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Crisis económica

Sin luz ni calefacción: las nuevas caras de la pobreza en España

  • Carecer de electricidad, calefacción, transporte, medicamentos o libros de texto son las nuevas caras que presenta la pobreza

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Actualizada 16/03/2014 a las 10:43
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  • EFE. MADRID
La Real Academia de la Lengua dicta que pobre es quien "no tiene todo lo necesario para vivir". El término se ha asociado históricamente a personas sin hogar y obligadas a pedir en la calle para poder echarse algo a la boca, pero desde que llegó la crisis, la pobreza se ha escondido tras nuevos disfraces.

Carecer de electricidad, transporte, medicamentos o libros de texto son las nuevas caras que presenta la pobreza en España. La sociedad ha evolucionado y con esta evolución también han cambiado las necesidades básicas de los ciudadanos.

Difícil es imaginar un hogar sin electricidad o calefacción, pero la pobreza energética es una realidad para cada vez más hogares españoles donde encender la calefacción o ducharse con agua caliente es un lujo.

"El Instituto Nacional de Estadística (INE) habla de que, en 2012, un 18% de los hogares españoles se encontraban bajo el umbral de la pobreza energética", confirma Rodrigo Irurzun, portavoz de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, quien traduce este porcentaje en "alrededor de cinco millones de personas".

Irurzun alerta de que, "además de causar enfermedades relacionadas con el aparato respiratorio", no encender la calefacción en casa cuando el frío aprieta, no disfrutar de una ducha de agua caliente o que un niño no tenga luz en su habitación a la hora de hacer los deberes provoca otro problema, "la exclusión social".

"Un niño que no pueda estudiar o hacer los deberes porque no tiene los medios necesarios en casa puede sentirse excluido", lamenta Irurzun.

Precisamente estas necesidades las intentan cubrir instituciones como Cruz Roja, desde donde Carlos Chana, responsable del programa de Infancia en Dificultad Social, reconoce que esta cuestión se "ha agravado en los últimos años a causa del empobrecimiento de las familias".

El experto atestigua que las ayudas en forma de material escolar o las clases de apoyo son piedras angulares de la asistencia que Cruz Roja brinda a las familias, sin embargo, advierte de que en los últimos años han detectado la existencia de otros obstáculos relacionados con la educación, "como es el caso de la supresión de algunas líneas de transporte escolar".

Más allá de estas dificultades y en consonancia con la pobreza energética, Chana alerta de que, con el desarrollo de las nuevas tecnologías, se ha filtrado un nuevo actor en este escenario que contribuye a "agravar la brecha social".

"Que un niño tenga acceso a Internet es fundamental en el sistema educativo actual", suscribe Chana, quien ratifica que "cada vez son más las tareas que los estudiantes realizan a través de plataformas en la red", por lo que, si un niño no puede acceder a Internet desde su casa, "se están creando nuevas desigualdades".

Otro cara de la pobreza, desconocida para España hasta la llegada de la crisis, tiene que ver con la salud y, en lugar de apuntar hacia los hospitales, se manifiesta en los establecimientos farmacéuticos.

"Cuando empezamos, allá por 2004, desde las instituciones nos miraban raro porque defendíamos que en España había problemas de acceso a los medicamentos y el tiempo nos ha dado la razón", explica Ángel Huélamo, director general del programa de Asistencia Farmacéutica en el Cuarto Mundo de la ONG Farmacéuticos sin Fronteras.

Como señala el director general, la crisis ha propiciado un "importante repunte" en el número de personas que no pueden pagar todos sus medicamentos.

El perfil de estas personas también ha cambiado y ahora "puede afectar a cualquiera", como destaca el farmacéutico, quien lamenta que lo primero a lo que renuncian los ciudadanos con dificultades económicas sea a sus tratamientos médicos.

"Conocemos casos de personas con ingresos de 300 o 400 euros que van a la farmacia y solamente se llevan los fármacos más necesarios, los de vida o muerte, dejando el resto porque no pueden pagarlos aunque también los necesiten", clama el farmacéutico.



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