Nicolas Sarkozy refuerza su poder
- En la cumbre celebrada la pasada semana en Bruselas, el presidente francés honró las tesis del general Charles de Gaulle en sus años como presidente, que vetó dos veces, en los años 1962 y 1967, el acceso de Reino Unido a la UE
Publicado el 12/12/2011 a las 01:03
LA escena todavía la repetían el sábado en los principales canales internacionales. Nicolas Sarkozy entra en la sala de reuniones del Consejo Europeo tras una larga noche de negociación. El líder francés saluda a un colega y se encuentra de frente con David Cameron, que llega con la intención de darle los buenos días. Sarkozy, en cambio, sigue a lo suyo y no presta ninguna atención a su homólogo británico, pese a que le acaba golpeando suavemente en el brazo.
El supuesto desplante resumió una cumbre en la que el inquilino del Eliseo salió reforzado a costa de la pérdida de influencia de Londres, un objetivo histórico de París en el seno de la UE.
La posición gala con respecto a Reino Unido se remonta casi a la época de la fundación de la Comunidad Económica Europea a finales de los años 50. Entonces, Francia apostó junto a Alemania por el embrión de la UE, mientras que los británicos prefirieron liderar la Asociación Europea de Libre Comercio, junto a países como Austria, Noruega y Suiza.
El veto de De Gaulle
Londres, sin embargo, se dio cuenta rápidamente de que había fallado en su elección y pidió ingresar en el organismo encabezado por las otras dos potencias continentales. El presidente francés, Charles de Gaulle, no le permitió corregir su error. En dos ocasiones, en 1962 y 1967, vetó su acceso al ya boyante club económico.
De Gaulle, en una herencia que transmitió a otros presidentes franceses, se oponía al ingreso de Reino Unido para evitar su rivalidad en la amistad con Alemania. A su vez, desconfiaba de las verdaderas intenciones británicas y temía que fuera un submarino norteamericano en Europa.
El escenario de hoy ha cambiado completamente, pero diplomáticos europeos recordaban que París siempre deseó arrinconar a Londres. "En la tradición francesa, Gran Bretaña nunca ha pertenecido realmente a la UE", dicen en Bruselas.
Sarkozy evocó esta rivalidad ancestral en su comparencia tras la cumbre. El líder francés remarcó con toda intención que los Veintisiete no habían podido avanzar unidos por la oposición de "nuestros amigos británicos".
Con el nuevo pacto a 26, la figura del presidente galo adquirió todavía más peso. Aunque Angela Merkel impuso todas sus tesis, ahora París tiene el campo libre para influir en su vecino.
Antes de su aislamiento, Cameron soñaba con liderar a los países de fuera del euro hacia posiciones económicas más abiertas, mientras que el resto de la UE avanzaba en la integración. Sin embargo, el líder británico se tuvo que conformar con la ayuda de Holanda, que prometió velar por sus intereses.
Sarkozy abandonó la cumbre de Bruselas con una amplia sonrisa, pero no fue el único. El otro vencedor del encuentro fue Mario Draghi, el presidente del BCE desde hace poco más de un mes que había pedido un "pacto fiscal" a cambio de una mayor implicación en la defensa de los países más acosados.