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Nuevo Gobierno, viejas tareas

  • Noda tiene a su favor un perfil bajo y poco polémico que le permitirá conciliar a su partido

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Nuevo Gobierno, viejas tareas

Yoshihiko Noda recibe los aplausos de la Cámara Baja japonesa tras ser elegido primer ministro, después de la dimisión de Naoto Kan. EFE

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Actualizada 31/08/2011 a las 00:03
  • EFE. TOKIO

EL nuevo primer ministro nipón, Yoshihiko Noda, asume las riendas del Gobierno exactamente dos años después de que su partido, el Democrático (PD), lograra una histórica victoria electoral que no ha conseguido llevar el prometido cambio a Japón.

El 30 de agosto de 2009 el PD arrasaba en las urnas y acababa con más de medio siglo de poder del Partido Liberal Demócrata (PLD), lo que abrió las esperanzas de que nuevos aires entraran en la rancia y pesada maquinaria burocrática del archipiélago.

Dos años después, sin embargo, poco parece haber cambiado en un escenario político dominado por la inestabilidad, la falta de liderazgo y la desconfianza de una población que muestra, en general, un patente desinterés por los vaivenes de sus gobiernos.

Si el terremoto y tsunami de marzo pusieron en evidencia el civismo y solidaridad de la sociedad japonesa ante la crisis, también revelaron la parálisis de un Ejecutivo novato contemplado con cada vez más reticencia y menos interés.

Un pueblo desilusionado

A estas alturas, con seis primeros ministros en cinco años, los cambios de Gobierno no causan grandes convulsiones en Japón, un país que en ocasiones parece funcionar con piloto automático gracias, precisamente, a una burocracia de estilo mandarín que hunde sus raíces en lo más profundo del sistema.

En este escenario, Noda tiene ante sí la difícil tarea de ganarse la confianza de un electorado poco predispuesto y desilusionado por lo fugaz que resultó la atrayente promesa de cambio del PD, un partido con solo trece años de historia y que aparece ahora más fragmentado que nunca.

El nuevo primer ministro tiene a su favor un perfil bajo y poco polémico que le permitiría conciliar posturas con las distintas facciones del PD, entre ellas la encabezada por el poderoso ex secretario general Ichiro Ozawa, y quizá también amansar a una oposición que ha acribillado a su predecesor Naoto Kan.

A diferencia de éste, que llegó al Gobierno en junio de 2010 con una alta popularidad que se deshinchó al ritmo de su falta de liderazgo, el discreto Yoshihiko Noda asume el puesto con escaso apoyo ciudadano y, por tanto, menos presión.

Al margen de los retos impuestos por el devastador terremoto de marzo y la crisis nuclear, la agenda de Noda es casi un calco de la de Kan: la economía, en declive desde hace dos décadas, es la gran protagonista con objetivos que pasan por depreciar el yen, luchar contra la deflación y contener la astronómica deuda pública.




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