La sombra del dictador
- Un buen número de generales impedirá que el nuevo líder de Corea del Norte, Kim Jong-Un gobierne a su aire
Publicado el 23/12/2011 a las 01:02
La sombra del joven Kim Jong-Un es desproporcionadamente grande. Porque tiene que arropar a un nutrido grupo de generales bien alimentados. Son los que, de momento, controlan los hilos que mueven al recién estrenado dictador en Corea del Norte. Al frente de los titiriteros se encuentra su tío, Jang Song-Thaek, vicepresidente de la Comisión de Defensa Nacional y marido de Kim Kyong-Hui, la hermana del fallecido Kim Jong-Il. Se confirma como regente y será el vínculo que una al tercer Kim de la dinastía comunista y al Ejército del país, evitando así peligrosas luchas por el poder.
Como sucede con la mayoría de los altos cargos norcoreanos, la información sobre su biografía escasea y es de difícil verificación. No obstante, es evidente que Jang, de 65 años, fue uno de los asesores más íntimos del anterior caudillo, pero su exceso de poder hizo que lo purgaran tanto el fundador de la patria, Kim Il-Sung, como su hijo. "Es un hombre con ambición desmedida", dijo la mujer de Kim Jong-Il, Ko Young-Hee. En 2006, recuperó su cargo al frente de los militares y, tras el infarto cerebral de Kim Jong-Il, en 2008, recayó sobre él la tarea de preparar la transición, ahora en marcha.
Algunos analistas surcoreanos, mencionados por el diario Chosun Ilbo, consideran que el cuñado del Querido Líder es consciente de que los 24 millones de habitantes norcoreanos, después de décadas de un poderoso lavado de cerebro, difícilmente aceptarían a un dirigente supremo que no tuviese vínculo de sangre con los Kim, razón por la que habría aceptado de buen grado el nombramiento como sucesor de Kim Jong-Un, inexperto y fácilmente manipulable.
Fenómenos paranormales
En lo que no concuerdan los expertos en política coreana es en el camino que tomará. Hay quienes apuestan por una apertura gradual similar a la que propició Deng Xiaoping en China, mientras que otros auguran una política de continuación sin grandes cambios. Afortunadamente, aunque su carisma es indudable, nadie considera que su carácter sea más tiránico que el del Kim Jong-Il. "Cuando hablaba, incluso quienes estaban muy por encima de él callaban", recuerda un oficial surcoreano que lo conoció en 2003. El único peligro reside en la posibilidad de que Kim Jong-Un se rebele contra su autoridad y provoque la temida fractura.
En cualquier caso, esa posibilidad se antoja lejana en el tiempo. De momento, la tranquilidad impera en los preparativos del funeral que se celebrará el día 28, y la propaganda continúa con su bombardeo destinado a hacer de Kim II un Dios. Ayer, la agencia de noticias estatal KCNA ya informó de varios fenómenos que rozan lo paranormal: pájaros que lloraban sobre la estatua de Kim Il-Sung, halos de colores en el cielo...
El resto del mundo, no obstante, no espera intervención divina alguna, y ya se ha puesto a trabajar para que la transición no resulte traumática. Ayer, el responsable de la delegación surcoreana en las conversaciones a seis bandas para el desarme nuclear norcoreano, Lim Sung-Nam, viajó a Pekín para reunirse con su homólogo chino y evitar las consecuencias que la muerte de Kim Jong-Il puede tener en las negociaciones, suspendidas desde 2008.