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PARTIDO SOCILISTA

El PSOE se conjura para aplazar el debate sobre una nación catalana

  • Felipe González apoya la reivindicación del PSC y obliga a los socialistas a echar balones fuera con las generales y catalanas en ciernes

El PSOE se conjura para aplazar el debate sobre una nación catalana

El PSOE se conjura para aplazar el debate sobre una nación catalana

Pedro Sánchez entre César Luena y Micaela Navarro en el Comité Federal del PSOE.

EFE
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06/09/2015 a las 06:00
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  • COLPISA. MADRID
Felipe González puso en un aprieto al PSOE. Cuando Pedro Sánchez creía haber limado las aristas de su discurso territorial, el expresidente del Gobierno volvió a hacer saltar peligrosas astillas al defender la necesidad de que una futura reforma constitucional reconozca a Cataluña como nación. Lo hizo justo el día en el que el secretario general pretendía marcar la estrategia del partido para las próximas elecciones, en el primer Comité Federal del nuevo curso político. Nadie afeó directamente sus palabras, pero tampoco aplaudieron. Más bien, trataron de echar tierra sobre ellas. El de la denominación de Cataluña es un debate irresuelto e incómodo para los socialistas, que ya reabrió el líder del PSC, Miquel Iceta, al inicio del verano y que el grueso del partido se había conjurado para aparcar hasta después de las generales.

Es fácil dar en el PSOE con quien defienda que no habría que tener miedo al término nación si de él no se deriva una ruptura de la unidad del Estado o de la igualdad entre españoles; pero es aún más sencillo encontrar a quien rechace la idea por peligrosa o, en el mejor de los casos, por inane para resolver el problema catalán. En su afán de no salirse del guión e intentar preservar la imagen de unidad que tanto esfuerzo ha costado construir en vísperas de los comicios, ni un solo peso pesado quiso contestar a González en el debate a puerta cerrada para aprobar la hoja de ruta diseñada por la dirección del partido para los próximos meses. Pero ante los micrófonos no les quedó más remedio que intentar apagar el fuego creado por el expresidente con su entrevista en el diario 'La Vanguardia'.

Nada nuevo bajo el sol. Fue, en realidad, un vuelta a empezar. Un 'ni sí ni no' y un 'ahora no es el momento', que fue la fórmula con la que se trató de soslayar la polémica el pasado julio, cuando Sánchez anunció la creación de un grupo de sabios encargado de asesorar al partido sobre su propuesta de reforma de la Constitución. Ni siquiera Iceta o la cabeza de lista de PSC a las generales, Carme Chacón, acogieron con entusiasmo el inesperado apoyo de González a su tradicional reivindicación. El líder del PSC se limitó a decir que se alegra de coincidir con el expresidente y la exministra apuntó que, si bien esa ha sido siempre su postura, "no es momento para caer en nominalismos". Consenso Quizá el hecho de que al Comité Federal no acudiera en esta ocasión la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, de baja por maternidad, ayudó a rebajar el ruido porque su posición al respecto es clara. Pero en todo caso, incluso los más críticos con Sánchez sostienen que ahora no es momento de sacer los pies del tiesto sino, al revés, de proyectar cohesión interna, de modo que también los enviados andaluces trataron de no avivar la polémica. "Mi respeto al expresidente siempre, pero los tiempos son los tiempos y cuestiones como esa se tendrían que abordar en la mesa de consenso con otras fuerzas políticas", apuntó el secretario general del PSOE de Andalucía, Juan Cornejo.

El único que mostró algo más de contundencia fue el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que sí replicó que la Constitución ya habla de España como una nación en la que caben muchas sensibilidades. "Si es necesario que la Constitución actualice las relaciones entre Cataluña y España, de acuerdo, pero creo que la gran nación que tenemos -subrayó- es la española, en la que cabe incluso toda la gente que considera que su región puede considerarse nación o nacionalidad".

El presidente de Asturias, Javier Fernández, atajó el asunto por otra vía, pero en su habitual coherencia ideológica también fue claro en su opinión sobre el debate identitario. "De lo que debe preocuparse el PSOE es de reforzar el Estado, de modernizarlo, de adaptarlo, de que haya un Estado fuerte. Prefiero hablar del Estado que hablar de los pueblos y las naciones", dijo.

Sánchez eludió entrar directamente en el asunto. Ahora bien, en su discurso recordó la 'declaración de Granada' en la que el PSOE "reconoció al pueblo español como el soberano para decidir sobre los asuntos de convivencia que a todos nos afectan".



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