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CATALUÑA

El independentismo ya no descarta la repetición de la elecciones en Cataluña

  • Junts pel Sí y la CUP tienen dos meses para desatascar la investidura de un presidente de la Generalitat o dar por muerta la legislatura

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05/10/2015 a las 06:00
  • COLPISA
Las urnas son caprichosas y aunque Artur Mas y la lista de Junts pel Sí obtuvieron una victoria clara el pasado 27-S tienen un panorama muy complicado, no solo para cumplir su objetivo -la independencia- sino simplemente para poder arrancar la legislatura. La política catalana vuelve a estar metida en un laberinto. Tiene salidas, sí, pero todas tortuosas. La primera es la que no quiere casi nadie: repetición de elecciones. Y es que el contexto es tan cambiante que es una incógnita saber por dónde tiraría el electorado. El debate de investidura está previsto para el 9 de noviembre.

Junts pel Sí necesita seis escaños más para alcanzar la mayoría absoluta. Si no la consigue, puede someterse a nuevas votaciones, en las que es suficiente con una mayoría simple: más votos a favor que en contra y por tanto le bastará con dos votos favorables de otra formación. En este caso, la CUP tiene 60 días para deshojar la margarita y decidir si se traga los sapos y hace presidente a Mas o se mantiene en sus trece, caiga quien caiga, el proceso incluido.

Si Mas no encuentra apoyos, se verá obligado a convocar nuevos comicios. Esta posibilidad no la descarta ninguna formación, ni siquiera Junts pel Sí, cuyos dirigentes tratan de ser optimistas. Las elecciones serían en febrero o marzo, dos meses después de los comicios al Congreso. Fuentes próximas a Raül Romeva, número uno de la lista ganadora, apelan a la responsabilidad de la CUP y a que sus portavoces sabrán interpretar el momento histórico. "No haremos descarrilar el proceso", repiten desde la izquierda radical.

Esta predisposición de ambos puede llevar al escenario que desea todo el independentismo: acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP para entre ambos sumar 72 diputados (sobre 135) y poner en marcha la fase final del proceso hacia la creación de un Estado propio. Está por ver bajo qué fórmula y quién se lleva el gato al agua respecto a la figura de Mas. En la lista de Junts pel Sí el asunto es innegociable, pero si por algo se ha caracterizado la política catalana en los últimos tiempos es porque va sobrada de imaginación. La CUP propuso una presidencia coral, con entre tres o cuatro figuras, extremo descartado por Junts pel Sí con el argumento legal de que el estatuto catalán lo impide.

La iniciativa de la CUP sí podría reconvertirse en una presidencia meramente institucional, con cuatro superconsejerías, que serían las que tendrían el poder real del Gobierno. El objetivo de este ejecutivo sería crear las estructuras de Estado para preparar la desconexión tras la proclamación de independencia prevista para dentro de 18 meses. Otras opciones ¿Qué papel jugaría la CUP? Oriol Bartomeus, profesor de Ciencia Política, cree que actuarán de "guardianes del proceso". "Sobre todo si Junts pel Sí entra en una fase de negociación con el Estado, lo que podría pasar después de las generales y siempre que el PP no obtenga una clara victoria", señala.

El principal escollo, en cualquier caso, es la figura de Mas. "En la CUP han dicho por activa y por pasiva que no le investirán, pero la imputación de Mas está aumentado la presión del campo nacionalista para que cambien de opinión. Este será el primer gran misterio de la legislatura que se deberá despejar", apunta Bartomeus. Estos días se recuerda en Cataluña la fórmula que eligió Batasuna en 2004 para apoyar el Plan Ibarretxe (tres votos a favor y tres en contra). Por el contrario, si Mas decidiera sacrificarse por el bien del proceso, aumentaría el desconcierto en su partido, donde existe cierto pesimismo sobre el futuro de la formación.

Las otras dos salidas al laberinto son las más improbables, pero en política puede pasar de todo. Catalunya sí que es Pot también ha repetido hasta la saciedad que no votará la investidura de Mas, pero el más mínimo movimiento en la votación en sus filas puede hacer decantar la balanza. Y en una candidatura coral como la que agrupa a Iniciativa, Podemos e IU no hay que descartar nada, más aún tras los problemas internos que hay en Iniciativa como consecuencia de los malos resultados del 27-S y la presión del sector soberanista, molesto con la campaña de Pablo Iglesias. A lo largo de la legislatura, los once diputados de Catalunya sí que es Pot pueden además sumarse a Junts pel Sí y la CUP en la defensa de un referéndum.

La última puerta es la de los socialistas. En 2010 ya apoyaron a Mas en segunda ronda. Por supuesto, las circunstancias ahora son otras y el PSC solo podría contemplar una operación de este calado si Junts pel Sí y Mas renunciaran a su plan independentista, extremo a que día de hoy nadie en el secesionismo contempla, a pesar de su derrota en el plebiscito. Cualquier movimiento de los socialistas tendría que ser después de las elecciones generales, porque de lo contrario perjudicaría la campaña del PSOE.



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