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Consulta catalana 9N

Mas y Junqueras negocian una lista unitaria para las plebiscitarias

  • Además de los puntos programáticos, a Convergència y a Esquerra Republicana les separan los recelos mutuos

El presidente de la Generalitat, Artur Mas

El presidente de la Generalitat, Artur Mas

EFE
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28/11/2014 a las 06:00
  • Colpisa. Barcelona
Aunque ya hay tanteos previos y por ahora no muy provechosos, a partir de la próxima semana, después de que Oriol Junqueras exponga el martes su hoja de ruta para alcanzar la independencia, el presidente de la Generalitat pondrá en marcha una nueva ronda de contactos con los partidos soberanistas para calibrar cuántos apoyos tiene su 'lista de país' y decidir si hay elecciones anticipadas o no.

Iniciativa y la CUP se desmarcaron el miércoles a las primeras de cambio de la propuesta del jefe del Ejecutivo autonómico porque creen que en unas elecciones, por muy plebiscitarias que pretendan ser, también debería primar el perfil social de cada formación. Una exclusión que deja el grueso de la negociación en manos de Convergència, Esquerra, la ANC y Ómnium, a día de hoy los pesos pesados del independentismo.

Las conversaciones entre Mas y Junqueras deberán limar asperezas en unos cuantos aspectos programáticos. El primero que deberán dilucidar es si hay una sola lista independentista, que aglutine sin siglas a Convergència y Esquerra y miembros de la sociedad civil, o si se opta por diferentes candidaturas agrupadas bajo elementos comunes y con un mismo programa por la independencia. Esta última opción es la que prefiere Esquerra porque cree que por separado serán capaces de sumar más, pero si al final pactaran una candidatura única, como pretende Mas, tendrían que acordar el cabeza de lista, la posición de los miembros de un partido y otro en la candidatura y además tendrían que llegar a un acuerdo sobre los expertos y las personalidades de la sociedad civil que integrarían esa lista.

Mas y Junqueras deberán pactar en tercer término los miembros del gobierno de transición que después de las plebiscitarias tendría dieciocho meses para negociar con el Estado, crear estructuras de país y proclamar la independencia. El líder de Esquerra no se fía de las buenas palabras para este año y medio y tratará de arrancar más concreciones a Mas. Si Junqueras no acepta la oferta de Mas y hay varias listas, deberán ponerse también de acuerdo sobre cómo se leería el resultado de la votación. Por ejemplo, ¿qué mayoría parlamentaria es suficiente para dar el salto hacia la independencia?

LOS PUNTOS DÉBILES

El último punto de discrepancia no forma parte de los aspectos que hay que negociar, sino que tiene que ver con la confianza mutua y la situación y la historia de cada partido. Los republicanos no quieren participar en una operación destinada a salvar a Convergència. A Esquerra le pesa el hecho de aliarse con una formación asociada a los recortes, que tiene la sede embargada por el 'caso Palau', que tiene a su fundador, Jordi Pujol, en una batalla judicial por haber ocultado su fortuna a Hacienda en paraísos fiscales y que representa además a la vieja política, a la que desde la izquierda catalana siempre han acusado de estar al servicio de los lobbys empresariales.

Mas, que hace dos años tenía 62 diputados y hoy las encuestas le otorgan 34, arrastra una mochila muy difícil de asumir por parte de Esquerra, que es la fuerza pujante del soberanismo, aunque desde el 9-N los sondeos apuntan a un cambio de tendencia. Por el contrario, desde el lado convergente recuerdan el sambenito que persigue a ERC de que no sabe gobernar y que se mantiene instalado en las dinámicas poco constructivas de la época del tripartito. Mas tratará de convencer a Junqueras con el argumento de que o los catalanes aprovechan esta oportunidad para alcanzar la independencia o no tendrán otra hasta dentro mucho tiempo.

Pero hasta que se formalicen estas conversaciones, el presidente catalán no se ha quedado de brazos cruzados y mantiene contactos con personas de reconocido 'pedigree' nacionalista pero sin lazos orgánicos con ningún partido. Mas está decidido a que si el acuerdo con Junqueras no es posible irá hacia delante con su lista mixta de dirigentes políticos encabezada por él mismo y representantes del mundo académico, intelectuales y artistas con fuerte ascendiente ciudadano. El Gobierno catalán guarda con celo los nombres de las personas contactadas, pero se sabe que entre ellas figura la presidenta d la ANC, Carme Forcadell; y el cantante Lluís Llach.




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