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Política

Rajoy convoca al máximo órgano del PP ante la inquietud de sus barones

  • El presidente del Gobierno intenta atajar en la Junta Directiva el resquemor por su débil respuesta a la debacle en las andaluzas

Rajoy, en una rueda de prensa de La Moncloa este martes.

Rajoy: "Ningún Gobierno permitirá la ruptura de la soberanía nacional"

Rajoy, en una rueda de prensa de La Moncloa.

EFE
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02/04/2015 a las 06:00
  • Colpisa. Madrid
Diez días después de los demoledores resultados electorales obtenidos por el PP en las elecciones andaluzas, Mariano Rajoy ha decidido mover ficha. El presidente popular ha convocado para el próximo martes, por primera vez en dos años, una reunión del máximo órgano del partido entre congresos. Lo hace tras comprobar que, lejos de tranquilizar a los dirigentes de su partido, la calma con la que analizó la situación en el comité ejecutivo celebrado un día después de haber perdido diecisiete escaños de un solo plumazo en la comunidad autónoma más poblada de España ha aumentado la ya evidente preocupación interna ante unas malas perspectivas de cara a las municipales y autonómicas del 24 de mayo.

Rajoy ya trató de lanzar a los suyos el mensaje de que no es ajeno a sus inquietudes cuando el martes admitió, en una rueda de prensa en la Moncloa, con motivo de la visita del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que siempre que un partido obtiene resultados "peores de lo esperado", como fue el caso en Andalucía, "debe corregir cosas y hacer un esfuerzo para mejorar en el futuro". Lo que no dijo es en qué ámbitos concretos considera que hay, efectivamente, cosas que corregir. De puertas afuera, muchos dirigentes aluden al siempre socorrido argumento de los "problemas de comunicación", pero otros creen que hay más.

Los recortes y los incumplimientos del programa con el que los populares ganaron las elecciones generales de 2011 con mayoría absoluta -la promesa de no subir el IVA ni el IRPF, la de no tocar las pensiones, la de meter la tijera a todo menos a la sanidad y la educación, la de no abaratar el despido...- han pasado factura a la imagen del partido. Pero también lo han hecho los escándalos que salpican a su dirección, el 'caso Gürtel' y la supuesta financiación ilegal, mientras el jefe del Ejecutivo lo apostaba todo a la economía.

Ya en noviembre pasado, los barones autonómicos, muchos de los cuales desistieron de acudir al comité ejecutivo que sucedió a las andaluzas, advirtieron a Rajoy del enojo de los votantes, durante una cena en Cáceres. Y el presidente del Gobierno reaccionó, en parte, a esa preocupación. Dejó por unas semanas de minimizar el asunto de referise a la corrupción como "algunas cosas", retomó y defendió personalmente las iniciativas legislativas contra la corrupción, la ley de financiación de partidos y la de altos cargos, y dio un empujón a la reforma del Código Penal y la ley de enjuiciamiento criminal. Y, además, dejó por fin caer a la ministra de Sanidad, Ana Mato, luego imputada como beneficiaria a título lucrativo de la Gürtel.

ALTERNATIVA

Algunos, entre otros el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, uno de los dirigentes territoriales con mayor peso político en el partido, ya dejaron caer entonces que quizá era tarde. "Probablemente debimos haber actuado antes", advirtió. El tiempo parece haberle dado la razón. Y algunos ven en la aparición de Ciudadanos como alternativa para sus votantes tradicionales la prueba. En cualquier caso, Rajoy ha vuelto a decretar silencio sobre los escándalos. La consigna es remitirse a lo que dictamine la justicia al final del proceso e ignorar los últimos autos de Ruz sobre la caja B del partido y la primera etapa de la trama de corrupción encabezada por Francisco Correa.

Lo que no hizo el presidente del Gobierno ante aquel primer aviso de los dirigentes del PP fue hacer cambios en el Ejecutivo y en el partido. Y el debate sobre ese asunto ha vuelto como un bumerán. La secretaria general de la formación, María Dolores de Cospedal, que hace unas semanas admitió en el foro 'ABC' que quizá deje el cargo si revalida como presidenta de Castilla-La Mancha, se defendió el lunes frente a los reproches internos a la política de comunicación. "Había que ser portavoz del partido en momentos muy difíciles, en los más difíciles que ha tenido mi partido y, francamente, la que lo ha hecho he sido yo", dijo.

Barones como Feijoó y Alberto Fabra insistieron este miércoles en que el PP está obligado a explicarse mejor pero no personalizaron. El martes, en la Junta Directiva, que en principio debería reunirse cada tres meses y no lo ha hecho desde la última vez que Rajoy sintió que el partido hervía de preocupación (entonces con el 'caso Bárcenas', en abril de 2013), la plana mayor del partido tendrá oportunidad de desahogarse y decir lo que, en público, solo sugiere.



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