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ELECCIONES 27-S EN CATALUÑA

Mas cree que las amenazas de Rajoy y la banca fortalecen a los secesionistas

  • El presidente del Gobierno pregunta cómo va a pagar la Generalitat las pensiones si se produce la separación de España

Mas cree que las amenazas de Rajoy y la banca fortalecen a los secesionistas

Mas cree que las amenazas de Rajoy y la banca fortalecen a los secesionistas

Artur Mas posa durante una entrevista en el Palacio de la Generalitat.

AFP
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23/09/2015 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
"Así no nos va mal", comentaba Artur Mas en una reciente reunión de las que celebra cada día con sus colaboradores. El presidente catalán cree que "la estrategia del miedo", que atribuye al Gobierno de Mariano Rajoy secundado por la banca, los empresarios y hasta algún prominente miembro de la Iglesia Católica, lejos de minar, fortalece al mundo independentista porque lo aglutina en pos de un objetivo. Un análisis que de ningún modo comparte Mariano Rajoy, quien hoy puso sobre la mesa una nueva amenaza para una Cataluña independiente. "¿Qué pasaría con las pensiones?" preguntó el presidente del Gobierno.

Entre los partidarios de la secesión, al menos entre los 1,8 millones de catalanes que votaron el doble sí a la consulta del pasado 9 de noviembre, se tiene asumido que la independencia acarreará problemas económicos y financieros de todo tipo, pero no van a dar un paso atrás. "Contigo, pan y cebolla", vienen a decir. Mas conoce el estado de ánimo de los suyos y está convencido de que los mensajes sobre la salida de la UE y del euro, el 'corralito', el cambio de sede de los bancos con mayor arraigo catalán y la huida de empresas son avisos que resbalan en el mundo soberanista. Es más, atribuye las advertencias a "la presión" que ejerce el Ejecutivo sobre banqueros y empresarios más que a una voluntad real de estos.

Los mensajes en negativo que proceden de Madrid, dicen en la Generalitat, no solo no desmovilizan a los independentistas, sino que tampoco decantan a los indecisos hacia el no a la segregación porque son muy negativos. La idea de que lo mejor para Cataluña y España es estar juntos, que también se lanza desde el Gobierno de Rajoy y las fuerzas no soberanistas, tampoco cuajan porque suele ir seguido de una amenaza sobre los males que se desatarían con la fractura.

El presidente catalán ha encontrado en la evolución de las encuestas otro elemento para reafirmarse en sus impresiones sobre la inutilidad de los mensajes de los peligros de la independencia. En el último mes, la intención de voto de la lista de Junts pel Sí, en la que va como número cuatro, ha subido entre uno y dos puntos, y ya bordea la mayoría absoluta cuando en los primero días de septiembre estaba a cuatro o cinco escaños de ella. Esos mismos sondeos constatan un estancamiento del voto no soberanista y una paulatina disminución de los indecisos, aunque todavía casi uno de cada cinco catalanes no sabe si va a votar ni a quién.

ES INFORMACIÓN

Rajoy, sin embargo, no cedió un ápice en la presión y se interesó por el pago de las pensiones a partir de la independencia. Reclamó en una entrevista en Onda Cero no se viera en sus palabras un trasfondo de amenaza. "Conviene informar a la gente", dijo, de las consecuencias de la segregación porque no va a ser "una panacea" para los catalanes. Rajoy cree que "es bueno que la gente sepa" qué va a pasar con sus ahorros, pero también con sus pensiones. El presidente del Gobierno deslizó la pregunta y medio gabinete salió en tromba con el mismo tema. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría concluyó que Mas se plantea "no pagar" porque no explica cómo va a hacerlo, y alertó que es posible que la declaración de independencia se convierta en "una declaración de insolvencia". La titular de Empleo, Fátima Báñez, recordó que las pensiones en Cataluña "se pagan gracias a la solidaridad de los españoles"; y la de Fomento, Ana Pastor, subrayó que los catalanes mientras sigan en España "tienen garantizado el sistema de pensiones".

Un terreno, el de las pensiones, en las que las diferencias entre el Gobierno central y la Generalitat son también como de la noche al día. Mas ha defiende que las pensiones de los catalanes serán un 10% más altas tras la independencia por su menor tasa de paro, y por tanto mayores cotizaciones sociales, y porque el saldo fiscal con España es muy favorable para la Generalitat. El Ejecutivo de Rajoy replica que el sistema quebraría en Cataluña con las únicas aportaciones de sus ciudadanos. La Seguridad Social apuntala la postura gubernamental con el argumento de que hay un saldo negativo de más de 4.500 millones entre las cotizaciones sociales que se pagan en Cataluña y las pensiones que se cobran. Un informe de Sociedad Civil Catalana, contraria a la independencia, cifra el recorte de las pensiones tras la separación entre el 6,7% y el 16,9%.



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