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Tribunales

La pista sobre las cuentas suizas de Rodrigo Rato salió del 'caso Bankia'

  • Los investigadores sospechan que el expolítico ha ocultado más de 20 millones de euros al fisco utilizando como testaferros a sus familiares

Rodrigo Rato entra en un coche tras salir el sábado de su domicilio.

La pista sobre las cuentas suizas de Rodrigo Rato salió del 'caso Bankia'

Rodrigo Rato entra en un coche tras salir el sábado de su domicilio.

EFE
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19/04/2015 a las 06:00
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  • Colpisa. Madrid
Rodrigo Rato ha ido tejiendo, cual Houdini de las finanzas, un entramado complejo de sociedades que tendría como fin último ocultar la propiedad real de gran parte de su patrimonio que, según los datos que maneja la Agencia Tributaria se aproximaría, al menos, a los 27 millones de euros. Y su sospecha es que cerca de tres cuartos del mismo (en torno a veinte millones) habría sido disfrazado ante el fisco.

El que fuera vicepresidente económico del Gobierno ya contaba, no obstante, con una madeja nacional de sociedades que movía tanto parte del patrimonio de la familia como el suyo según iba cambiando de cargos y ocupaciones. Son varias decenas de firmas, con objetos variopintos (comercio, energía, inmobiliario...) y que en su mayoría tienen la sede en su propio domicilio o en su despacho profesional, ambos en el barrio madrileño de Salamanca.

La vinculación de Rato con ellas es directa (como administrador, apoderado o dueño) o indirecta (por el lugar de su sede social) y figuran también distintas personas de su entorno, desde familiares -hermanos (Ramón y María Ángeles), sobrinos, sus tres hijos e incluso su exesposa, María Ángeles Alarcó- hasta estrechos colaboradores. Uno de estos es Miguel Ángel Montero, gerente de la sociedad Muinmo -ahora casi en liquidación-, que gestionaba el patrimonio de los Rato y a finales de 2000 recibió un crédito sospechoso de 3,15 millones de euros (525 millones de pesetas de la época) concedido por el banco HSBC, vinculado a su vez a la trama de Gescartera.

Aunque es a raíz de su imputación en el 'caso Bankia' cuando el exdirector gerente del FMI empieza a montar otro ovillo de firmas instrumentales, más reducido -los investigadores hablan de entre seis y ocho sociedades-, para desviar fondos al extranjero a través de paraísos fiscales. El juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu le puso por vez primera en la diana -junto a otros 32 exconsejeros del banco y su matriz, BFA- a principios de julio de 2012. En diciembre de ese año declaraba ante él y la instrucción entraba después en una fase más técnica, pese a que seguía pesando sobre su cabeza la petición de una fianza por responsabilidad civil que figuraba en la querella inicial.

En noviembre de 2013 crea la instrumental Lilac Trading Limited, domiciliada en Londres y clave para los movimientos de fondos que haría luego desde España con el fin de ocultar su patrimonio. Vinculada a la anterior figuran Gateway Management, radicada en las Islas Vírgenes Británicas, las cuales sirven de sede a casi el cuarenta por ciento de las sociedades 'offshore' que operan en el mundo.

Otro hilo de este ovillo engarza con Gibraltar, dado que allí tiene su sede una compañía de servicios fiduciarios contratada por Rato para ayudarle con sus movimientos opacos al fisco español. De esta forma pudo disponer de la instrumental VivaWay Limited, creada en 2001 aunque inactiva durante bastantes años, y también de Kradonara, una filial española fundada en 2002 y con sede en un despacho de abogados de la urbanización gaditana de Sotogrande hasta que el exministro la cambió hace pocos meses a su despacho profesional de Madrid.

INGONGRUENCIAS

En diciembre de 2013 el expolítico metido a financiero se convirtió en su accionista único e ingresó 5,4 millones de libras (7,5 millones de euros) en la matriz. En Hacienda sospechan que este dinero no lo declaró en la amnistía fiscal a la que se acogió a finales de 2012.

Rato usaba a Kradonara para compensar ingresos y gastos a título fiscal, lo que reducía su tributación al mínimo. También les resulta incongruente a los investigadores que, frente al patrimonio millonario que ha amasado, en su última declaración de IRPF (2013) su rendimiento por intereses, dividendos y seguros apenas llegara a 3.000 euros.

Tampoco les cuadra que no declarara los importantes movimientos -buena parte con divisas- que realizaba desde sus cuentas o las de sociedades bajo su control a países como Suiza, Luxemburgo y Reino Unido, amén de Gibraltar, superiores a los 11 millones de euros en tres años. La Agencia Tributaria comunicó por ello a la Fiscalía que Rato tiene (directamente o a través de testaferros) "un elevado tráfico financiero con países de riesgo fiscal".

Desde el entorno de Rato niegan, en general, las imputaciones que hace Hacienda en su escrito, como la de que su patrimonio ascendería a 27 millones o que sus ingresos entre 2012 y 2013 fueron bastante más altos de los declarados, como sostiene el fisco para imputarle una diferencia de 1,4 millones. Lo mismo dicen respecto a sus sociedades, donde la Agencia ve un posible fraude cercano al millón de euros sumando las cuotas de 2011 a 2013.

Fuentes de la investigación, sin embargo, sostienen que aunque se está en una fase inicial de las pesquisas disponen de indicios suficientes -por ejemplo, la donación 'simulada' de 2,6 millones en acciones a sus hijos a través de Gibraltar- para creer que Rato perseguía evitar posibles embargos por el 'caso Bankia'. De ahí el presunto alzamiento de bienes que se le atribuye, aparte de supuesto fraude fiscal y blanqueo.



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