tiene la fuerza suficiente para "culminar" el proceso independentista. Y que para "finalizarlo", el secesionismo necesitaría sumar más de la mitad de los votos.

El nuevo presidente de la Generalitat, en el discurso que pronunció el martes pasado en la ceremonia de la toma de posesión del cargo, consideró, en esta línea, que es preciso "ampliar la mayoría" e "implicar a más gente" en el proyecto soberanista.

También Oriol Junqueras admitió este martes que, en los 18 meses que está previsto que dure la legislatura, no será posible alcanzar la independencia plena.

Junqueras, que este jueves prometerá su cargo como vicepresidente de la Generalitat, encargado del área económica, es uno de los que tendrá que bailar con la más fea. Entre sus tareas estará negociar con el Ministerio de Hacienda el préstamo del FLA, del que depende la tesorería de la administración catalana, así como diseñar unos nuevos presupuestos, para el día a día, y crear la Hacienda propia, a pesar de que el Gobierno central y el Constitucional se lo impedirán.

Sobre los presupuestos, admitió que podría prorrogar las cuentas del año pasado, extremo que si se acaba produciendo tendrá una consecuencia directa: el plan de choque social dotado con 270 millones que Junts pel Sí y la CUP acordaron, durante las largas negociaciones para formar gobierno, no tendrá el alcance que las fuerzas de la izquierda desearían, lo que puede provocar el primer encontronazo entre Junqueras y la CUP. Su segunda reflexión giró en torno a la agencia tributaria catalana.

El líder de Esquerra está comprometido con tirar adelante la hacienda propia, aunque admite que tras la proclamación de la independencia Cataluña (dentro de año y medio) solo podrá gestionar el 60% de los impuestos de los catalanes. En la actualidad, "el 95% de los impuestos de los catalanes los cobra el Estado español. La Generalitat controla menos del 5% y con ello no puede hacer frente al 100% de los gastos de las instituciones catalanas", dijo.

Este año "puede que el pago de impuestos se haga como hasta ahora", reconoció no obstante. Junqueras, que confía en que los mercados serán quienes forzarán a España a negociar la independencia de Cataluña, será uno de los hombres fuertes del nuevo Gobierno catalán, que tomará posesión este jueves.

De su vicepresidencia dependerán cuatro consejeros (Jordi Baiget, Empresa; Dolors Bassa, Trabajo; Josep Rull, Territorio; y Meritxell Serret, Agricultura).

La otra pieza clave del gabinete de Puigdemont es Neus Munté, quien desde la Consejería de la Presidencia coordinará el área social, en la que se integran Salud (Toni Comín), Educación (Meritxell Ruiz) y Cultura (Santi Vila). La tercera pata del ejecutivo recae en Raül Romeva, consejero de Exteriores y responsable del área institucional, que engloba a Gobernación (Meritxell Borrás), Interior (Jordi Jané) y Justicia (Carles Mundó). Un gobierno más joven que los anteriores, con fuerte carga política, pues están Junqueras, Rull, Munté y Romeva, con acento más socialdemócrata y en el que debutan como consejeros nueve de sus trece miembros.



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