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caso bárcenas

Medio año de pesadilla Bárcenas

  • Hace solo seis meses el PP y la justicia daban casi por finiquitado un asunto que ahora marca la agenda política y sepulta todo lo demás
  • Las revelaciones de las autoridades suizas sobre las cuentas y la ruptura del extesorero con su partido resucitaron un caso que estaba camino de languidecer en la Audiencia Nacional

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21/07/2013 a las 06:01
  • COLPISA. MADRID
Parece que hace toda una vida que Luis Bárcenas está en boca de todos y su caso acapara la vida política. Pero, aunque parezca increíble hace solo seis meses que su figura irrumpió con inusitada fuerza en la escena nacional para provocar una crisis política sin precedentes. Hace apenas medio año, el entonces ya extesorero vivía tranquilo, reimputado en el 'caso Gürtel, pero tranquilo. Disfrutaba de una vida apacible, cobraba un dineral del PP sin trabajar, y no se metía con nadie. El partido pagaba su costosísima defensa, que además no tenía mucho trabajo. Seguía con sus viajes por todo el mundo, días de esquí en Suiza, extractos bancarios con cifras de seis ceros y charlas y sms amigables con su antiguos correligionarios populares. 

Pero todo cambio hace seis meses. El sumario de 'Gürtel' estaba comatoso en el Juzgado de Instrucción 5 de la Audiencia Nacional, pero salió de la noche a la mañana de la Unidad de Cuidados Intensivos. No solo resucitó. El paciente se levantó brioso de la cama e incluso en marzo alumbró un vástago, la pieza separada de los papeles de Bárcenas. Un hijo que ha devorado al padre Gürtel y que desde entonces marca la agenda judicial y política de todo un país, que se convulsiona cada día con nuevas informaciones. 

¿Qué ha cambiado en 180 días para que el hombre que vivía en paz y armonía con su expartido terminara el pasado lunes tirando de la manta con gravísimas acusaciones contra el mismísimo Mariano Rajoy? Dos hechos íntimamente relacionados, coinciden todas las fuentes, están en el origen de ese gran cambio judicial y político: las revelaciones de las autoridades suizas sobre su extraordinaria fortuna y los gestos de tímido distanciamiento del PP que el extesorero interpretó de inmediato como una declaración de guerra en toda la regla. La mezcla de ambos acontecimientos, insisten en la Audiencia Nacional y en la dirección del partido, son los ingredientes de un cóctel de alta graduación de consecuencias aún imprevisibles. 

Una fecha pasará a los anales, el 16 de enero de 2003. Ese miércoles, a primera hora de la tarde, el juez Pablo Ruz dio traslado a las partes de la información que acaban de remitir las autoridades suizas, que sacaban a la luz que Bárcenas había llegado a tener 22 millones de euros en el Dresdner Bank, pero había vaciado sus cuentas en los últimos años. Nadie esperaba que el país helvético, y máxime con la negativa de España a entregarle al delator Hervé Falciani, respondiera jamás a unas comisiones rogatorias (solicitudes de auxilio judicial) que habían salido de Madrid casi cuatro años antes. 

La noticia provocó estupor, pero causó una verdadera conmoción en el PP, donde el asunto Bárcenas, sin llegar a ser olvidado, estaba arrinconado desde hacía meses. Todos en la calle Génova 13 de Madrid esperaban que la decisión de la Audiencia Nacional en marzo de 2012 de reabrir la investigación contra Bárcenas terminara con otro sobreseimiento como el que dictó el 1 de septiembre de 2011 el juez Antonio Pedreira del Tribunal Superior de Madrid. Un archivo que, incluso, había provocado que el propio Rajoy felicitara por 'sms' a Bárcenas, en la diana judicial desde febrero de 2009, cuando salió su nombre en la investigación de Baltasar Garzón. En el PP, hasta el bombazo suizo, se insistía en la tesis de que las acusaciones contra su extesorero iban a tener vida corta y que esas imputaciones solo seguían vivas por la obsesión de las fiscales del caso contra el extesorero.

ROMPER AMARRAS

El mismo PP, que hasta poco antes de conocer las cuentas suizas acariciaba la idea de reintegrar a sus filas a su exjefe financiero en cuanto fuera desimputado, comenzó a romper amarras. Sus frases hacia el hombre que controló sus cuentas dejaron de ser amables, pero no todos los contactos se habían roto. De hecho, el presidente del Gobierno seguí en contacto telefónico con el extesorero, y no era el único.

El partido le comunicó en privado ese mes de enero que se olvidara de su sueldo, cobró 724.202 euros por figurar durante dos años y diez meses, y que tampoco iba a financiar más su defensa, que ya ascendía a unos 400.000 euros. Bárcenas se agarró un enfado bíblico y empezó a rumiar como su venganza. o su chantaje, porque por entonces todavía albergaba la vana esperanza de que el partido pudiera hacer algo por arreglar el monumental embrollo en el que le había metido Suiza. Su primera opción comenzar a hablar pero sin figurar. Solo dos días después de conocerse su fortuna empezaron a aparecer informaciones de fuentes ignotas sobre los sobresueldos en el partido. Y el 31 de enero 'El País' publicó las fotocopias de sus papeles.

Todas las fuentes judiciales y políticas consultadas apuntan a que ese órdago marcó el punto de no retorno. A partir de ahí solo era cuestión de tiempo que el imputado, como hizo el lunes, tirara de verdad de la manta.

Pero hasta que se decidió a hacerlo jugó durante semanas al ratón y al gato con el PP, que le pedía que desmintiera la autoría de la comprometedora contabilidad B. Y en eso anduvo en febrero. Negó en los medios de comunicación y ante la Fiscalía Anticorrupción ser el escritor de los apuntes, aunque él mismo se había encargado de advertir de puertas para adentro que era un aviso a navegantes, y que había más.

Pero la situación, pese de los desmentidos, siguió complicandose. Pablo Ruz, el 25 de febrero llamó a declarar al extesorero sobre la supuesta caja opaca del PP, harto de la maniobra de la Fiscalía de instruir por su cuenta una extraña investigación no judicializada. El regreso de Bárcenas a la Audiencia Nacional llevó aparejada una nueva andanada del imputado contra su expartido, al que responsabilizaba de todos sus males y que, ya por entonces, se había visto obligado a reconocer que el despedido en abril de 2010 había seguido a sueldo hasta enero de 2013.

Entre finales de febrero y principios de marzo últimos se consumó la ruptura total, que el extesorero certificó con su último 'sms' a Rajoy el 14 de marzo, "quedo liberado de todo compromiso contigo y con el partido". Las dos semanas anteriores el imputado se había enzarzado en una guerra de demandas contra el PP por despido improcedente y denuncias contra los abogados del partido por robarle sus pertenencias.

Bárcenas estaba muy nervioso. Se había quedado sin pasaporte, y el juez había llamado a declarar al testaferro al que había confiado buena parte de su fortuna en Suiza. La llegada de la primavera trajo la calma que precede a la tormenta, y qué tormenta. El 27 de marzo Ruz, tras quedarse con el caso de los papeles tras una larga pelea judicial, abrió una pieza separada. En abril y mayo, la turbulencia iba tomando cuerpor pero sin grandes novedades, más allá de que algunos de los beneficiarios del PP reconocieran los pagos opacos o que la Policía certificara que los apuntes salieron de la mano del extesorero. Todo, una vez más, se volvió a acelerar con las informaciones de Suiza. El 25 de junio, las autoridades helvéticas comunicaron la localización de otras cuentas de Bárcenas en el banco Lombard y elevaban su fortuna a 48,2 millones.

LOS INFIERNOS

El 27 de junio, Ruz mandó a la cárcel sin fianza al hombre que durante 20 años había dirigido la caja del PP y se congelaron los infiernos en plena canícula estival. El encarcelamiento fue el detonante de una cascada de revelaciones que nadie sabe, salvo el depositario de las informaciones, sabe hasta dónde va llegar.

El revés judicial para el imputado fue respondido por éste con una nueva vuelta de tuerca al PP. Diez días después de que Bárcenas pisara la prisión de Soto del Real, Bárcenas reconoció por primera vez que la contabilidad B del PP había salio de su puño y letra, y denunció que su partido se había financiado de forma irregular durante 20 años.

Sus abogados, los que pagaban los populares, le abandonaron. Y ya con Javier Gómez de Liaño al frente de su defensa jurídica, vieron la luz los comprometedores 'sms' intercambiados con Rajoy. Era la antesala de la declaración ante Ruz del lunes. Cinco horas que mantuvieron sin respiración al PP tras haber vivido ya medio año de pesadilla y con la incertidumbre de no saber qué es lo que viene.


  • isidro
    (21/07/13 15:06)
    #3

    El comportamiento de Rajoy, acusa el olor a dinamita. La polítca se saneará, cuando e mentir sea delito.

    Responder

  • PUEDE PONER EL PAIS PATAS ARRIBA
    (21/07/13 11:35)
    #2

    Este señor sabe de todas las empresas corruptas que han dado dinero negro al PP. Este señor se ha quedado con parte de ese dinero y para protegerse ha dado parte de éste dinero a TODOS los miembros de la cúpula del PP para tenerlos cogidos por los c.............s. Si éste señor quiere derruba la estructura del PP para siempre y además pondría a las empresas corruptas que han financiado el PP con dinero negro en situaciòn muy comprometida. Todo lo que estamos viviendo es por causa del manejo de dinero NEGRO a niveles estratosféricos. Si el juez tiene "arrestos" va a ir mucha gente a la cárcel.

    Responder

  • Inakizar
    (21/07/13 08:48)
    #1

    El título demuestra la orientación política de la agencia que ha redactado el texto: que la justicia actúe y destape un caso de enriquecimiento ilícito y ya veremos si el caso más grave de financiación ilegal de un partido político nunca es una pesadilla, es algo que debe satisfacernos. Por cierto, a ver si el amigo Rajoy tiene tiempo -entre siesta y siesta- de comparecer en el parlamento...

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