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Partido Popular (PP)

Rajoy sostiene que sólo renunciará si el PP pierde las elecciones del 20D

  • "No dejaré que nadie cambie mi cabeza de sitio", advierte para descartar un pacto con Ciudadanos que pase por su desaparición

Mariano Rajoy, en la rueda de prensa posterior a la reunión extraordinaria del Consejo de Ministros.

Rajoy sostiene que sólo renunciará si el PP pierde las elecciones del 20D

Mariano Rajoy, en la rueda de prensa posterior a la reunión extraordinaria del Consejo de Ministros.

REUTERS
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27/10/2015 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
Sólo un sexto aviso en las urnas, el definitivo, haría recapacitar a Mariano Rajoy. Si el 20 de diciembre, el electorado da la espalda al PP, si su partido no es el más votado, el presidente hará las maletas y dejará vía libre al siguiente inquilino de la Moncloa. Pero hasta entonces, no hay margen para la duda: el jefe del Ejecutivo se considera a sí mismo no sólo el mejor candidato para su partido, sino el que "más le conviene a España". Por eso, advierte de que si gana, jamás aceptará, como ha trascendido, que Ciudadanos pida su cabeza a cambio del apoyo parlamentario al PP para que gobierne con otro líder. "Mi cabeza está bien situada y no pienso dejar que nadie la cambie de sitio", advirtió hoy en tono de sorna en la comparecencia de balance de legislatura tras convocar las elecciones. El destinario del mensaje es Albert Rivera, otro de los líderes a los que el presidente no nombra porque dice que las referencias directas no son su estilo. "A mí me mencionan bastante más que lo que yo menciono a los demás, supongo que es ley de vida y con eso viviré el resto de mis días", bromeó. Pero, con o sin mención, Ciudadanos preocupa al PP y mucho.

Por ahora en el equipo del presidente miran con desconfianza los sondeos y estudios demoscópicos que ubican ya a Rivera como segunda opción en intención de voto, mientras el jefe del Ejecutivo subraya la "volatilidad" del panorama político que en dos meses podría dar otras mil vueltas. Los populares interpretan en sus análisis que los votantes se inclinan ahora por la formación naranja para castigar al PP, pero con el deseo no declarado de que Ciudadanos respalde al final un Gobierno de Rajoy. Por eso el presidente pasó a alertar hoy al electorado. "La gente debe reflexionar qué hace con su voto porque algunas fuerzas políticas igual le dan un uso distinto de aquel para el que fueron votadas", advirtió. El mayor de sus temores es que Rivera acabe sumando sus fuerzas al PSOE, así que espera que el líder de los socialistas asuma el mismo compromiso que él, primero en todas las encuestas, está dispuesto a firmar: que se respete que el partido ganador forme Gobierno. El PP, que contempla una caída de hasta 60 diputados, no baraja, sin embargo, en ninguno de sus análisis internos la posibilidad de perder la primera posición. Rajoy considera, además, que de darse ese supuesto supondría poco menos que el hundimiento del país.

Universo Rajoy "Voy a hacer cuanto esté en mis manos para seguir gobernando porque ahora sería muy triste y muy duro dar marcha atrás a lo que se ha hecho", proclamó dentro un relato de lo acontecido en el que considera de justicia que se reconozca su batalla frente a la crisis. Ese es el universo Rajoy. Uno en el que la economía lo copa todo, en el que el mayor hito de la legislatura es "haber evitado el rescate" y los sinsabores vienen derivados de los incumplimientos electorales tras la subida de los impuestos. No hay errores que reconozca en su gestión. "Compromiso cumplido" fue, de hecho, la frase rotulada en las dos pantallas que hoy flanqueaban al jefe del Ejecutivo, "orgulloso" de un mandato que resume en "empleo, crecimiento y confianza".

Preguntado por aquello por lo que pediría disculpas, ni tan siquiera mencionó los escándalos que han afectado a su partido. La corrupción sí apareció, sin embargo, en su intervención inicial, momento en el que recordó las medidas puestas en marcha para prevenir esta lacra, admitió el "descrédito" que supone para la clase política y defendió la autonomía con la que han actuado policías, jueces y fiscales. Para nada habló de su partido. La corrupción, junto al reto secesionista, es uno de los "graves problemas" de estos cuatro años. Ahora Rajoy, que garantiza respeto al próximo Gobierno catalán "sea quien sea" su líder, confía en que en Cataluña impere el "sentido común" y no sea necesario frenar una declaración unilateral de independencia para la que el Ejecutivo ya está preparado. El presidente asegura tener previstos los mecanismos, y propone en cambio a la Generalitat "diálogo y respeto a la ley" tras una legislatura en la que Artur Mas, a su juicio, ha sido "desleal" a la Constitución. De seguir gobernando el PP no parece probable que la solución vaya a pasar por una reforma de esa misma Carta Magna. El partido no lleva en su programa una propuesta de modificación y aunque Rajoy estará "atento" a los planteamientos de otros, asegura no ver ni consenso ni oferta alguna que "sirva para resolver los problemas" sobre el modelo territorial de España.



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