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ELECCIONES 27-S EN CATALUÑA

El sector soberanista presiona a Mas para que renuncie a la investidura

  • ​El presidente catalán intenta poner contra las cuerdas al partido antisistema con el recordatorio del objetivo separatista común

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Actualizada 29/09/2015 a las 20:24
  • COLPISA. BARCELONA
El independentismo catalán entró en ebullición un día después de las elecciones. ¿Artur Mas será presidente? Una pregunta que iba de boca en boca sin encontrar respuesta clara. Él mismo admitió que su reelección "no es lo trascendental", que lo importante es el proceso hacia la independencia, aunque insistió en que es el candidato y así está pactado. Pero la CUP, propietaria de la llave de la investidura, reafirmó hoy que no van a votar ni a facilitar que renueve su mandato.

La victoria de Junts pel Sí puede ser aún más amarga para el presidente catalán. Tal y como están las cosas, los 62 escaños de su lista no garantizan la investidura, necesita que dos diputados de la CUP se abstengan en la segunda votación para conseguir la reelección con mayoría simple. Si depende de la CUP, Mas "no será presidente", sentenció Antonio Baños, el candidato del partido antisistema.

Los partidos antisecesionistas suman 63 diputados, y aunque no se van a poner de acuerdo para apoyar a un candidato de uno de ellos a presidente de la Generalitat, constituyen una minoría de bloqueo para los 62 de Junts pel Sí. Claro que la situación puede cambiar si en el escrutinio oficial del miércoles, cuando se incorporen las papeletas de los residentes en el extranjero, la lista de Mas y Oriol Junqueras obtiene un nuevo escaño. Algo factible porque la diferencia es de unos pocos miles de sufragios y es previsible que ese voto sea mayoritario para los soberanistas. De darse ese vuelco, Mas solo necesitaría que la CUP pasase del no a la abstención en la segunda ronda de la investidura para acceder a un tercer mandato porque solo se requiere una mayoría simple.

El presidente catalán ha pasado en 24 horas de ser el timonel del proyecto de la desconexión a ser un lastre para muchos de los suyos. No solo la CUP es contraria a su investidura, sectores de Esquerra también consideran que con Mas no van a ninguna parte porque su trayectoria demuestra que carece del carisma para conseguir que el independentismo sea hegemónico en Cataluña.

No les falta razón a la luz de las cifras. La pugna entre secesionistas y no secesionistas es la historia de un empate definitivo. En las elecciones de 2010, los soberanistas obtuvieron el 48,7% de los votos y los unionistas, el 51,3; en 2012, el 47,9% frente al 52,1%; y este domingo, el 47,8% por un 52,2%. La independencia, dicen los críticos, necesita un nuevo impulso que el líder de Convergència no puede dar. Alguien recordó que el estancamiento se explica con una frase de hace varios años del socialista Raimon Obiols: "Los catalanes siempre quieren más independencia, no la independencia".

El secretario general de Esquerra echó mano de la corrección política y ratificó que Mas es el candidato de Junts pel Sí y confió en que la CUP se ablande en las negociaciones. Pero, advirtió Oriol Junqueras, sería de esperar que, llegado el momento, "todo el mundo actuará con responsabilidad". Un mensaje que tanto vale para los antisistema como para su socio Mas. Aunque en Esquerra no olvidan que el presidente catalán les forzó a ir unidos en la misma lista, pese a su pretensión de ir separados, bajo la amenaza de no convocar elecciones el 27 de septiembre si no había unidad. Para los republicanos, no es un buen aliado aunque ahora crucen sonrisas y abrazos.

Pero Mas, experto en salir de situaciones apuradas, piensa vender cara su piel. Hoy intentó colocar contra las cuerdas a la CUP, a la que exigió "no olvidar cuál es el norte de todo esto", que no es otro que la independencia. Una meta, vino a decir, a la que no se puede renunciar por un debate nominalista, máxime cuando entre las dos candidaturas suman 72 diputados, cuatro más que la mayoría absoluta. Un aviso que parece que cayó en tierra yerma. "Nadie es imprescindible", replicó Baños, que insistió en que sus diputados no darán un cheque en blanco a "recortadores y corruptos".

FUGAS Y ESTANCAMIENTO

Mientras este debate subía de temperatura a medida que pasaban las horas, el análisis de los resultados encontró nuevos motivos para la insatisfacción de los secesionistas. Los resultados no casaron con los cálculos previos de Junts pel Sí porque no pudieron taponar la fuga de los más radicales de Esquerra hacia la CUP, y de los más moderado de Convergència hacia Ciudadanos.

Los soberanistas han comprobado asimismo que los 62 escaños son los mismos que obtuvo CiU en solitario en 2010. También constataron que los casi dos millones de votos obtenidos el domingo apenas son unos pocos miles más que los que votaron sí a la independencia en la consulta del pasado 9 de noviembre. En resumen, que el proyecto independentista no crece, no encuentra nuevos adeptos.

Convergencia, además, se encuentra en un momento de debilidad para imponer a su líder. De los 62 parlamentarios elegidos, solo 29 son miembros de su partido, apenas cuatro más que los que obtuvo Ciudadanos; 18 son de Esquerra; y los 15 restantes carecen de militancia aunque simpatizan más con los republicanos que con los convergentes, es el caso de Luis Llach, y las dos líderes ciudadanas del movimiento independentista, Carme Forcadell y Muriel Casas. Poca tropa, decía hoy uno de los electos, para apuntalar la candidatura del presidente de la Generalitat.



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