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SOCIEDAD

Un 80% de los abuelos ayuda económicamente a sus hijos y nietos

  • Cada jubilado da a sus descendientes una media de 290 euros al mes, según revela un informe de la ONG Educo Madrid

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08/09/2015 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
La pensión del abuelo es el complemento imprescindible para que muchos hogares logren llegar a fin de mes. La mitad de los titulares de una prestación por jubilación dedican entre 20% y un 30% de sus ingresos mensuales a ayudar a sus hijos y nietos. Así, los abuelos aportan 290 euros de media al mes para sostener económicamente a sus descendientes. Estos datos figuran en un informe realizado por Educo y Salvetti&Llombart, trabajo que destaca que el número de abuelos que contribuyen a mantener a su familia ha ido aumentando por la crisis en los últimos años.

La ayuda que procuran es muy variada. La mitad de ellos dan de comer o cenar a sus hijos y nietos. Además, uno de cada tres les da una cantidad económica de forma regular, mientras que un 10% ha acogido a la familia del hijo en casa.

De acuerdo con el estudio, el 45% de los pensionistas tienen unos ingresos mensuales inferiores a los 1.000 euros al mes. Pese a su corta pensión -al 52% de ellos les cuesta mucho llegar a fin de mes-, los jubiados se ven en la obligación de ayudar a su progenie. No en balde, el 20% de los pensionistas ayuda a más de un hijo.

EFECTO DOMINÓ

A la luz del estudio, el perfil del abuelo solidario es una persona de 66 años, con dos hijos y que vive en hogares con más de dos miembros. Ello quiere decir que el 80% de los pensionistas colabora en la supervivencia de sus descendientes, cuando hace cinco años la proporción era del 20%. El estudio, titulado ‘Crisis y efecto dominó ¿Quedan piezas por caer?’, pone de manifiesto que los mayores están reduciendo gastos en aspectos básicos para ayudar a sus nietos. De esta manera, no es infrecuente que los abuelos disminuyan sus gastos en alimentación o vendan algún bien para aliviar las penurias familiares.

Educo, la organización que patrocina la elaboración de informe, abogó por un pacto de Estado por la infancia. La coordinadora del programa de becas comedor de Educo, Pepa Domingo, subrayó que el 46% de los entrevistados ha bajado el gasto en tratamientos de salud como odontólogo y oculista; un 45% ha reducido el consumo de luz; el 15% compra menos productos frescos como carne y pescado y la mitad ha dejado de hacer actividad física.

Este socorro acaba socavando las relaciones familiares. Los autores del informe revelan que al final afloran las discusiones y los conflictos entre padres, hijos y nietos. Cuantas mayores son las privaciones, más tensiones surgen. Para Lucía Martínez Virto, profesora de la Universidad Pública de Navarra, la capacidad de aguante está llegando a su límite, ya que los ahorros se van agotando y la crisis no cesa. Así, los abuelos «se han transformado en un bastión de protección cada vez menos eficaz frente al riesgo de pobreza y exclusión de las familias con hijas e hijos a cargo».

La sobrecarga de los abuelos en el cuidado de la progenie no es siempre la mejor solución. Al enrarecimiento del clima familiar se une el hecho de que la crisis redunda en el rendimiento escolar de los niños, que a veces se resiente, como aprecia un 12% de los abuelos. Con todo, no es la más grave consecuencia de la crisis. Y es que el parón económico ha dejado a 2,55 millones de menores en riesgo de pobreza.

Los responsables de Educo subrayaron que una de las peores consecuencias de la crisis es la malnutrición. Si en 2012 unos 215.000 menores no podían comer carne, pollo o pescado al menos cada dos días, en 2014 la cifra se elevó a 360.400, lo que supone un 68% más.

Los mayores no se han librado de las embestidas de la debacle. No por casualidad el 57% de los abuelos declaran que su situación y bienestar personal han empeorado por las dificultades económicas de su familia. Más de 700.000 familias no tenían ningún ingreso en el primer trimestre de 2015, casi el doble de 2007.



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