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CATALUÑA

Mas supedita la hoja de ruta hacia la secesión al resultado de las generales

  • El presidente de la Generalitat advierte de que le bastará una mayoría absoluta en diputados, y no en votos, para activar el proceso

Mas supedita la hoja de ruta hacia la secesión al resultado de las generales

Mas supedita la hoja de ruta hacia la secesión al resultado de las generales

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, da una rueda de prensa.

EFE
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05/09/2015 a las 06:00
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  • COLPISA. BARCELONA
Artur Mas ha puesto rumbo hacia Itaca, pero durante el camino no dejará de mirar de reojo a Madrid. La lista de Junts pel Sí presentó el itinerario que tiene previsto para alcanzar un Estado propio. Una agenda de 18 meses, durante los cuales el Gobierno catalán que resulte de las elecciones autonómicas, siempre que el secesionismo obtenga la mayoría absoluta, tratará de ejercer la soberanía casi desde el día después de las elecciones catalanas. Es una hoja de ruta explícita y sin ambigüedades, si bien no pretende ser un documento cerrado ya que, como apuntó este viernes su autor, el exvicepresidente del Tribunal Constitucional, Carles Viver Pi-Sunyer, se amoldará a las "circunstancias de cada momento". "Habrá que adaptarla con inteligencia", aseguró el candidato de la lista independentista. Lo decía, porque es consciente de que después de las elecciones generales, previstas para el 20 de diciembre, puede abrirse un nuevo escenario.

El PP difícilmente reeditará la mayoría absoluta y puede haber un gobierno entre populares y Ciudadanos o uno entre el PSOE y Podemos, que en principio podría ser más proclive a la negociación con el Gobierno catalán. De entrada y a la espera del resultado del 27-S, que dará más o menos fuerza negociadora a Mas, el independentismo no deja mucho margen: el proceso, apuntan, solo pueden detenerlo las urnas, ya sea el próximo 27-S, si el secesionismo no obtiene la mayoría absoluta de escaños, o en el transcurso de las conversaciones entre el Gobierno central y el autonómico, si el Estado accediera a celebrar un referéndum en Cataluña y ganara el 'no', como ocurrió en Escocia y en Quebec. A día de hoy, de los cuatro grandes partidos de ámbito nacional, solo Podemos contempla la celebración de un referendo, por lo que esta posibilidad está algo lejana. Aun así, el Gobierno catalán que pilote la transición hacia el Estado independiente seguirá tocando la puerta de la Moncloa para pactar una vía escocesa, que para la propia Generalitat sería más fácil de llevar a cabo que su agenda unilateral, de enorme "complejidad" y "dificultades", según reconoció Viver Pi-Sunyer.

DIPUTADOS Y VOTOS

El plan de Mas consta de una decena de pasos. El primero es el 27-S. Si hay un "mandato explícito" en las urnas a favor de un Estado propio -y por tal el líder de Convegencia entiende, según dijo, la mayoría absoluta del independentismo en diputados pero no necesariamente en votos; algo perfectamente posible dado que el sistema electoral catalán prioriza el voto rural sobre el urbano- , el día después de la constitución del Parlamento, la Cámara catalana aprobará una declaración solemne, en la que proclamará el inicio del proceso de creación del estado catalán.

Tras la declaración solemne, las fuerzas soberanistas iniciarán las negociaciones con el Gobierno central. En ese mismo instante arrancará también la primera fase del proceso constituyente con un Gobierno de concentración que debería poner en marcha las estructuras de Estado, iniciar la preparación del reconocimiento internacional y gestionar el día a día de la Generalitat de Cataluña. Esta fase inicial del proceso acabaría, si no hubiera acuerdo con el Estado y no se celebrara un referéndum pactado, en la proclamación de la independencia, que incluirá una parte declarativa y una normativa, donde se establecerían las bases del futuro estado catalán. A partir de ahí, el Gobierno catalán tendría que aprobar una ley de transitoriedad jurídica, para garantizar que la desconexión real no suponga un salto al vacío sin base legal.

A continuación, vendría la ley del proceso constituyente y el presidente de la Generalitat convocaría elecciones. El nuevo Gobierno recibiría el encargo de elaborar la Carta Magna, que debería se ratificada en referéndum. Ahí nacería el nuevo estado catalán, que pediría oficialmente el reconocimiento internacional y el ingreso en la UE. La intención de Artur Mas es pilotar todo el camino hacia la independencia y, según advirtió, solo abandonará la nave en caso de no ganar las elecciones. "Si le sacamos el triple de diputados al segundo, no tendré que dejarlo", remató.



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