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TRIBUNALES

El juicio por la muerte de Asunta Basterra afronta su última semana

  • Las contradicciones de la madre y los episodios de sedación serán las pruebas clave

Rosario Porto y Alfonso Basterra durante el juicio.

El juicio por la muerte de Asunta afronta su última semana

Rosario Porto y Alfonso Basterra durante el juicio.

EFE
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Actualizada 18/10/2015 a las 11:37
  • EUROPA PRESS. SANTIAGO DE COMPOSTELA
El juicio por la muerte de Asunta Basterra, asesinada el 21 de septiembre de 2013, afrontará a partir del lunes su última semana, pendiente de que se exhiban las últimas periciales, se muestren las pruebas documentales y las partes expongan sus conclusiones.

Durante las 13 jornadas ya celebradas de este juicio han desfilado por los juzgados cerca de 80 testigos relacionados con el caso y se han podido oír las declaraciones de varios peritos, además de las de los dos acusados, Rosario Porto y Alfonso Basterra.

A partir de este lunes está previsto que comparezcan agentes de la UCO, miembros del Imelga, peritos de la Amtega y de la Universida de de A Coruña y personal de Toxicología e Identificación de la Guardia Civil.

No obstante, para el abogado de Porto, las pruebas más importantes "ya están practicadas" y las periciales que restan para la última semana son de menor entidad. Entre ellas está la prueba psiquiátrica de Rosario Porto.

Cuando el miércoles concluyan las pruebas periciales se dará comienzo a la prueba documental. La previsión es que esta parte se extienda durante la tarde para poder concluirla.

Así, si todo va como está previsto, las acusaciones expondrán sus conclusiones el jueves y el viernes lo harán las defensas. El jurado se reunirá para emitir un veredicto el fin de semana.

INDICIOS Y CONTRADICCIONES

La acusación de asesinato que pesa sobre los padres de Asunta se ha fundamentado hasta ahora en las contradicciones evidenciadas y en indicios sin explicación que podrían vincularlos con el crimen.

Entre las cuestiones más relevantes de las que ha podido oír el jurado están las contradicciones de Rosario Porto, que cambió la versión que dio a la Policía sobre lo que había hecho la tarde en la que desapareció Asunta.

Aunque al poner la denuncia de su desaparición aseguró que la niña se había quedado estudiando en su habitación --incuso especificó a los agentes de qué modo--, posteriormente recordó que Asunta había ido con ella a la casa de Teo y que, al llegar, quiso regresar, por lo que la dejó en la calle, en las inmediaciones de su casa.

Este es uno de los comportamientos que los agentes que investigaron el caso consideraron "extraños", dado que apuntaron a la madre de la víctima en repetidas ocasiones la importancia de recordar todos los detalles para dar con ella.

De hecho, los agentes consideran que Porto cambió su versión tras conocer que había imágenes de una cámara de seguridad --la de la gasolinera de A Galuresa-- que la habían grabado en su coche con Asunta dirigiéndose a Montouto.

Durante el juicio han sido las imágenes de la misma cámara las que han apuntado otra contradicción. Aunque Rosario dijo haber vuelto a Compostela desde Teo para dejar a Asunta y volver después, las cámaras de la gasolinera no volvieron a captar a la acusada de vuelta a Teo, a pesar de que ella dijo que había repetido ese recorrido.

ALFONSO, EN CASA

Por su parte, Alfonso Basterra se ha aferrado en su declaración a su única versión, que tras la comida familiar en su casa permaneció allí toda la tarde cocinando y leyendo. Un único testigo cuestiona la versión, una antigua compañera de Asunta que dice haberlo visto en compañía de la víctima esa tarde en la calle.

No obstante, y aunque no existen tantos indicios como en el caso de Porto, los investigadores también han señalado comportamientos extraños en el padre de Asunta.

En concreto, el agente que recogió la denuncia de la desaparición de la niña vio extraño que Basterra dijese que la menor "iba a aparecer muerta" cuando habían transcurrido apenas 3 horas desde la denuncia.

Varios agentes han incidido también en el hecho de que, al desplazarse esa noche al piso del padre, observaron que no había nada dispuesto para cenar ni comida preparada, a pesar de que Basterra dijo que cuando salió a poner la denuncia esperaba a su hija y a su exmujer para cenar.

El AND de Basterra fue localizado por la Guardia Civil en un cojín hallado en el maletero del coche de Porto, el mismo que tenía rastros de perfil biológico de la madre en el asiento del conductor y AND de la víctima en el fluido encontrado en la moqueta de la parte trasera, de donde habían desaparecido las alfombrillas.

SEDACIÓN Y "POLVOS BLANCOS"

Otro de los aspectos relevantes de la investigación es el consumo continuado de dos benzodiacepinas --una de ellas lorazepam, el principio activo del Orfidal-- que fue encontrado en el pelo de la niña los meses previos a su muerte. Asunta tenía en sangre el día de su asesinato, que se produjo por "sofocación", 0,68 milígramos de lorazepam por mililitro de sangre, una dosis "altamente tóxica" que equivale a tomar más de 27 pastillas de este producto, consumidas durante la comida del día 21 de septiembre o después.

Hasta cinco profesores de distintas academias de música de la niña han hablado de al menos dos episodios en el mes de julio en los que Asunta fue a clase con síntomas de estar "drogada". En uno de los casos, la víctima llegó a decirle a dos de sus profesoras que su madre le daba "unos polvos blancos" que la hacían "olvidarse" de cosas y que había estado "dos días durmiendo".

Tanto el padre como la madre de Asunta, que tuvieron contacto con ambos episodios, atribuyeron la somnolencia y descoordinación a los antihistamínicos que tomaba para paliar su alergia. No obstante, ninguno ha reconocido haberle dado antihistamínicos a la menor, cuyo historial médico no recogía esta dolencia.

DÍA 17 DE SEPTIEMBRE

Otro de los puntos sin explicar de este caso es la desconexión de la alarma de la vivienda de Montouto desde primera hora de la tarde del 17 de septiembre de 2013 hasta las 22.40 horas de ese día.

La evidencia, que ha traído a juicio el fiscal, ha sorprendido a ambos padres, que han negado que ellos fuesen esa tarde a Teo. Por el contrario, Rosario ha dicho que hacía tiempo que no visitaba la casa, mientras que Alfonso ha indicado que la última vez fue el viernes anterior, día 13.

Sin embargo, tanto los acusados como los testigos han reconocido que nadie más dispone de llaves de esa casa ni conoce la alarma, por lo que esta desconexión permanece sin explicar.

Asunta, que pasó esa tarde con su padre, no acudió al colegio al día siguiente porque, según una nota que envió su madre al tutor, había tomado una "medicación fuerte" que le había producido "vómitos".

Porto atribuye esa ausencia ahora a unas "décimas de fiebre" y asegura que la niña estuvo en casa. Basterra, por su parte, sostiene que no vio a Asunta esa mañana, a pesar de que en un mensaje sobre las 12.00 horas le advierte a Rosario de que "está mejor". "Subiría un momento a verla", aventura. La cuidadora de la niña, no obstante, ha dicho estar segura de que ese día no vio a Asunta en casa de su madre.

CUERDAS NARANJAS

El análisis de las cuerdas naranjas halladas cerca del cuerpo de Asunta permitió determinar que éstas "coinciden en propiedades físicas y composición química" con las recabadas en la vivienda de Rosario Porto en Montouto.

Sin embargo, y a pesar de que el "estudio múltiple" al que se sometieron, las pruebas no permiten establecer "un vínculo" de corte entre unas y otras, por lo que no hay "evidencia" de que tengan "un origen común".

Tampoco se han podido encontrar pruebas que vinculen los cuchillos recabados de la casa de Montouto, ni en la tierra de las alfombrillas delanteras del coche de Rosario.

No obstante, sí se encontraron restos biológicos de Rosario Porto en una mascarilla recogida de una papelera en Montouto, donde apareció una cuerda naranja y dos manojos de papel, uno con el ADN de Asunta y otro con una mezcla del de la niña y del de su madre.



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