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Política

Gobierno y PSOE plantean un debate no destructivo sobre la corrupción

  • Rajoy defenderá el jueves las leyes estrella sobre regeneración democrática tras las críticas internas por falta de contundencia

Mariano Rajoy esta mañana en la Moncloa

Mariano Rajoy

efe
0
25/11/2014 a las 06:00
  • Colpisa. Madrid
La situación es tan crítica que Mariano Rajoy, un hombre dado a dejar reposar los problemas para ver si se diluyen solos, ha llegado a la conclusión de que esta vez tendrá que hacer algo más. Aunque quizá sea más exacto decir que esa vez han sido los suyos, inquietos por el impacto que la tardía y endeble respuesta del Gobierno y la dirección del PP sobre la corrupción amaga con tener en sus resultados electorales el próximo mes mayo, quienes le han dado el empujón. El jefe del Ejecutivo romperá este jueves la práctica habitual y defenderá ante el pleno de Congreso, en persona, dos proyectos de ley llamados a introducir barreras a los comportamientos deshonestos.

Los populares pretenden celebrar con esta fórmula atípica el primer pleno de la legislatura que aborde el problema de la corrupción en positivo, por aquello de que, al menos, se podrán discutir propuestas: las dos iniciativas que Rajoy prometió ya en el Debate sobre el estado de la Nación de 2013, en pleno estallido del 'caso Bárcenas', y que se refieren a la financiación de partidos y a la regulación del ejercicio del alto cargo; y las que plantearán el resto de los grupos, que han presentado cuatro enmiendas a la totalidad de esos textos.

Lo paradójico es que si la oposición hubiera decidido no presentar esas enmiendas en contra, el ingenio ideado por el PP para frenar las insistentes peticiones de una comparecencia específica del presidente del Gobierno sobre la inmundicia que erosiona el sistema (Gürtel, la 'operación Púnica', el 'caso Nóos', el 'caso Pujol', los ERES de Andalucía, los cursos de formación...) habría caído en saco roto. Porque este pleno, un debate en el que se discute si un proyecto de ley se tramita o se devuelve al Gobierno, no se habría producido.

No fue así porque, en el fondo, todos los partidos están interesados en lanzar a la sociedad un mensaje de que se preocupan y se ocupan de eso que les indigna. El PSOE también salió muy escaldado de aquel pleno de balance del último Consejo Europeo -que además había sido un consejo importante-, en el que unos y otros acabaron tirándose los escándalos a la cabeza. Hacía menos de una semana que el juez Pablo Ruz había llamado a declarar como imputado al exsecretario general del PP, Ángel Acebes, para esclarecer si utilizó dinero de la contabilidad B del partido para comprar acciones de Libertad Digital. Y los socialistas que habían empezado a negociar medidas anticorrupción con el Gobierno se vieron obligados a escenificar un ruptura radical.

ERROR POLÍTICO

El tiro no les salió bien. Al "usted está asediado por la corrupción" de Pedro Sánchez, Rajoy respondió en un tono durísimo con el 'caso ERE'. Y todo acabó embarrado. "Fue un error de libro porque si algo hemos constatado a lo largo de los años es que a nosotros la corrupción nos hace daño electoralmente, cuando es nuestra y cuando es de los demás", dicen fuentes de la formación.

Esa es precisamente la razón por la que, a priori, el principal partido de la oposición también rechaza un debate 'destructivo'. Desde que asumió el cargo, Sánchez se ha esmerado por mostrase contundente en el rechazo a la corrupción tanto que, a juicio de los suyos, en ocasiones se ha pasado de frenada e incluso ha bordeado la injusticia: decidió suspender de militancia a todo aquel que hubiera tenido una 'tarjeta black' de Cajamadrid antes de oír sus alegaciones y, a instancias de Susana Díaz, está dispuesto a exigir el escaño a quien sea imputado, antes de que haya enjuiciamiento en firme. El debate del 'y tú más' puede echar su trabajo por tierra.

En sus dos enmiendas, el PSOE ha incluido las más de cuarenta medidas de limpieza democrática que ha ido presentando en las últimas semanas a través de su código ético y de la llamada 'Declaración de Valencia', aprobada por su dirección. Entre ellas, la dedicación exclusiva de los diputados, la imposibilidad de que los condenados por corrupción o incursos en procedimientos judiciales formen parte de las listas electorales o la introducción de nuevos tipos penales como la financiación de partidos o el enriquecimiento injusto de cargos públicos.

También IU, UPyD y BNG han presentado enmiendas. Con distintos argumentos, estas tres fuerzas comparten un mismo criterio, que el Gobierno se queda muy corto con sus dos propuestas y que se limita a plantear una operación de maquillaje. El caso es que al menos Rajoy ha pasado de aquel "no es verdad que en España haya un estado generalizado de corrupción", pronunciado en 2013, a un "nos toca hacer más cosas".




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