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Cortés se declara inocente de un tiroteo del que se culpa su cuñado

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  • El padre de Mari Luz está siendo juzgado, junto a otros tres familiares, por una reyerta ocurrida en El Torrejón en septiembre de 2011

Juan José Cortés se sienta en el banquillo de los acusados

Juan José Cortés, padre de la niña Mariluz, se sienta hoy en el banquillo. El fiscal pide para él diez años de prisión por un presunto delito de tentativa de homicidio, otro de tenencia ilícita de armas y tres de amenazas. La Audiencia Provincial de Huelva juzga el tiroteo ocurrido en la barriada de El Torrejón en septiembre de 2011 cuando al parecer, Cortés acudió al domicilio de un tío suyo con el que había discutido con una escopeta de caza y un bidón de combustible. También hay cargos contra el padre, los dos hermanos y el cuñado de Juan José Cortés.

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Juan José Cortés acompañado de su letrada María Teresa Largo.

Juan José Cortés acompañado de su letrada María Teresa Largo

Juan José Cortés acompañado de su letrada María Teresa Largo.

EFE
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Actualizada 03/03/2014 a las 17:13
  • efe. HUELVA
Juan José Cortés, padre de la niña Mari Luz, se ha declarado hoy inocente en el juicio por el tiroteo contra una vivienda de la barriada onubense de El Torrejón el 21 de septiembre del 2011, unos hechos cuya responsabilidad y autoría ha asumido su cuñado V.J.M., también acusado en la causa.

Junto a ellos están Juan Cortés, padre de Juan José, y Diego y Valentín, sus hermanos, quienes han negado que urdieran un plan preconcebido junto con los otros dos para tirotear la vivienda.

Los hechos tuvieron lugar horas después de que Juan José Cortés y su tío A.F. mantuvieran una discusión sobre los cultos de la Iglesia Evangélica de la que ambos son pastores, durante la cual, el segundo profirió la frase "me cago en tus muertos".

En la primera sesión del juicio celebrada hoy en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Huelva, el primero en testificar ha sido Juan José Cortés, reconociendo la discusión telefónica a la que ha restado importancia al entenderla como "una discusión de tantas que suceden en el seno de las familias".

Sin embargo, ha asegurado que no estaba en el lugar cuando ocurrieron los hechos, sino en Sevilla, y que no es hasta el día siguiente, cuando ya se encuentra en Comisaría, adonde acudió con su padre a por su hermano Valentín después de que la Policía se lo llevara "por un problema con el DNI", cuando se entera de lo sucedido en el barrio.

Ha asegurado que nadie en su familia "ni ha tenido ni tiene armas ni se la ha solicitado nunca a nadie" y se ha definido como una persona que "para nada es violenta".

Cortés, que ha llegado a llorar ante el juez al recordar el sufrimiento que todo este asunto está generando en su familia, ha indicado que él quiere "que se sepa toda la verdad de lo sucedido".

Sobre lo ocurrido el día después, Cortés ha indicado que "en ningún momento la Policía le informó oficialmente de que estaba detenido", y que los metieron a él y a su padre, sus hermanos y cuñado en una misma sala.

Así lo han confirmado también ellos, abundando en el hecho de que compartieron el mismo calabozo y que en ningún momento ni fueron informados ni firmaron consentimiento alguno en relación con la toma de muestras biológicas o el aporte de las ropas para ser analizados.

Juan Cortés, además, ha indicado que él como patriarca "no se enteró de lo sucedido", ya que, si lo hubiera hecho "le hubiera dado dos guantazos a A.F. por haber dicho eso, lo reconozco pero hubiera mediado y hubiera puesto paz".

El cuñado de Juan José Cortés, que responde a las iniciales V.J.M., no sólo ha reconocido su participación en el tiroteo sino que se ha definido como el único responsable, y que lo hizo "por un impulso" después de enterarse de la discusión y de la frase que había dicho A.F. a su cuñado, después de todo lo vivido con su hija.

Ha manifestado que para los gitanos, el que le nombren a "sus muertos" es lo más fuerte que hay y, movido por esto, cogió una escopeta que se había encontrado meses antes, se acercó a la casa del hermano de A.F., y "sin ánimo de causar ningún daño y sin maldad", pues se pensaba que no había nadie al estar todo apagado y las persianas bajadas, efectuó tres disparos contra la ventana. Después, salió "corriendo y llorando".

Al reconocimiento de la autoría por parte de V.J.M. se suma el hecho de que A.F., quien denunció los hechos y que en su día fue el único que resultó herido en el tiroteo, ha mantenido durante su declaración como testigo que "no pudo identificar a las personas que tirotearon" la vivienda.



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