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CONFERENCIA POLÍTICA

El PSOE se da una tregua para salvar su proyecto

  • La promesa de que en menos de un mes se pondrá fecha al cambio de lider y el apoyo de Susana Díaz ayudan a Rubalcaba a superar la Conferencia Política
  • -La presidenta de la Junta de Andalucía fija como objetivo volver a ser un partido "reconocible" en sus valores, incluidos la defensa de España y su unidad 

El líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba (c), saluda a la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, antes de su intervención en la conferencia política

El PSOE se da una tregua para salvar su proyecto

El líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba (c), saluda a la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, antes de su intervención en la conferencia política

EFE
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10/11/2013 a las 06:01
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  • COLPISA. MADRID
Una vez más, cuando todo parecía estar en su contra, Alfredo Pérez Rubalcaba logró escapar del desastre. Con la ayuda crucial de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y la colaboración del otro único socialista con mando en plaza, el asturiano Javier Fernández, el secretario general del PSOE vio cumplido su deseo de ahogar el debate interno sobre su liderazgo, aunque sea por un fin de semana. Y aunque sea, es probable, por última vez en su mandato. Como había pedido, la Conferencia Política de los socialistas centró hoy su discusión en el proyecto con el que el partido pretende volver a ganarse la confianza de los ciudadanos. Un proyecto que mira a los años dorados de la formación en busca de respuestas. 

No se salió con la suya, tampoco en esta ocasión, el líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, el barón que más ha presionado en todas y cada una de las citas claves del PSOE para derrocar sin mas demora al secretario general. Pero, si otros han renunciado ahora a subirse a su carro no ha sido, como en el pasado, porque no comulguen con sus planteamientos sino porque consideran que las cartas ya están echadas, que a partir del lunes se abre sin cortapisas el melón de las primarias y que en diciembre, o a más tardar enero, quedará fijada por el Comité Federal, el máximo órgano del partido entre congresos, la fecha en la que se elegirá al candidato socialista a la Presidencia del Gobierno. Es lo que se les ha prometido desde la propia secretaría de Organización que pilota Ósar López. "Si hemos tenido que esperar hasta ahora -admitía a medio cónclave un crítico oficial-, qué nos cuesta aguantar dos días más".

En realidad, no habrían podido hacer otra cosa. No sin el visto bueno de Susana Díaz, a la que hasta el mismo viernes intentaron tomar la temperatura aquellos que aún temen que Rubalcaba pretenda retrasar el proceso de elección del candidato hasta pocos meses antes de las elecciones. Aseguran que la líder de la federación andaluza, la que más poder acumula y la que más militantes mueve, se muestra flexible a pesar de tener 2015 como referencia. Sin embargo, en su entorno insisten en que nunca participará en una estrategia que debilite la autoridad del secretario general. Aunque sutilmente esté dispuesta a señalarle el camino. Y aunque el sustento que le brinda se ciña a un proyecto determinado y no a su persona.

La sucesora de José Antonio Griñán, gran protagonista de la jornada inaugural del cónclave, lo dejó bien claro en una frase que no pasó desapercibida para nadie. "El secretario general y ejecutiva tienen mi apoyo y el de Andalucía para impulsar los cambios que este partido necesita para volver a ser reconocible ante la gente", dijo. "Y hasta ahí", acotan con intención los suyos. Es decir, que si ayudó a forzar una tregua en una batalla interna a la que ya estaban dispuestos a sumarse incluso dirigentes que en su día apoyaron a Rubalcaba frente a Carme Chacón, es el caso del castellano-manchego, Emiliano García-Page, pero también del extremeño Guillermo Fernández-Vara, que hoy mismo insistió en que el hoy cabeza del PSOE "ya no es el futuro", fue porque creía que lo contrario perjudicaría a la marca PSOE y al discurso que debe ser capaz de ofrecer.

"No estamos bien, con sinceridad -dijo, sin tapujos, en un mensaje opuesto al que hace trece años lanzó José Luis Rodríguez Zapatero en el congreso en el que se alzó con la secretaría general del partido-. Hemos llegado con ruido mediático pero también con ruido interno y eso responde a cosas, a mi juicio, evidentes: tomamos decisiones que nos alejaron de nuestro electorado, no nos entendían y nostros mismos nos nos reconocíamos".Eso es lo que, según Susana Díaz, hizo al PSOE merecedor de la más severa derrota electoral que se recuerda en la joven democracia española. Pero no la única causa de sus males. "Hay brechas que se han cerrado mal y estamos malgastando energía entre nosotros cuando hay gente que está saliendo a la calle para defender lo que con orgullo lleva sello socialista", dijo. Se refería, entre otras cosas, a la sanidad y la educación públicas.

Díaz reclamó así un PSOE que vuelva a ser "reconocible", pero no solo por su defensa de lo social. También por su visión del país. Rubalcaba se presentó al Congreso de Sevilla con la promesa de que los socialistas volverían a tener un discurso único en toda España, pero la cuestión catalana, y la decisión del PSC de abrazar el eufemistico derecho a decidir, se cruzaron en su camino. Díaz fue contundente. Dejó claro que no quiere la ruptura con los soscialistas catalanes. "Sois fundamentales, os necesitamos", llegó a decir. Pero les pidió que no se separen de la "defensa de la Constitución".

"No nos podemos permitir que este partido cree desconcierto e inseguridad entre los ciudadanos -advirtió-; es el momento cuando nos miren vean un partido que defiende a España y su unidad".

IDENTIDAD Y NACIÓN 

En la propia ejecutiva federal saben que el debate catalán es un lastre para su recuperación y que tiene un reflejo claro en las encuestas. Y saben también que el discurso de Susana Díaz conecta con las bases del partido. De ahí que dieran valor a que también hiciera hincapié en que la reforma constitucional de corte federal que ahora propone el PSOE es la única solución.

El capote de la andaluza fue rematado por el asturiano, Javier Fernández, cuyo discurso tuvo efectos euforizantes, especialmente entre los veteranos, los socialdemócratas clásicos. La dirección del partido había dicho que no se discutiría sobre el modelo territorial porque ya quedó fijado en el Consejo Territorial que se aprobó en Granada. Y efectivamente la cuestión no se debatió en las comisiones de trabajo, pero estuvo presente en las dos principales intervenciones del día -hubo una tercera de la vicesecretaria general, Elena Valenciano, además de las sectoriales de los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero y Felipe González sobre igualdad y globalización-.

"Tenemos una idea de país -afirmó Fernánez- hay que tenerla porque no se puede pensar en las políticas si antes no has pensado en ese país". También dijo que "país es identidad y pertenencia a una nación", pero añadió: "Somos menos partidarios de las identidades fuertes que de las identidades múltiples", salvo en lo que se refiere a la identidad socialista, "una identidad que sirva para que sepan -dijo- quiénes somos de dónde venimos y ,sobre todo, a dónde van con nosotros".

La sensación de alivio por el devenir de la jornada era palmario entre el núcleo duro de Rubalcaba. Pero si él mismo admitió hace justo un año que se había dejado "algunas plumas" en el intento de reconstruir el proyecto del PSOE, en estos doce meses ha perdido muchas más. Hoy toma la palabra. Y acaba la Conferencia; su mandato fundamental.



  • socialista
    (10/11/13 11:47)
    #1

    Seguramente Susana Díaz es la persona más indicada para poder esperar a la retirada voluntaria de Rubalcaba o a su definitiva derrota a manos de las bases socialistas. Tiene razones y paciencia para ello. Acaba de llegar. Lo que sí queda claro, tras esta Conferencia política, es que no son los errores continuos del PP, ni tampoco su corrupción interna, los que devolverán el poder al PSOE, Ni siquiera la coyuntura mundial de la globalización, sino la renovada confianza del perfil de votante socialista de los años 80. Porque en Europa no es lo mismo ser neoliberal que socialdemócrata. Y el ciudadano ya lo está notando en sus carnes.

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