ECONOMÍA

Volcados con el primer mandamiento: no gastarás

EFE. MADRID

Publicado el 13/12/2012 a las 17:37

El año 2013 será mejor y en 2014 habrá crecimiento. Ese es el mensaje que está trasladando el Gobierno al final de un ejercicio muy duro, en el que se ha afanado en intentar enderezar la economía incluso con medidas que no gustan ni al propio Ejecutivo y que no concuerdan con el programa electoral que abanderó el PP.


Economía, economía y economía. Ha sido un año muy monotemático, que en su recta final ha estado aderezado por la apuesta soberanista lanzada por el presidente de la Generalitat, Artur Mas, y con cuyo desenlace el Gobierno ha respirado.


Conteniendo la respiración en algunas ocasiones, viernes tras viernes, el Consejo de Ministros ha ido aprobando una serie de reformas que su presidente, Mariano Rajoy, en su primer año como inquilino de la Moncloa, ha considerado imprescindibles.


"¿Y qué habría pasado si no hubiéramos tomado esas medidas?", se preguntó Rajoy días atrás al cumplirse el primer aniversario de las últimas elecciones generales.


No se respondió a sí mismo entonces, pero la contestación que se da desde fuentes del Gobierno es bien clara: el rescate total y sus consecuencias habrían sido inevitables.


Bien es cierto que ha habido ayuda financiera de la UE para la recapitalización de las entidades bancarias y que aún no se descarta que España pueda pedir lo que se denomina un "rescate suave" en función del comportamiento de los mercados ante la deuda soberana española.


Todo ello conlleva condiciones, pero para el Ejecutivo no tienen parangón con las que habrían llegado si se hubiera seguido el rumbo marcado en la legislatura anterior y cuya herencia se han encargado de denunciar de forma sistemática ministros y dirigentes del PP para justificar lo que han tenido que hacer.


Y la que consideraron peor herencia de todas fue el déficit, que se desbocó hasta el 9,4 por ciento del PIB.


Reforma laboral, reforma del sector financiero, reforma de la administración, de la educación (con el ministro José Ignacio Wert como diana de partidos y sindicatos), de la sanidad, no actualización de las pensiones...


Todo ello para lograr unos frutos que el Gobierno ha situado en el medio y el largo plazo porque, como ha repetido una y otra vez Rajoy, no existen "varitas mágicas".


Ya le gustaría hacerse con alguna para borrar cifras de desempleo que siguen creando nuevos techos y diluir medidas que han provocado protestas ciudadanas y sindicales y el récord de dos huelgas generales en el plazo de ocho meses.


Pero se trata de decisiones con las que el Gobierno se atreve ya a hablar de indicios de recuperación y Rajoy a asegurar que "lo peor ha pasado" en cuestiones como la financiación de la deuda española.


También considera que los momentos más complicados del desafío protagonizado por Artur Mas han quedado atrás una vez que los catalanes se han pronunciado en las urnas.


No queda en el olvido la intención de CiU de convocar una consulta sobre el futuro de Cataluña, pero el Ejecutivo central cree que el "baño de realidad" del 25N va a moderar esa aspiración pese a que ERC presione en dirección contraria.


Rajoy ha ofrecido ya su colaboración a Mas para que Cataluña siga dando pasos en la salida de la crisis, un apoyo que el Ejecutivo ha querido dejar claro que también está prestando al resto de comunidades autónomas.


Son estas unas administraciones que se han visto señaladas durante todo el año como culpables de gran parte de la crisis por la que atraviesa España pero que han encontrado salvavidas como el fondo de liquidez autonómica puesto a su disposición.


Rajoy ha sido el primer presidente del Gobierno que en su primer año de mandato no ha sido despertado para comunicarle un atentado de ETA.


El Gobierno sigue instando a la banda terrorista a que se disuelva incondicionalmente sin entrar a comentar comunicados como el de finales de noviembre en el que pidió negociar sobre sus presos y huidos, su desarme y su disolución.


Una posición firme apoyada por las víctimas, colectivo que ha elevado la voz para hacer llegar al Gobierno su disconformidad ante decisiones como la libertad del etarra Bolinaga o el plan de reinserción de presos terroristas.


Ha sido alguno de los frentes no económicos del Gobierno en un año en el que la austeridad se ha situado como el primer, y casi único, mandamiento de unas nuevas tablas de la ley bastante estrictas: no gastarás. Como si las hubiera escrito Angela Merkel.

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