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Elecciones autonómicas 2015

Mariano Rajoy echa el resto para acabar con la indecisión electoral

  • El cierre a cargo del presidente del Gobierno, Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes puso el broche a una campaña que la dirección del PP cree que ha ido de menos a más

Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes en el mitin final de campaña.

Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes en el mitin final de campaña.

Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes en el mitin final de campaña.

AFP
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23/05/2015 a las 06:00
  • COLPISA
Hasta 9.500 personas se juntaron este viernes en el Palacio de los Deportes de Madrid. El cierre a cargo del presidente del Gobierno y sus candidatas madrileñas, Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes, puso el broche a una campaña que la dirección del PP cree que ha ido de menos a más. En el partido saben que nada volverá a ser igual y que, incluso en el mejor de los escenarios, el domingo los populares se quedarán lejos de los resultados de 2011. En las últimas semanas se han visto en la insólita paradoja de tener que salir a pelear cada voto aun partiendo de la mayor hegemonía de su historia. Pero, dentro de la gravedad, la percepción es buena. La cúpula ha constatado una leve recuperación en el que fue su espacio político, y a Mariano Rajoy, 14.000 kilómetros y 21 mítines después, se le ha oído de decir que ha echado en falta más días de campaña.

"Es que partíamos de unas muy malas expectativas, por eso se celebra cualquier mejoría", justifican fuentes del PP. Otros, sin embargo, temen que los ánimos insuflados en las filas de la formación se desvanezcan la noche del domingo. De eso saben en la organización andaluza, donde recuerdan que en sus comicios del 22 de marzo nunca afloró el supuesto voto oculto que calculaban que existía.

El listón, sin embargo, no se situará muy alto. Ser primera fuerza será suficiente para vender el éxito del PP. Fuentes populares sostienen, sin embargo, que sólo si se conservan algunas de las mayorías absolutas que parecen estar en el aire, como es el caso de la La Rioja, Castilla-La Mancha o Murcia, se podrán "salvar los muebles".

"Con ganar no basta", ha incidido, de hecho, el presidente volcado al fin en pisar la calle y en invocar a sus votantes tradicionales, tentados por la abstención y otras opciones como Ciudadanos. A ellos se ha dirigido estos días para pedirles una confianza renovada y garantizar que nadie se arrepentirá de apostar por el PP. "No es el momento de indecisiones", sentenció este viernes. "Cuando se vota a otro partido que no es el PP -avisó-, se puede estar votando al PSOE sin que uno se entere".

EL TABÚ DEL PP

El jefe del Ejecutivo se ha hecho así, en el último tramo, con el fondo del discurso que enarboló su antecesor, José María Aznar, en sus cinco mítines de campaña para convencer a aquellos defraudados con el partido que impulsó los recortes económicos y se vio afectado por los casos de corrupción. Pero el presidente se ha centrado en lo primero, convencido de que ha logrado transmitir su mensaje de la recuperación, y ha eludido lo segundo.

En el universo Rajoy, los escándalos forman parte de un pasado en el que el PP ya actuó, la economía es lo que de verdad interesa a los "seres humanos normales", y cuando la crisis se encamine, y el polvo en suspensión del huracán Podemos-Ciudadanos se asiente, ahí quedarán PP y PSOE disputándose el poder. En cuanto a él, y su propio futuro, en Guadalajara avanzó este domingo: «Dentro de cuatro años, nuevo mitin aquí, y luego ya andaremos por ahí".

En el otro lado del análisis, en el partido hay quien alerta sobre una campaña que ha servido para dirimir diferencias internas en público, como se puso de manifiesto en el acto de Madrid en el que Aznar aprovechó para ajustar cuentas con los populares y con Esperanza Aguirre, a quienes afeó el trato dispensado a su esposa, la alcaldesa de la capital, Ana Botella. Además, advierten del riesgo de que los barones hayan ensalzado sus propios proyectos, dispares entre ellos, con discursos que pueden llevar a pensar que en el PP coexisten múltiples almas según los territorios y las circunstancias.



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