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Estado Islámico

La amenaza del EI marca la reunión entre España y Marruecos

  • Benkiran aparcó sus históricas reclamaciones sobre Ceuta y Melilla y Rajoy alabó las reformas de los islamistas moderados

​Rajoy acusa de sectarismo a Sánchez por querer aislar al PP en los pactos

​Rajoy acusa de sectarismo a Sánchez por querer aislar al PP en los pactos

Rajoy, junto al Primer Ministro de Marruecos, en Moncloa.

AFP
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06/06/2015 a las 06:00
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  • colpisa. madrid
La amenaza del Estado Islámico y el riesgo "compartido" que para los gobiernos de Madrid y Rabat supone el posible regreso cerca de 2.000 marroquíes enrolados en las filas del califato es tan fuerte, incluso, como para diluir décadas de reproches y desconfianzas mutuas entre Marruecos y España.

La XI Reunión de Alto Nivel celebrada hoy en Madrid dio buena cuenta de este "nuevo camino" en las relaciones bilaterales, como lo definió el primer ministro del país vecino Abdelilah Benkiran, que, junto a Mariano Rajoy y a la plana mayor de sus ejecutivos, se prometieron fidelidad mutua y, sobre todo, "confianza y colaboración" en la lucha contra el yihadismo a ambas orillas del Estrecho de Gibraltar.

Benkiran, que fue recibido antes del encuentro por el Rey Felipe VI, se comprometió a "profundizar" en la misma línea de "estos dos últimos años" en "materia de seguridad y lucha antiterrorista". Veinticuatro meses en los que agentes de la Dirección General de la Vigilancia del Territorio marroquí (DGST), el servicio secreto interior del Estado vecino, están operando en España y en los que su intervención ha sido "decisiva" para la desarticulación de las cinco células más activas del Estado Islámico que se movían a caballo entre los dos países.

"No hay marcha atrás en las relaciones entre España y Marruecos. Hemos abierto un nuevo camino. Vamos a demostrar que el Mediterráneo no es punto de separación sino de acuerdo y colaboración", proclamó Benkiran, quien presentó a su país como un aliado "estable y seguro" en la batalla contra el terrorismo islámico. Rajoy, por su parte, insistió en que "la lucha contra el terrorismo yihadista es una prioridad compartida" porque supone un "peligro" que "amenaza el modelo de convivencia democrática" de ambos países. La propia declaración final de este encuentro bilateral de alto nivel, que congregó a ministros de nueve ramos por ambas partes, también reconoció "la ejemplar cooperación en materia de seguridad, que presenta un balance extremadamente positivo, gracias a la confianza mutua y la estrecha colaboración entre los servicios de seguridad", particularmente en la lucha contra el terrorismo, el tráfico de estupefacientes y la inmigración clandestina.

En esa declaración no hubo ni una sola palabra del tema histórico de desencuentro entre ambos países: Ceuta y Melilla. Las dos ciudades también fueron apartadas de cualquier conversación entre ambas delegaciones, conscientes de que cualquier roce puede empañar una cooperación policial sin precedentes, sujeta siempre a los vaivenes de la política del país magrebí. Pero Abdelilah Benkiran no pudo sortear las preguntas sobre las dos ciudades españolas. "Es un tema antiguo entre España y Marruecos" y se va a "seguir hablando" de ello, para luego precisar que "cuando estamos construyendo unas relaciones basadas en la confianza, empezamos por lo bueno, lo positivo, y para otros asuntos ya hablaremos más adelante".

Sí que se tocó, de soslayo, el otro punto de recientes roces: la decisión de la Audiencia Nacional de procesar a doce altos cargos del Gobierno marroquí en el sumario abierto sobre el genocidio en el Sahara Occidental entre 1975 y 1991. "Hay algunos problemas, como en todas las familias", bromeó el primer ministro del país vecino, sin querer dar más datos de lo hablado. También Rajoy eludió la incómoda pregunta. Rajoy, dentro de este clima de entendimiento, y de dejar para otro momento cuestiones espinosas y no tan urgentes como la lucha antiterrorista o, en menor medida, la inmigración irregular, evitó incluso recordar los tiempos en los que el PP, en la oposición, criticó con dureza la política de acercamiento de José Luis Rodríguez Zapatero a Rabat, tras las crisis de los gobiernos de José María Aznar. Es más, el presidente español se dedicó a alabar las reformas del islamista moderado Benkiran, del que dijo que ha hecho "un esfuerzo muy importante" para "reducir los desequilibrios económicos" en Marruecos. Los agasajos al régimen de Rabat, incluso, se incluyeron expresamente en la declaración conjunta: "España reitera su enorme aprecio por la dinámica de reforma, de apertura y de progreso que ha emprendido Marruecos bajo la égida del Rey Mohammed VI. España también alaba el modelo democrático marroquí, singular en la región, que se articula en torno a la tolerancia, la apertura y la libertad".

Mariano Rajoy, más que su homólogo marroquí, insistió hasta la saciedad en la importancia de las relaciones económicas entre los dos países.

Recordó que Marruecos, fuera de la Unión Europea y Estados Unidos, es el principal "socio comercial" de España; que los intercambios llegan a 10.000 millones de euros anuales; y que 17.000 empresas españolas exportan a Marruecos.



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