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Manifestantes islamistas asaltaron tres veces la Embajada británica en Teherán

  • La suspensión de la relaciones financieras por parte del Reino Unido es un eslabón más entre rupturas

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La policía no pudo contener el asalto de los defensores del régimen a la embajada inglesa en Teherán. REUTERS

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Carreras entre documentos oficiales de la embajada. REUTERS

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Rompiendo una foto de Isabel II. EFE

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Actualizada 30/11/2011 a las 00:02
  • OTR/PRESS. MADRID .

Decenas de manifestantes iraníes irrumpieron ayer tres veces en la embajada británica en Teherán bajo el eslogan "Occupy Embassy", rompiendo ventanas, destruyendo documentos, lanzado cócteles molotov e incluso provocando un incendio en uno de los edificios del complejo. Al parecer, estos actos -que hirieron a algunas personas- responden al descontento ante las sanciones que Reino Unido ha impuesto a Irán por negarse a abandonar su programa nuclear. David Cameron, "premier", cree que la falta de protección del edificio es "una vergüenza".

La semana pasada, Reino Unido adoptó medidas sancionatorias contra Irán ante su negativa a abandonar su polémico programa atómico. Entre ellas figura el veto a los negocios entre las instituciones financieras británicas y las iraníes, incluido su Banco Central. El lunes, el Consejo de Guardianes, que aprueba las leyes que le remite el Parlamento y vela por el respeto a la Constitución, respondió instando al Gobierno a expulsar de sus tierras al embajador británico.

Antesala o no, ayer decenas de manifestantes iraníes irrumpieron hasta tres veces , como corroboran las imágenes de la televisión estatal Press TV. Los manifestantes provocaron un incendio, según la cadena IRIB, que mostraba cómo uno de los manifestantes portaba una foto de la reina Isabel II, algo que, en principio, había encontrado en el interior del recinto, y cómo la multitud arriaba y quemaba la bandera británica izando la iraní en su lugar. Los iraníes actuaban al grito de "abajo Reino Unido", "abajo América", "abajo Israel" y "los estudiantes están despiertos y odian a Reino Unido".

Empleados retenidos

Los manifestantes llegaron a retener a seis empleados de la embajada en el jardín de Qolhak, aunque los ciudadanos fueron liberados después, informó la agencia semioficial Fars. Ésta sostuvo que los impulsores de la revuelta son estudiantes que reclaman que Teherán rompa las relaciones con Reino Unido.

El propio colectivo envió un comunicado en el que se bautizaba como "Occupy Embassy" y aclaraba que estaba integrado por "estudiantes revolucionarios" y que las acciones no provenían de "ningún órgano o ente". El texto agregaba que "la Embajada británica debería haber sido ocupada justo después de la Revolución, hace 33 años" y reclamaba la expulsión inmediata del embajador británico. La Policía iraní se enfrentó a las decenas de manifestantes y usó gases lacrimógenos para tratar de dispersarlas, según Fars: "Algunos estudiantes han resultado heridos en la Embajada y las Fuerzas de Seguridad están tratando de obligarles a que salgan. Algunos agentes también resultado heridos durantes los choques con los manifestantes.

Relaciones de mutua desconfianza

EL asalto a la embajada británica en Teherán es el último incidente de las ya tensas relaciones bilaterales entre el Reino Unido e Irán, cuya historia está marcada por el rencor y la desconfianza.

Las relaciones bilaterales se deterioraron en los últimos años por la insistencia iraní en continuar con su programa nuclear, del que Occidente sospecha que esconde objetivos militares, si bien Teherán defiende que lo hace con fines puramente civiles.

A tal punto ha llegado la sospecha, fundamentada en un reciente informe de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA) sobre el programa iraní, que el Gobierno británico decidió la semana pasada suspender las relaciones financieras entre los dos países, incluso todo contacto con el Banco Central iraní.

Teherán contestó con la aprobación por mayoría parlamentaria de una ley para rebajar las relaciones a nivel de encargado de negocios, lo que supondrá de hecho la retirada de los embajadores y una clara declaración de protesta en términos diplomáticos.

El Gobierno británico señaló que según las leyes internacionales, incluida la Convención de Viena, Irán está obligado a proteger a los diplomáticos y las embajadas presentes en su territorio, después de que los estudiantes arrancasen la bandera británica, saquearan documentación y causaran daños materiales. Esta nueva tensión se añade a los vaivenes que han marcado los vínculos bilaterales en los últimos sesenta años que se remontan a 1951, cuando el Gobierno iraní decidió nacionalizar, para malestar de Londres, la Compañía Petrolera Anglo-Iraní.

Episodios tormentosos

Desde entonces, ambos países han tenido unas relaciones tormentosas, con episodios como el cierre de la embajada británica en Teherán en 1979 a raíz de la revolución islámica, el asalto a la embajada iraní en Londres en 1980, el caso del escritor anglo-indio Salman Rushdie o la detención de varios miembros de la Marina británica en Irán en 2007 acusados de entrar en aguas territoriales iraníes.

Londres reabrió su embajada en Teherán en 1988. Sin embargo, en esos nueve años transcurridos desde el cierre de 1979 la desconfianza marcó los vínculos entre el entonces Gobierno de Margaret Thatcher y el régimen del Ayatolá Jomeini y tuvo un momento particularmente tenso cuando seis iraníes armados asaltaron la embajada de Irán en Londres, donde tomaron a 22 personas como rehenes. En febrero de 1989, Jomeini una fatwa (condena a muerte) contra Salman Rusdhie por considerar blasfemo para el Islam su libro Los Versos Satánicos, situación que obligó al escritor a esconderse durante años para impedir que fuera asesinado.

Este grave incidente contra un ciudadano británico motivó la ruptura de las relaciones entre los dos países, restablecidas en 1990, aunque en principio a nivel de encargado de negocios.

En septiembre de 1998, con un nuevo Gobierno en el Reino Unido, el del laborista Tony Blair, los vínculos avanzaron al rango de embajador, lo que supuso la normalización de las relaciones. Pero la situación se deterioró, esta vez por el programa nuclear.




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