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CATALUÑA

Mas reivindica sus 1,6 millones de votos para ser reelegido presidente

  • ​El jefe del Ejecutivo catalán sostiene que no tiene vocación "de mártir ni héroe" y acusa al Estado de actuar de manera "rabiosa y a lo bruto"

Artur Mas.

Artur Mas.

Artur Mas.

AFP
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01/10/2015 a las 06:00
  • colpisa. barcelona
Ante el inminente inicio de las negociaciones entre Junts pel Sí y la CUP para buscar un acuerdo que dé apoyo a un gobierno independentista, Artur Mas volvió a defender que es el único legitimado para ser por tercera vez presidente de la Generalitat, a pesar de que la formación anticapitalista no tiene, de momento, intención de dar su brazo a torcer e insiste en vetar a Mas. El dirigente nacionalista presionó este miércoles a la candidatura de unidad popular, pero al mismo le tendió la mano, consciente de que sin la CUP el próximo Gobierno catalán y el proceso soberanista no tienen recorrido. Los 62 diputados que obtuvo Junts pel Sí el pasado domingo son un resultado amplio para el soberanismo, pero difíciles de gestionar, ya que necesitan el concurso de los diez parlamentarios de la CUP para alcanzar la mayoría absoluta. La investidura de Mas está en el aire y sobrevuela el fantasma de unas nuevas elecciones, un escenario indeseable para el gobernante secesionista que pidió a los dirigentes de la izquierda radical que "no fallen" en el momento decisivo, cuando lo que queda es poner en marcha la etapa final hacia una independencia que tiene que culminar dentro de 18 meses con la desconexión de España. "No podemos dar el más mínimo margen para el desacuerdo, porque lo que está en juego es demasiado importante", apeló desde la radio pública catalana.

Mas trató de convencer a los dirigentes de la CUP con dos argumentos. El primero, el veredicto de las urnas. Recordó que Junts pel Sí obtuvo cinco veces más de votos que la izquierda anticapitalista. "Hay que respetar el mandato democrático", ya que "más de 1.600.000 personas votaron a Junts pel Sí sabiendo que yo era el candidato a la Presidencia", quiso remarcar, aunque su puesto fuera el número cuatro y no diera la cara en ningún debate. Convergència se la juega en este punto, pues miles de catalanes, sobre todo los de corte más moderado, depositaron su confianza en Junts pel Sí para que Mas lidere el proyecto.

Si el dirigente nacionalista se viera descabalgado del proceso, el soberanismo perdería credibilidad y apoyo del centro derecha independentista desencantado y escorarse más aún hacia la izquierda, con el consiguiente temor por parte de los sectores económicos, que temen las cesiones radicales hacia la CUP. Su segundo argumento buscó tirar por tierra el sambenito que le han colgado de que es el campeón de los recortes y que la CUP utiliza como razón principal para no investirle, además de los problemas que tiene Convergència con la corrupción. "No admito que nos digan que somos el Gobierno de los recortes. Hemos administrado los que nos han impuesto desde Madrid y hemos desobedecido sistemáticamente los déficits impuestos por el Estado", expresó. Mas sostiene una y otra vez en que tiene que ser el presidente, niega haberse enrocado y descarta, de momento, dar un paso atrás. "Llegar hasta aquí no ha sido nada fácil y no he ayudado a llevar al país hasta aquí para decir 'aquí os quedáis'", afirmó. Pero al mismo tiempo, dejó alguna puerta abierta que pueda facilitar la negociación con la CUP. Por ejemplo, no quiere poner condiciones previas, ni siquiera su designación como presidente. "No hemos llegado hasta aquí para estropearlo todo. Yo no lo estropearé, si puedo", destacó.

Desde la CUP, pocas novedades. Quim Arrufat, en cualquier caso, aseguró que la oferta que hará la formación anticapitalista durante las negociaciones con Junts pel Sí tendrá "mucho más recorrido que seguir girando en torno a un presidente". El indepedentismo presiona a la CUP para que ceda y no le sirva a Madrid la cabeza de Mas en bandeja, de ahí que Arrufat cargara contra los 'hooligans' que apoyan al presidente de la Generalitat y que están "vomitando bilis" sobre su partido, "insultando" y "amenazando". La CUP, detalló, pide al Gobierno de la Generalitat que ejerza ya la soberanía de Cataluña y que ignore las leyes españolas.

REBELDE CONTRA EL ESTADO

Mas aprovechó además su imputación por el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya para lanzar un mensaje a los dirigentes de la izquierda radical de que de alguna manera ya desobedeció al Estado poniendo las urnas en la consulta del 9-N. "Legalmente -explicó- no desobedecí, pero políticamente hubo una rebelión democrática contra el Estado español". Tras advertir que su vocación no es "ni de mártir ni de héroe", aseguró que solo es un "modesto servidor" que acudirá a declarar el 15 de octubre después de participar en el homenaje al ex presidente catalán Lluís Companys en el 75 aniversario de su fusilamiento. Mas, eso sí, no aclaró qué hará si le condenan. "Si me inhabilitan y seguimos sujetos al ordenamiento jurídico español, tendrá unas consecuencias. Otra cosa es si llegamos a hacer un ordenamiento jurídico catalán y de acuerdo con un Estado catalán", planteó. Y, en este sentido, recordó que pese a que el Consejo Fiscal de Cataluña concluyó que no había motivo para esa querella, la Fiscalía General del Estado obligó a presentarla, lo que a su juicio fue la "reacción de un Estado orgulloso, rabioso y torpe", que actúa "a lo bruto" y que "hará todo lo posible para cargarse" a su persona.



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