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Andalucía

Griñán se aparta para facilitar la investidura de Susana Díaz

  • El expresidente traslada su deseo de abandonar la política, pero Ciudadanos avisa de que falta aún la renuncia de Chaves

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22/04/2015 a las 06:00
  • Colpisa. Madrid
José Antonio Griñán se lo quiere poner fácil a Susana Díaz. El expresidente de la Junta de Andalucía, cuyo escaño exigen tanto Ciudadanos como Podemos como condición previa a cualquier acuerdo de investidura, trasladó después de comparecer en el Supremo hace dos semanas a la dirigente socialista que podía disponer de su escaño. Griñán dejó claro a la presidenta en funciones que no tenía ningún deseo de repetir como senador de designación autonómica cuando el Parlamento regional, recién constituido, elija en las próximas semanas a sus representantes en la cámara alta y que se retirará, definitivamente, de la vida pública.

El gesto del que fuera consejero de Economía y Hacienda durante los años de los ERE fraudulentos investigados por la Justicia era, en cierto modo, esperado, pero probablemente no baste por sí solo para desatascar las negociaciones del PSOE con el resto de fuerzas políticas y dar a Andalucía un Gobierno en el corto plazo. El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, advirtió de que, aunque es "un buen paso", falta "la otra mitad", es decir, falta que también el expresidente Manuel Chaves renuncie al acta de diputado. Y eso es algo que, según admiten los socialistas, parece poco probable.

Chaves no se ha pronunciado, de momento, al respecto. Pero quienes han hablado con él sostienen que está convencido de que el Tribunal Supremo archivará su causa y creen que querrá continuar en el cargo hasta el final de la legislatura. Descartan así que deje ahora el escaño porque eso le pondría, dicen, en manos de la jueza Mercedes Alaya, cuya imparcialidad cuestiona. Cosa distinta, añaden, es que no vaya repetir en las próximas listas, algo que dan por hecho tanto fuentes del PSOE andaluz como de la ejecutiva federal.

El expresidente del PSOE, que está a punto de cumplir los 70 años, ya dudó si presentarse o no en 2011 y fue el entonces cabeza de cartel, Alfredo Pérez Rubalcaba, el que le convenció de que siguiera. Ahora, en el partido admiten que su continuidad sería un grave problema. No hay asamblea de militantes a la que acuda Pedro Sánchez en la que no se le interpele por lo que piensa hacer con Chaves y Griñán. Y no porque crean que son culpables, sino por el desgaste de su permanencia.

El propio Griñán lo ve así. "Creo que tenemos una responsabilidad política". Es esa creencia, subrayó, la que llevó a abandonar la Presidencia de la Junta en agosto de 2013, pero no porque tuviera nada que ver con los nombramientos de los implicados más directos en un fraude que él considera probado -"Tanto lo creo que desde la propia Junta se reclamó la devolución de varias partidas", dijo-, sino porque seguir, insistió, era dañar el buen funcionamiento institucional.

EROSIÓN POR LOS ERE

Lo subrayó en la comparecencia que siguió a su dimisión en la que también habló de la necesidad de un relevo generacional. "Quiero preservar a la Junta de la erosión que se ha producido al monopolizar el debate su relación con el caso de los ERE". Abundó en la misma idea. "No quiero que este asunto perjudique la formación de Gobierno para Andalucía y sea un lastre para el funcionamiento de la Administración", remarcó.

No es que Griñán piense, al contrario que Chaves, que él sí va a ser imputado. Algunas fuentes subrayan, además, que de serlo no lo sería por malversación de caudales públicos ni por prevaricación sino por un tipo menos común, la prevaricación por omisión. Pero, en todo caso, él liga su decisión -que, por otro lado, quizá anticipe la que habría acabado tomando por sí misma Susana Díaz en caso de ser imputado por algún delito- a un sentimiento de "lealtad" hacia su sucesora y hacia la institución que encarna, al margen de lo que digan los tribunales.

Las cosas, aun así, siguen su cauce en la vida política andaluza. Nadie espera, tampoco ahora, que vaya a ser posible lograr la investidura de Susana Díaz antes de que pasen las elecciones del 24 de mayo. La fecha elegida por la Mesa del Parlamento para la primera votación es el día 6, la víspera del arranque de la campaña, pero los socialistas dan por sentado que el resto de fuerzas querrá esperar a que quede configurado el mapa municipal para jugar con las cartas que ofrezca la correlación de fuerzas, muy distinta de la del ámbito autonómico.

En Ferraz dan por hecho que las conversaciones tendrán que mantenerse con Ciudadanos o con Podemos, pero en el PSOE andaluz no dan por perdida aún la posibilidad de que sea el PP quien, por "responsabilidad" y en aras de la estabilidad, dicen, allane el camino a un Ejecutivo socialista en minoría. Les vale la abstención de cualquiera en segunda vuelta.



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