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Energía

Casi 200.000 usuarios, excluidos del bono social de la luz desde 2012

  • El desuso de la potencia mínima, necesaria para la ayuda, explica la caída de beneficiarios aunque haya crecido la pobreza energética

Bono social, un 25% menos en la factura de la luz

Bono social, un 25% menos en la factura de la luz

Una persona revisa la factura de la luz.

DN
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24/08/2015 a las 06:00
  • Colpisa. Madrid
La única ayuda oficial con la que cuentan los ciudadanos más vulnerables para afrontar los gastos energéticos de sus viviendas se deja por el camino a unas 200 familias por día. Así lo indica el registro de usuarios acogidos al bono social eléctrico. Hasta el pasado abril -el último dato actualizado-, había 2.468.755 titulares a quienes se les aplicaba un descuento del 25 por ciento sobre el importe del consumo realizado cada mes en sus casas, según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Tres años antes, cuando estaba arrancando la actual legislatura, el sistema contabilizaba 2.661.721 hogares beneficiados. En tres años, el número de viviendas acogidas al bono social se ha reducido en 192.966.

Esta evolución contrasta con los registros de paro y pobreza energética del país. Por ejemplo, el número de viviendas que no puede mantener una temperatura idónea en sus hogares por la imposibilidad de afrontar las facturas de luz ha pasado del 6,4 por ciento de 2011 al 11,1 por ciento del año pasado, según la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE. Es decir, casi se han duplicado las casas que viven en condiciones energéticas insuficientes.

Además, en este mismo periodo, se ha incrementado el número de viviendas en el que todos los miembros de la familia se encuentran en situación de desempleo, hasta los 1,83 millones, tal y como indicaba la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre del año. Y hasta el coste anual de la electricidad en el presupuesto de los españoles ha pasado de los 2.200 euros de 2011 a los 2.400 euros del año pasado, lo que supone un incremento del 4,5 por ciento. A pesar de esta realidad social, son varias las causas imputables a la caída en los beneficiarios del único programa de ayuda energética que existe en España. Al bono social se pueden acoger los titulares de contratos eléctricos cuya potencia instalada sea, como máximo, de tres kilovatios (kw), por lo que el ámbito de posibles perceptores se queda muy restringido en comparación con los 22 millones de usuarios domésticos que tiene el sistema.

Esa potencia máxima es insuficiente para el uso habitual que se puede hacer en cualquier hogar. Solamente con la energía consumida por un frigorífico (unos 0,35 kilovatios) más un televisor (0,40 kw), una lavadora (hasta 2,2 kw) y la iluminación (hasta 1 kw) ya supera la potencia máxima requerida para acogerse al bono social. Al no poder subsistir con una potencia tan escasa de hasta tres kilovatios, muchas familias se ven obligadas a aumentar en parte su potencia contratada hasta tramos como el de 4,6 kw o el de 5,75 kw (los más habituales). En los tres últimos años, el número de hogares con una potencia instalada de hasta tres kilovatios beneficiarios del bono eléctrico han pasado de 2,17 a 1,89 millones. De hecho, si en 2011 este colectivo representaba el 81,6 por ciento del total de perceptores, ahora ese dato ha caído hasta el 76 por ciento.

FALTA DE INFORMACIÓN

El segundo gran colectivo del que se benefician del bono social son los pensionistas, independientemente de que tengan una potencia contratada máxima de 3 kw, siempre que cobren una de las cuantías mínimas correspondientes a su prestación. Los pensionistas que tienen bono social han caído hasta los 301.992, frente a los 304.760 de hace tres años. El número de pensionistas acogidos al descuento de la luz no es mayor, tal y como apuntan fuentes del sector, a la falta de información por parte de muchos jubilados que, cumpliendo las condiciones, no han solicitado la ayuda.

Por su parte, los parados constituyen el grupo de beneficiarios del bono social que más disparidad muestra con respecto a las estadísticas oficiales de desempleo. En principio, se exige que el titular resida en un hogar en el que todos sus miembros se encuentren desocupados. La EPA indica que son más de 1,8 millones en todo el país. Al bono social apenas se encuentran acogidos 65.000. Apenas representan un 3,6 por ciento del total, muy pocos con respecto a los potenciales beneficiarios. Aunque también es cierto que los perceptores en desempleo de esta ayuda energética han aumentado un 50 por ciento en los tres últimos años. Otra vez el desconocimiento del sistema parece ser la clave para explicar esta pírrica cifra de beneficiados.

UNA AYUDA QUE NACIÓ CON POLÉMICA Y SE MODIFICÓ PARA EVITAR SU ELEVADO COSTE 

El sistema de ayudas para familias vulnerables ha pasado por numerosos altibajos desde que se constituyera en 2009. En aquel año, los beneficiarios no solo disponían de un descuento en el consumo que realizaran sino también en la parte de la factura de la potencia, cuyo coste era nulo para estos usuarios. Un año después, con la crisis económica en auge, el bono social dejó de financiar la parte de la potencia para centrarse en la de la energía gastada.

Además, entre las propias compañías del sector han aparecido problemas por su gestión. Iberdrola denunció el mecanismo de asignación de costes del Ministerio de Industria por discriminatorio y consiguió que el Tribunal Supremo le diera la razón. El Alto Tribunal dictaminó que el importe debía cargarse a las compañías que desarrollasen simultáneamente las actividades de producción, distribución y comercialización. Parte de la sangría de beneficiarios registrada hasta ahora se debe a que desde 2013 cambiaron las condiciones para obtener este descuento.

Desde entonces, Industria obliga a que, además de cumplir con alguno de los tres requisitos básicos (potencia inferior a 3 kilovatios, pensionistas con prestaciones mínimas, parados o familias numerosas), el titular del contrato no tenga una renta superior al 120 por ciento del salario mínimo interprofesional (unos 10.900 euros).

El coste anual del bono social roza los 200 millones, que se reparten entre una treintena de compañías eléctricas, aunque son las grandes firmas del sector (Endesa, con el 42,2 por ciento; Iberdrola, con el 39,2 por ciento; y Gas Natural Fenosa, con el 12,2 por ciento) las que asumen la mayor parte de esta factura. En otros países europeos, el apoyo energético a los ciudadanos más vulnerables pasa por la imposibilidad de cortar el suministro eléctrico a determinado tipo de familias. Estas medidas se encuentra implantada ya en 16 de los 28 Estados de la Unión Europea.



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