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JUICIO POR ASUNTA

Asunta protestaba porque desconocía qué medicación le daban sus padres

  • La séptima jornada del juicio por la muerte violenta de Asunta Basterra ha estado centrada en la medicación que sus padres le daban

Séptima jornada del juicio por la muerte violenta, en 2013, de Asunta Basterra.

La cuidadora de Asunta en el juicio: “Era una niña sanísima”

ATLAS
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Actualizada 07/10/2015 a las 19:21
  • EFE. SANTIAGO DE COMPOSTELA
La séptima jornada del juicio por la muerte violenta en septiembre de 2013 de Asunta Basterra ha estado centrada en la medicación que, según contó la propia víctima a varios testigos, sus padres le daban y de la que ella desconfiaba.

En esta sesión de la vista oral han prestado declaración varias profesoras de música de la pequeña, que durante ese verano la vieron "somnolienta" y "descoordinada", algo que no era habitual en una niña "excelente" y despierta, como era la hija de Rosario Porto y Alfonso Basterra, que son los únicos acusados de este crimen y están encarcelados desde hace dos años.

Responsables de la compostelana escuela de música Play, donde Asunta recibía clases de distintos instrumentos, han dicho que ella les contó, dos meses antes de su óbito, que tomó "polvos blancos".

La directora de este centro ha relatado hoy un episodio sucedido el 22 de julio de 2013, un día que Asunta se encontraba mal, algo que, ha dicho, era inusual en ella.

Al preguntarla qué le pasaba, la niña respondió que no sabía, pero que había tomado "unos polvos blancos".

"Como no me estaba gustando, le hice una retahíla de preguntas, le dije quién te dio eso, quién te recetó, y me dijo que una médica amiga de su madre", ha contado la directora de la escuela Play.

En el momento le restó importancia a esta versión, ya que Alfonso Basterra había prevenido a otro profesor de la escuela de que Asunta "tenía un tratamiento muy fuerte" por sus problemas respiratorios.

Además de la directora, la profesora de Play que impartió clase ese día a Asunta ha contado cómo la niña se tambaleaba y avisaba: "Como alguien no me coja, me voy a caer".

El día antes de estos hechos, Asunta no había acudido a clase, razón por la que la maestra le preguntó, en su reincorporación, si se encontraba mejor de la alergia, a lo que la niña le respondió: "No, no. Yo no tengo alergia. Yo no sé lo que me están dando pero nadie me quiere decir la verdad".

Según lo que le contó la menor, esos "polvos que saben fatal" se los había administrado su "mamá", ya que una "amiga" de Rosario se los había dado en el portal.

A la salida de la clase a la que sí acudió, Basterra fue a recoger a la niña, por lo que los profesores le relataron este episodio, al que el padre le restó valor: "Nosotros no le damos nada, como mucho un espray", sostuvo.

El personal de la escuela Play, tras la muerte de la pequeña, decidió denunciar porque no entendían "nada", mucho menos después de aquel incidente tan "impactante" que no supieron interpretar.

Los docentes de otro centro musical al que también iba Asunta han prestado declaración, igualmente este miércoles, para referirse a otro episodio muy similar, sucedido el 9 de julio de 2013, en el que la menor acudió al centro en un "estado no del todo normal".

Una profesora de esta otra escuela ha comentado ante el tribunal un día en el que llamaba la atención "la falta de coordinación" de la niña, circunstancia ante la cual Alfonso Basterra le hizo saber que estaba como "drogada" porque se encontraba tomando "antihistamínicos fuertes" por su alergia.

En esta sesión del juicio, tanto la pediatra de la niña como su cuidadora coincidieron en que la salud de Asunta era "excelente" pese a catarros puntuales, o según su doctora, brotes de "rinitis".

La cuidadora de Asunta ha revelado que el miércoles correspondiente a la semana en la que murió la niña, cuando ésta no fue a clase, lo que hizo, según le contaron, fue pasar la mañana con su padre y no sola en casa como sostienen sus progenitores.

Por ello, al día siguiente la cuidadora preguntó a la niña si se había encontrado mal, "y me dijo algo que yo pasé por alto", ya que respondió: "No, estoy bien, solo tengo mal sabor de boca".

También hoy dos farmacéuticas han confirmado haber vendido a Alfonso Basterra, en tres ocasiones durante ese verano de 2013, Orfidal, el fármaco hallado en el cuerpo de la niña, y que tanto Rosario como el mismo Alfonso, han afirmado, tenían prescrito.

Asimismo, ha prestado declaración la profesora de ballet de Asunta y ha dicho que el verano de 2013 fue el "único" en el que la alumna no acudió a clases de baile, algo que le resultó extraño.

Dicha profesora también ha criticado las impresiones extraídas en la investigación de unas fotografías encontradas en el propio móvil de la menor en las que aparece maquillada y con ropa ceñida, algo que los padres siempre han explicado que se debía a una actuación de ballet, como hoy ella ha corroborado.

"Y me duele que se haya hecho una visión retorcida de lo que podría ser una simple representación escénica", ha lamentado.

Varias madres de compañeras de Asunta han coincidido, en sus testimonios, en que aparentemente la relación entre sus progenitores y su hija de origen chino, a la que adoptaron, era "perfecta".

A pesar de ello, les impactaban actitudes de Rosario Porto, tales como la negativa a denunciar que supuestamente un hombre habría entrado en su casa e intentó asfixiar a la pequeña, según contó la testigo con la que Asunta pasó el fin de semana inmediato a ese incidente. "Me chocó muchísimo que me mandase a la niña después de pasar ese episodio", ha destacado.

La misma madre ha calificado además como extraña la actitud de Charo Porto en el tanatorio en el que se velaba el cadáver de su hija, "porque no sabías a quién consolar, estaba más inconsolable la señora que la cuidaba que ella", ha apreciado.



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