Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página HIBERUS | Google Plus Hemeroteca Edición impresa DN+ Tablet
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete
El Tiempo: Cargando...

La Hemeroteca

El éxodo de los inmigrantes

  • Se calcula que antes de la revolución había dos millones de inmigrantes en el país

0
Actualizada 07/09/2011 a las 01:03
Etiquetas
  • JAVIER MARTÍN . TRÍPOLI.

ALERTADO y ayudado por sus vecinos, y con apenas lo puesto, Abraham -prefiere mantener oculto su apellido- afirma que abandonó el pasado mayo el taller de reparación de coches que regentaba en el oasis libio de Sebha. Oculto en la parte trasera de una furgoneta y con unos cientos de euros en el bolsillo, emprendió la huida hacia Trípoli, tan pronto como se recrudecieron los combates entre las milicias rebeldes y las fuerzas leales al entonces líder libio, Gadafi.

Cuatro meses después, Abraham deambula sin oficio entre decenas de barcos de pesca oxidados en el puerto de Sidi Beler, a unos 20 kilómetros al oeste de la capital, junto a más de un millar de inmigrantes subsaharianos que han quedado atrapados en el conflicto.

"Lo hemos perdido todo. No tenemos trabajo y no podemos salir a la calle porque tenemos miedo. Necesitamos una solución urgente", explica este nigeriano de ojos tristes.

Su historia es la misma que la de la decena de compañeros que, tumbados en colchones raídos y a la sombra de sábanas claveteadas sobre el casco de los barcos, tratan de aventar el calor húmedo del Mediterráneo.

Acuciado por la situación en su país de origen -Nigeria- y con la carga de sustentar a su familia, cruzó clandestinamente varias fronteras para buscar fortuna en este país norteafricano, donde los inmigrantes son la principal fuerza laboral.

No existen cifras exactas, pero las diferentes estadísticas que se manejan apuntan a que antes de que prendiera la insurrección, vivían en Libia más de un millón y medio de inmigrantes legales, y otro medio millón de indocumentados.

Procedentes de Egipto y de la mayoría de los países del África subsahariana, constituían la principal fuerza laboral de un país en el que la población autóctona no supera los seis millones de habitantes.

La ausencia de los inmigrantes es palpable en Trípoli, donde pese a que los comercios están abiertos, los restaurantes no funcionan porque han perdido a sus cocineros egipcios y las calles están sucias porque no hay suficientes subsaharianos para llenar las partidas de barrenderos.

Nada más declararse la guerra, decenas de miles de inmigrantes de todas las naciones empaquetaron lo que pudieron, agarraron sus documentos y colapsaron las fronteras. Muchos se quedaron en los países vecinos con la esperanza de regresar un día.

Sin embargo, otros no lograron salir, ya fuera porque no sintieron una urgencia inmediata o porque en realidad eran inmigrantes indocumentados.




Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.






(*) Campo obligatorio

Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Lo más...
volver arriba
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual