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CATALUÑA

El golpe policial embarra aún más las negociaciones para investir a Artur Mas

  • El president reconoce las grandes dificultades para alcalzar un acuerdo con la CUP y ya no descarta repetir elecciones
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Artur Mas.

Artur Mas.

Artur Mas.

AFP
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22/10/2015 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
Si las negociaciones entre Junts pel Sí y la CUP para la formación de un gobierno independentista ya son complicadas de por sí, teniendo en cuenta que quienes se tienen que entender están en las antípodas ideológicas (la derecha neoliberal y la extrema izquierda anticapitalista), la operación policial desatada hoy contra Convergència acabó de embarrar el escenario político catalán más aún si cabe.

Sobre todo en lo que tiene que ver con la investidura de Artur Mas y lo que su figura y su partido representan para la CUP, el punto más espinoso de las conversaciones, ya que la izquierda radical lleva meses diciendo que no hará presidente al autor de los mayores recortes de la historia en Cataluña y al presidente de un partido agujereado por la corrupción.

El golpe policial contra la trama del 3% carga de argumentos a la formación asamblearia, que no dará su brazo a torcer hasta que no haya cerrado algunos puntos claves, como el compromiso del futuro gobierno de impulsar actos inequívocos de ruptura con el Estado antes de las elecciones generales o poner en marcha medidas de choque social. La CUP presentó hoy en sociedad a su grupo parlamentario, que reiteró su intención de apoyar a Junts pel Sí para que el proyecto independentista avance hasta la secesión, pero no a cualquier precio y siempre que Mas no sea quien lidere la nave. Pues, a su juicio, «ser presidente de un partido con esta mochila de corrupción perjudica el proceso». Junts pel Sí ya conoce los planteamientos de la CUP, señalaron, y es a la confluencia de Convergència y Esquerra a quien le toca mover ficha y proponer otros candidatos para la presidencia de la Generalitat.

Mas trató de poner al mal tiempo buena cara y se esforzó en enviar un mensaje tranquilizador: «La operación policial no afectará a las negociaciones», porque el soberanismo ya intuye que todo esto se hace para intentar hacer encallar el proceso independentista, afirmó el presidente de la Generalitat. «Cuando la confesión de Jordi Pujol (en julio de 2014), alguno ya dijo que esto se había acabado, y se equivocó», añadió.

A su entender, las detenciones no deben producir grietas en el secesionismo, se mostró «optimista por naturaleza» ante un eventual acuerdo, aunque al mismo tiempo reconoció que será «complicado», debido a la «complejidad» de lo que se está negociando y a que las posiciones de unos y otros son «muy diferentes». En una conferencia política celebrada hace quince días, la CUP fijó como condición para pactar que la Generalitat desobedezca cualquier decisión del Tribunal Constitucional y dé marcha atrás diez procesos privatizadores. Mas dejó entrever que las conversaciones están muy verdes en estos puntos.

Constitución de la Cámara

El presidente de la Generalitat firmó este miércoles el decreto que fija la constitución del nuevo Parlamento autonómico surgido del 27-S. La operación policial alteró los planes del Ejecutivo catalán, que había organizado una puesta en escena solemne en la galería gótica del Palau de la Generalitat, la sala donde hace sus anuncios más trascendentes, y la comparecencia del presidente catalán tuvo que trasladarse a la sala de prensa, para rebajar la pomposidad, pues tenía que dar cuenta de las detenciones de varios de sus colaboradores.

La undécima legislatura catalana arrancará el lunes que viene llena de incertidumbres y con una evidencia: será el mandato más corto de la democracia, ya que los partidos independentistas quieren proclamar la secesión en 18 meses y luego disolver la cámara. La legislatura podría ser aún más breve si Junts pel Sí y la CUP no logran desencallar sus contactos.

El fantasma de la repetición de los comicios sobrevuela la mesa de negociaciones y, por primera vez, Mas no descartó nuevas elecciones, que, de celebrarse, se fijarían para primeros de marzo. Ante las dificultades, el líder nacionalista estira el calendario todo lo que puede. Una vez se constituya la cámara, que estará presidida por Carme Forcadell, el primer pleno de investidura será el 9 de noviembre y la fecha límite para que Junts pel Sí y la CUP se pongan de acuerdo sobre el futuro presidente o se repitan elecciones es el 9 de enero. «No es el escenario ni previsto, ni deseado, ni querido, pero no es un escenario al 100% imposible», dijo Mas, que ya empieza a presionar a la CUP, como en el pasado hizo con Esquerra. El asunto va para largo.



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