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Masa forestal

El clima y el abandono del campo marcan la evolución de los incendios

  • El fuego lleva arrasadas 33.500 héctareas entre enero y agosto, una cuarta parte más que en los mismos meses que 2013

El fuego ha quemado un campo de cereal entre Azoz y Arre antes de ser apagado por dotaciones de varios parques de bomberos.

Controlado un incendio en la ladera norte del Monte San Cristóbal_5

Un bombero colabora en las labores de extinción de un fuego.

MIGUEL CIRIZA
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Actualizada 06/05/2015 a las 09:46
  • Colpisa. Madrid
Los incendios forestales vuelven a amenazar los bosques españoles. El año 2014 está siendo especialmente preocupante en este sentido, ya que el fuego ha arrasado ya 33.492,37 hectáreas, una cuarta parte más respecto a los mismos meses de 2013, que reflejaban un total de 26.565,4 hectáreas devastada por las llamas.

Las diferencias climáticas, el tipo de vegetación, las condiciones ambientales o las actividades socioeconómicas condicionan la proliferación de incendios forestales en una determinada zona. Así lo establece un estudio de la Universidad de Alcalá de Henares, dirigido por la investigadora Vanesa Moreno, que dibuja la evolución de la quema forestal en España a lo largo de más de cuarenta años.

El análisis del número de incendios y la superficie quemada, que junto a la estacionalidad, intensidad y severidad definen el régimen de incendios, ofrece conclusiones significativas en cuanto a las tendencias y puntos de cambio del periodo 1968-2010 en las tres regiones analizadas, noroeste, interior y región mediterránea.

En la zona noroeste se registró un incremento de los siniestros forestales y la superficie quemada durante la estación vegetativa (de mayo a noviembre) en 1973 y 1977, por el contrario se produjo un descenso significativo en 1990. La zona interior presenta una evolución muy similar durante el periodo vegetativo, con puntos al alza en el número de fuegos en 1977 y 1984, y una disminución considerable en 1991. Por último, la región Mediterránea es la única que presenta una tendencia a la baja tanto en el número de incendios como en la superficie quemada, con puntos clave de ese descenso en 1994 y 2005.

Los investigadores han vinculado estos diferentes patrones de cambio ascendente y descendente a los factores climáticos y ambientales, aunque el impacto de estas alteraciones varía entre regiones y periodos estacionales. La variabilidad del clima, que ha contribuido al aumento en la frecuencia de las sequías y el incremento de las temperaturas, constituye el principal impulso de la tendencia al alza en el número de incendios y la superficie quemada en las diferentes regiones.

ÉXODO RURAL

La utilización del fuego y los cambios en la estructura socioeconómica del país, que alteran el factor ambiental, también han sido identificados como un condicionante de las variaciones en el régimen de incendios forestales a lo largo de las últimas cuatro décadas. El progresivo abandono del pastoreo tradicional, que utilizaba el fuego para regenerar pastos, provocó un descenso del número de incendios. Sin embargo, el éxodo rural y el progresivo abandono de las tierras agrícolas incrementaron la superficie quemada.

Además, resulta destacable el notable incremento de la densidad demográfica española, que ha evolucionado desde los 59 habitantes por kilómetro cuadrado en los años sesenta a los 90 actuales, aspecto que posee cierta influencia en el régimen de incendios actual.

"Cada región tiene un régimen distinto. En el noroeste los incendios presentan dos estaciones. Una entre finales de invierno y principios de primavera y otra en verano. En la zona mediterránea los fuegos son más habituales durante el periodo estival", precisa Vanesa Moreno, directora de la investigación.

El análisis de estas tendencias y los puntos de cambio estadístico sirven para comprender el régimen de incendios forestales y mejorar la gestión y efectividad de las diferentes medidas para la prevención y supresión de fuegos. "La gestión ha evolucionado y se ha mejorado la efectividad al adquirir medios para la supresión de incendios, formación de profesionales e introducción de tecnologías y medidas de prevención", destaca Moreno.

No obstante, la efectividad de los medios de extinción de incendios disminuye considerablemente en caso de condiciones extremas de temperatura, viento o existencia de múltiples focos. "La coincidencia de varios incendios al mismo tiempo hace que los recursos y el personal tengan que dividirse. La crisis ha ocasionado una reducción en la plantilla que podría derivar en la disminución de la eficiencia en la extinción de incendios", concluye Moreno.



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