Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca

Iowa acoge la primera batalla

  • Mitt Romney, Ron Paul y Newt Gingrich son los mejor colocados ante la primera gran prueba de fuego de la campaña

Imagen de la noticia

Mitt Romney se perfila como el candidato republicano para noviembre, antes de empezar la carrera. REUTERS

0
Actualizada 02/01/2012 a las 01:00
  • COLPISA. WASHINGTON

Un pequeño Estado del centro-oeste, de abrumadora mayoría blanca y con una fuerte presencia de descendientes de alemanes, concita estos días las miradas en EE UU. Iowa marca el auténtico punto de partida de la carrera electoral en el país de las barras y las estrellas.

Tras meses engrasando la maquinaria, recaudando fondos y cortejando a los capitostes del partido, los aspirantes a la nominación republicana para luchar por la Casa Blanca se enfrentan a su primera cita con los electores. Los caucus de Iowa representan una auténtica prueba de fuego para los siete candidatos que aún se mantienen en liza, después de que el empresario Herman Cain se viese obligado a abandonar la pugna a causa de un reguero de escándalos sexuales y no pocas meteduras de pata.

Es el único cadáver que arroja, por ahora, la sorprendente guerra de trincheras en que se convirtió la batalla entre quienes aspiran a desalojar a Barack Obama del Despacho Oval. Eso es lo único que tienen en común los seis hombres y la mujer que resisten en medio de un constante fuego cruzado que aún no hirió mortalmente las aspiraciones de ninguno de ellos, si bien mientras algunos disponen de tecnología bélica puntera, otros se parapetan tras los sacos terreros de una encendida retórica y disparan con rifles propios de la Guerra de Secesión.

Entre los primeros están Mitt Romney, exgobernador de Massacussets; Newt Gingrich, antiguo líder de la Cámara de Representantes; y Ron Paul, un veterano congresista ultraliberal de Texas que se convirtió en la estrella ascendente de los últimos días.

Algo que, de una u otra forma, fueron todos los candidatos desde que empezasen a disparar sus cañones. Con la salvedad de Rick Satorum, exsenador de Pensilvania, y Jon Huntsman, exgobernador de Utah, no hubo postulante que no encabezara los sondeos en una u otra ocasión.

Pólvora mojada

Aunque sus opciones parecen ahora remotas, la congresista Michele Bachmann fue el centro de atención cuando, en agosto, se impuso en una pequeña votación que servía de termómetro sobre la popularidad de los candidatos precisamente en el Estado que ahora podría dejar a alguno fuera del teatro de operaciones.

También Rick Perry perdió casi toda la energía con la que irrumpió en la campaña. El gobernador de Texas pretendía exhibir sus credenciales como impecable gestor económico, unidas a una imagen de tipo duro al estilo de George W. Bush, con el fin de atraerse a unas bases cada vez más conservadoras.

Pero los debates fueron su cruz. Incapaz de recordar el nombre de uno de los tres departamentos gubernamentales con los que pretendía acabar, ahora gran parte del electorado le percibe como un político poco preparado para las enormes responsabilidades del cargo al que opta.

Bachmann, Perry, Santorum y Huntsman componen el grupo de postulantes cuya pólvora está mojada. Pero darles por eliminados, al menos a los dos primeros, suena a precipitado.

Real Clear Politics, la página que elabora una media diaria de las principales encuestas, colocó la pasada semana a Paul a la cabeza de los sondeos en Iowa, seguido a corta distancia por Romney. Algo más lejos se situaba Newt Gingrich, cuya resurrección política no tiene parangón desde los tiempos de Nixon. Azote de Bill Clinton, autor del conservador Contrato con América y cruzado de los valores familiares, salió perdedor del duelo librado con el 42º presidente de EE UU.

En cuanto a Paul, su problema es el extremismo de sus propuestas. Partidario de un gobierno federal reducido al mínimo, de la vuelta al patrón oro, de la desaparición de cualquier impuesto sobre la renta y de una libertad de mercado sin cortapisas de ninguna clase, en los ochenta tuvo que refugiarse en el Partido Libertario para aspirar, obviamente sin ninguna opción, a la Casa Blanca.

Por entonces, sus bravatas apenas hallaban eco en los medios ultraconservadores. Ahora la cosa es distinta. Muchos le consideran el padre espiritual del Tea Party, un movimiento que, tras la renuncia de Sarah Palin, la debilidad de Bachmann y la caída en desgracia de Cain, se vio obligado a depositar en él todas sus esperanzas de conquistar la cima del poder en Washington.

El "hombre perfecto"

Romney, por su parte, espera el descalabro tanto de Gingrich como de Paul para convertirse en lo que por fin considera inevitable desde hace tiempo: el rival de Obama en la presidenciales. Empresario de éxito, con un impecable currículum académico y un sólido matrimonio, parece el hombre perfecto.

Telegénico, buen orador, con unas arcas llenas de dinero... Aparentemente, reúne todas las condiciones para derribar a un presidente cuya popularidad se redujo alarmantemente. Pero sus correligionarios se resisten a echarse en sus brazos. Ya le dieron la espalda en 2008, prefiriendo a John McCain. Y podrían volver a hacerlo ahora.




Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.






(*) Campo obligatorio

Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Lo más...
volver arriba

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Contenido exclusivo para suscriptores DN+
Navega sin publicidad por www.diariodenavarra.es
Suscríbete a DN+
Desde solo 0,27€ al día
Ya soy DN+
Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar sin publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra