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Relevo en la corona

La Corona afronta una transición serena en medio de las dificultades

  • Zarzuela respira tranquila por la serenidad con la que, pese a los temores, se ha producido el relevo del Jefe del Estado
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  • El Monarca procederá esta misma semana a la remodelación interna de su Casa con la sustitución de Spottorno por su hasta ahora secretario, Jaime Alfonsín

Felipe VI ha sido coronado como rey de España.

Coronación de Felipe VI_6

Coronación de Felipe VI

AFP
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Actualizada 22/06/2014 a las 11:43
  • colpisa. madrid
En la Casa del Rey se respira hoy con cierto alivio. Felipe VI es ya Jefe del Estado y la transición de padre a hijo, en un país enfermo de incredulidad hacia sus instituciones, ha resultado ser más serena de lo que la mera idea de la abdicación, negada en público hasta el pasado 2 de junio, pero sopesada durante largo tiempo, hacía pensar a quienes han tenido que gestionarla desde dentro.

Durante los tres últimos años Zarzuela ha ido de sobresalto en sobresalto. Sus responsables han tenido que hacer frente a la imputación de la infanta Cristina, al 'patinazo' del Rey en Botsuana, a la voladura del 'tabú' que protegía la vida íntima de don Juan Carlos, a la herencia suiza de don Juan... Y, sin embargo, nada producía tanto vértigo como este proceso que, a la postre, precisamente por lo delicado del momento, se ha abierto y cerrado en apenas 20 días.

Lo que queda por delante, que no será en absoluto sencillo ¬-sin ir más lejos, no parece faltar mucho para que el instructor del 'caso Noós', José Castro, decida sobre el futuro judicial de los duques de Palma- tendrá que navegarlo otro equipo. A principios de esta semana, casi con toda seguridad el mismo lunes, llegará también el cambio a la jefatura de la Casa. Rafael Spottorno, el diplomático elegido por don Juan Carlos para sustituir a Alberto Aza en septiembre de 2011, cuando las pesquisas de una de las piezas separadas del caso Palma Arena ya apuntaban hacia Iñaki Urdangarin y su socio, Diego Torres, prácticamente ha empezado a hacer las cajas, aunque este sábado aún acompañó a Felipe VI en su primer acto oficial fuera de la Zarzuela, con las víctimas del terrorismo.

Su puesto será ocupado por Jaime Alfonsín, secretario del Príncipe de Asturias durante los últimos veinte años y por ese motivo hombre de su máxima confianza. "Es lo normal, es la persona que más conoce al Rey y que más tiempo ha pasado con él", apuntan en el entorno del Monarca. A este abogado del Estado gallego, de 59 años, le tocará remodelar la estructura de la Casa conforme a las nuevas necesidades de la Familia Real, que ahora estará formada por tan sólo cuatro adultos (don Felipe, doña Letizia, Juan Carlos y Doña Sofía) y dos niñas (la Princesa Leonor, quizá aún demasiado pequeña para tener asignado un asistente, y su hermana Sofía).

REPARTO DE PAPELES

En su mano estará también decidir si reserva algún papel para la infanta Elena y si cesa o no a su actual secretario, Carlos García Revenga, compartido con la infanta Cristina e igualmente imputado en el 'caso Nóos'. La lógica invita a pensar que lo hará. El propio Rey dejo claro en su discurso de proclamación ante las Cortes Generales que aspira a convertirse en un referente ético y que entre sus prioridades está el que la Corona observe "una conducta íntegra, honesta y transparente".

Lo cierto es que ya Spottorno, de alguna manera, le ha abierto el camino. Al jefe saliente de la Casa del Rey le ha tocado en no pocas ocasiones hacer de malo de la película para bregar con la crisis que sacudía una institución peculiar en la que lo familiar se imbrica con los asuntos de Estado.

Fue él quien calificó de "no ejemplar", por primera vez, la actuación de Urdangarin, quien comunicó a doña Cristina que había que prescindir de ella en los actos oficiales porque su presencia dañaba la imagen de la Corona y el que decidió enviar a la infanta Elena a la tribuna de autoridades, junto a los representantes políticos, y no al palco principal, en el desfile del 12 de octubre de 2012. Una decisión, como tantas, que le costó no pocos reproches en los ambientes más monárquicos.

ECENARIO VOLÁTIL

Estos han sido años de muchas transformaciones. Pasos que para muchos han sido demasiado tímidos, como la publicación aún poco detallada del presupuesto real, y para otros enormes (hasta 2011 se desconocía cuánto cobraban el jefe del Estado y su heredero). Y, aún así, en Zarzuela admiten que lo verdaderamente complejo era el cambio de Rey. "La modernización es más fácil que la transición", apuntan.

Lo era por muchos motivos: un Monarca con enormes dudas sobre las consecuencias institucionales, pero también personales, de su renuncia, tras casi 39 años de inviolabilidad; un ambiente político volátil en el que el respaldo a los dos partidos mayoritarios que han sostenido la Corona desde la Transición está en franco declive; la necesidad de guardar el máximo secretismo y la inseguridad de crear un andamiaje jurídico que garantizara un relevo ágil sin riesgo de reproche constitucional. Todo eso se considera ahora superado.

"España no es un país cualquiera. Se ha preservado la dignidad del Estado", defiende ahora un portavoz de La Zarzuela, que añade: "Todo estaba pensado, no se ha improvisado nada".



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