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Epidemia de ébola

La cooperante repatriada, a la espera de saber si está contagiada

  • Se encuentra en observación en el Hospital Carlos III de Madrid, aunque de momento no presenta síntomas

La cooperante repatriada, a la espera de saber si está contagiada

Un momento del traslado de la cooperante desde el aeropuerto al hospital.

AFP
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Actualizada 21/11/2014 a las 23:47
  • Colpisa. Madrid
Se pinchó, en torno a las 4 de la madrugada del jueves, con una aguja que había estado expuesta a los restos de un paciente confirmado de ébola. Al momento desinfectó la zona afectada con agua clorada y dio el aviso. Apenas un día después, ayer a primera hora de la mañana, la cooperante navarra de Médicos Sin Fronteras aterrizaba en la base militar de Torrejón de Ardoz (Madrid) e ingresaba en el hospital Carlos III. Sin síntomas, pero con la duda de si el accidente ha provocado un contagio. Aún es pronto para saberlo, aunque el riesgo es alto. El centro confirmó que su personal se hacía cargo de ella a las 10.56 horas.

De momento, la cooperante está ingresada en la sexta planta del hospital. La misma en la que Teresa Romero sobrevivió al ataque del virus, y en la que se aisló a tres casos sospechosos mientras se confirmaba que estaban bien. La experiencia acumulada por el caso de la auxiliar de enfermería ha ayudado a que el centro de referencia de la Comunidad de Madrid esté más preparado que nunca. Las habitaciones de contención tienen esclusas más grandes, lo que facilitará la retirada de los equipos de protección individual. Además, el Gobierno aprobó hace dos semanas un crédito extraordinario con el que comprar trajes con ventilación asistida que permiten estancias más prolongadas en las zonas de aislamiento. También tienen bolsas congeladas del suero hiperinmune de Paciencia Melgar y acceso al resto de tratamientos experimentales.

Pueden pasar varios días hasta que se confirme o descarte la infección por ébola de la cooperante de MSF repatriada. "Por el momento no tiene síntomas de la enfermedad", insistió ayer la ONG, que gestiona la comunicación del caso directamente. Ni siquiera están seguros de que la aguja con la que se pinchó estuviese infectada. Así, mientras no manifieste cambios en su estado de salud, no es contagiosa y no se la considera una paciente sino un contacto de riesgo en observación. "Pese a seguir protocolos muy estrictos los riesgos no se pueden reducir a cero", manifestó Joan Tubau, director general de la organización en España. "Sin embargo, evacuar a trabajadores que pueden haber estado expuestos al virus permite aislarlos rápidamente y que, si finalmente se ponen enfermos, reciban tratamiento rodeados de sus seres queridos".

TRES SEMANAS EN OBSERVACIÓN

La profesional sanitaria navarra tendrá que pasar, cuando menos, los 21 días de incubación que prescribe el protocolo. Si se mantiene sin cambios durante estas tres semanas recibirá el alta médica. Pero en el Carlos III se preparan, además, para el otro escenario. Si muestra síntomas reforzarán el asilamiento al máximo, comenzarán los tratamientos y realizarán las pruebas que permitan determinar si está infectada. Estos solo pueden llevarse a cabo en personas que ya tienen fiebre y otras complicaciones para evitar el riesgo de falsos negativos.

Desde MSF reiteraron que la cooperante ha pedido preservar su anonimato y que su propósito es no desvelar ningún dato sobre las novedades de su estado de salud. La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, aclaró ayer que desde el Comité especial para la gestión del ébola respetarán esa decisión. "Si ni la paciente ni MSF informan nos someteremos a esos criterios", explicó.

Teresa Romero descartó ayer que vayan a extraerle, de momento, los anticuerpos contra el ébola que desarrolló su cuerpo. Aunque la cooperante estuviese infectada, la auxiliar de enfermería aseguró que todavía está muy débil y con "la hemoglobina baja". En estas circunstancias, aclaró, sus doctores han decidido que no está en condiciones de donar sangre. "Si con mi sangre se puede curar, aquí estoy", aseguró la auxiliar de enfermería durante una comparecencia el día que abandonó el hospital. "Hasta quedarme seca".

MSF desplazó varios equipos a Malí tras detectarse un primer caso de ébola a finales de octubre. El 11 de noviembre se registró un nuevo foco, esta vez en la capital del país -Bamako-, por el que ya han muerto al menos cuatro personas -y posiblemente seis-. La cooperante repatriada participaba en las tareas de atención a estos pacientes cuando sufrió el accidente. La organización, que cuenta con más de 3.000 personas trabajando contra la epidemia, pidió que no se olvide a los que están "en primera línea".



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