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ETA

Un desarme ínfimo

  • El material precintado representa el contenido de un único bidón de un zulo clásico, valoran los expertos galos

Dos personas siguen en un bar de Bilbao el anuncio de la banda terrorista ETA

Un desarme ínfimo

Dos personas siguen en un bar de Bilbao el anuncio de la banda terrorista ETA

EFE
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22/02/2014 a las 06:01
  • COLPISA. PARÍS (FRANCIA)
El material precintado por ETA bajo la supervisión de la Comisión Internacional de Verificación representa una parte ínfima de las reservas armamentísticas de sus arsenales. Valga como ejemplo que solo figuran dos de las 250 armas cortas que se calcula quedan sin recuperar de los 410 revólveres y pistolas robados en 2006 a una empresa francesa en Vauvert. Los expertos galos consideran probablemente caducados los paquetes de pentrita y kazkabarra entregados por ser de fabricación artesanal y no industrial, más estable. Además brillan por su ausencia elementos fundamentales para perpetuar la subsistencia en la clandestinidad como son las placas de matrícula o los equipos de falsificación de documentos.

Los 16,5 kilos de explosivos, cuatro armas, 300 balas y dos granadas así como nueve temporizadores y cordón detonante inutilizados por ETA suponen "el contenido de un solo bidón de un zulo clásico", valoraron fuentes antiterroristas francesas. El material entregado equivale a la dotación habitual de un comando operativo integrado por tres activistas sin las placas de matrícula ni los juegos de documentos falsificados para sus integrantes. "Es algo muy ligero y limitado, un pasito comparado con la expectación creada por el anuncio del gesto", opinaron los medios consultados.

Según las estimaciones de los servicios especializados de París, el desarme pendiente de ETA se cifra, por lo menos, en 250 armas cortas, 500 kilos de polvo de aluminio, 28.000 placas de matrícula en blanco, ocho troqueladoras y cantidades indeterminadas de clorato de sodio, nitrometano y hexamina así como componentes electrónicos para la fabricación de artefactos explosivos. Es lo que se calcula que queda por recuperar de los atracos a mano armada perpetrados en lo que va de siglo por asaltantes encapuchados en Francia.

Los botines principales fueron 410 armas y 59.930 municiones el 23 de octubre de 2006 arrebatados a la empresa Sidam en Vauvert; cuatro toneladas de clorato de sodio el 22 de abril de 2005 a la empresa Quadripack en Sain Benoit; 30.000 matrículas en blanco y doce troqueladoras el 15 de marzo de 2006 a la empresa La Superplaque en Replonges; 1.290 kilos de aluminio en polvo el 22 de diciembre de 2005 a la empresa Radium Bronze en Heudebouville; 400 bidones de cinco y un litros de nitrometano (combustible líquido) el 10 de octubre de 2007 a la empresa Labema en Lorette; 108 kilos de hexamina (combustible sólido) el 26 de junio de 2007 a la empresa Horizon Vertical en Bischoffsheim; y una veintena de impresoras de alta definición y 23.000 soportes plásticos para carnés y tarjetas el 20 de diciembre de 2010 a la empresa Impuls France en Bourg de Péage.

Las armas más modernas ahora bajo precinto son de marca Smith&Wesson y proceden del atraco de 2006 en Vauvert como ocurre con las confiscadas a casi todos los etarras detenidos desde entonces. En aquel robo a mano armada, en el que se tomaron como rehenes a dos mujeres y dos niños de 6 meses y 8 años, los asaltantes se llevaron 342 revólveres y pistolas completas y otros 68 en piezas sueltas como culatas, cañones o tambores. Todas las armas sustraídas eran de la firma estadounidense Smith&Wesson salvo una decena de pistolas automáticas Ceska Zbrojovka de fabricación checa.

Llama la atención el contraste de las casi 60.000 municiones robadas, de diez calibres diferentes, con las 300 balas entregadas a los verificadores internacionales. Son del calibre 38 SP del que ETA se llevó de Vauvert un total de 37.000 cartuchos según el inventario detallado del botín.

Mucho más antiguo es el revólver Arminius HW1G puesto en manos de los mediadores. Los últimos ejemplares de ese modelo recuperados por las fuerzas de seguridad fueron descubiertos en octubre de 2004 en un zulo subterráneo disimulado en los cimientos de una casa en la localidad vascofrancesa de Saint Pierre de Irube. Se trataba de tres revólveres de doble acción cuyo funcionamiento no pudo ser verificado por los expertos en balística "habida cuenta de su estado mediocre y de la presencia de modificaciones en el cañón que fragilizaron la estructura de esas armas", según consta en el informe pericial.

Los revólveres Arminius empleados por ETA en sus atentados eran del modelo HW y calibre 38. Procedían de un lote expoliado en Bélgica entre junio de 1974 y julio de 1975 a la armería Binet. Con ese tipo de armas, en su modalidades 38 y 38 especial, fueron asesinados José Luis Caso, el 11 de diciembre de 1997 en Irún, y José Luis López Lacalle, el 7 de mayo de 2002 en Andoain.

Un par de ejemplares Arminius HW38 aparecieron, también en octubre de 2004, en otro megazulo desmantelado entonces en una vivienda unifamiliar en Briscous. En aquella operación, denominada 'Santuarios', se descubrieron los últimos escondites históricos camuflados en los bajos de inmuebles con la complicidad de sus habitantes, A buen recaudo de sofisticados dispositivos hidráulicos de acceso, se encontraron cientos de armas cortas y largas, granadas y morteros, incluidos dos misiles tierra aire, miles de dólares y euros así como grandes cantidades de explosivos.

Desde 2005 todos los zulos desmantelados se caracterizan por su reducida capacidad de almacenamiento, el mínimo trabajo humano en su fabricación y la ubicación en zonas rurales o boscosas diseminadas por la mitad meridional de Francia. Casi siempre se trata de agujeros horadados en la tierra o bajo piedras que contienen bidones de plástico herméticamente cerrados con diverso material repartido en bolsas de plástico termoselladas para combatir el agua y la humedad.

Aparte del material robado en Francia, los servicios antiterroristas españoles tienen constancia de que en los arsenales de ETA hay pistolas semiautomáticas Sig Sauer, pistolas FN Herstal y de la marca Star. También creen que aún figuran más de 300 armas largas, entre ellas escopetas Franchi y subfusiles UZI, que llevan tiempo almacenadas y podrían estar en mal estado. Pero se desconoce la venta de armas que los responsables de ETA hayan podido hacer en los dos años y medio transcurridos desde el fin oficial de la actividad armada.



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