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GOBIERNO CATALÁN

Mas forma un Gobierno soberanista

  • Unió Democrática conserva su cuota de poder, pero pierde peso político ante el ascenso del círculo del 'president'
  • Se rodea de su núcleo duro y de veteranos comprometidos con el proyecto secesionista de Cataluña

Fotografía de archivo, tomada el 28 de agosto de 2012, del nuevo conseller de Presidencia del Gobierno de Cataluña, Francesc Homs

Francesc Homs, mano derecha de Artur Mas

Fotografía de archivo, tomada el 28 de agosto de 2012, del nuevo conseller de Presidencia del Gobierno de Cataluña, Francesc Homs

EFE
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Actualizada 27/12/2012 a las 19:50
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  • colpisa. madrid
Artur Mas ha preferido seguridad antes que brillantez en el periplo hacia la improbable independencia de Cataluña. Cerró un Gobierno soberanista con sus colaboradores más cercanos, el llamado 'pinyol', los consejeros de su anterior mandato más comprometidos con el proyecto y dos independientes de firmes convicciones secesionistas. Un equipo para llevar a buen puerto el referéndum de autodeterminación en 2014, cohesionar al mundo independentista y formar un frente sin fisuras que plante cara el Ejecutivo de Mariano Rajoy ante el previsible choque de legitimidades.

Los 12 consejeros, uno más que en el anterior Gobierno catalán, tomaron hoy posesión de sus cargos en el Palau de la Generalitat. Mas, tras la ceremonia, pidió a sus consejeros que practiquen un "diálogo permanente, de palabras, no de ruidos ni de chillidos, de llegar a acuerdos y de pactar" con el Ejecutivo central "por mucha distancia ideológica" que haya. Se jactó de contar con un equipo de acreditada "musculatura política" y, en otra de sus metáforas marineras, "capaz de mantener el barco a flote ante las inclemencias de la travesía, que serán cada vez más fuertes". Mas instó a sus consejeros a no dejarse amedrentar por las dificultades porque tienen la responsabilidad de "no decepcionar las esperanzas de todo un pueblo".

La composición del nuevo Gobierno de la Generalitat es toda una declaración de intenciones, y un revés para los que abrigaban la esperanza de una moderación en los planes soberanistas. Dos prominentes miembros del 'pinyol', el círculo más cercano del 'president', se convierten en piezas políticas clave, Francesco Homs, que une a la portavocía del Ejecutivo las tareas de consejero de Presidencia y Asuntos Exteriores para dar visibilidad internacional a la causa soberanista, y Germà Gordó, que asumirá la cartera de Justicia desde la que trenzará el entramado normativo que dé cobertura jurídica al referéndum de autodeterminación y a la creación de las estructuras de Estado. Ambos son las manos izquierda y derecha de Mas, y junto a Oriol Pujol, portavoz en el Parlament y secretario general del partido, forman el consejo áulico del presidente de la Generalitat. Los tres acreditan una reconocida trayectoria soberanista y son, en buena medida, los mentores de la radicalización de Mas y de la transformación del discurso nacionalista de Convergencia en independentista.

El consejero de Economía, Andreu Mas-Colell, es, sin duda, otro de los pesos pesados del Gobierno de la Generalitat. Entró en el primer Ejecutivo de Mas en 2010 como independiente y enseguida se afilió a Convergencia, un gesto que le sirvió para hacerse perdonar, al menos entre las filas de CiU, los brutales programas de ajuste del gasto desarrollados hasta ahora. Está por ver que su reputación y prestigio se mantengan intactos tras el tijeretazo de 4.000 millones de euros que tiene que poner en práctica para acercarse a los objetivos de déficit marcados por Cristóbal Montoro.


UNA SALIDA LLAMATIVA


Una de las que sale debilitada con la composición del Gobierno es la vicepresidenta Joana Ortega, próxima al líder de Unió Democrática, Josep Duran Lleida. Su condición de número dos del Ejecutivo se quedará sobre el papel porque en la práctica lo ejercerá Homs. Este detalle explica la pérdida de peso político del socio democristiano de la federación porque aunque mantiene su cuota de poder con la Vicepresidencia y dos Consejerías, Interior y Agricultura, su influencia queda disminuida.

Mas, además, ha querido que el controvertido Felip Puig siga a su lado pese a su cuestionada gestión en Interior, sobre todo con las actuaciones de los Mossos d'Esquadra. Puig, independentista de la primera hora, no pertenece al círculo íntimo del 'president', pero goza de un fuerte ascendiente en Convergencia, y se hará cargo del departamento de Empresa y Empleo. Otros dos hombres fuertes del Ejecutivo catalán son los responsables de Salud, Boi Ruiz, impulsor del euro por receta y, por tanto, con profundas desavenencias con el Gobierno de Rajoy, y de Enseñanza, Irene Rigau, quien ha protagonizado sonoros encontronazos con su homólogo gubernamental, José Ignacio Wert.

Entre los consejeros que abandonan el Gobierno es llamativa la salida de Lluis Recoder, un dirigente de brillante historial político y notable peso interno en Convergencia. Alineado en el sector 'convergente' moderado su presencia chirriaba en un equipo de marcado acento soberanista. Otras fuentes de CiU, sin embargo, encuadran su salida del Gobierno para preservar su figura y ser el relevo de Mas si fracasa, como muchos auguran, el desafío soberanista.




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