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COMERCIO

Irán busca la tecnología y el conocimiento de Occidente

  • Las puertas están abiertas en el país con las cuartas reservas mundiales de petróleo y las segundas de gas​

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24/01/2016 a las 06:00
  • colpisa. madrid
El presidente de Irán lo tiene muy claro y el mismo día en el que anunció la implementación del acuerdo nuclear declaró en el discurso a la nación que necesitan "capital y tecnología. Nuestro país es lo bastante estable para atraer a los inversores extranjeros y está preparado para recibirlos". Mientras analistas y expertos en Oriente Medio alertaban del impacto político del final de las casi cuatro décadas de enemistad entre la república islámica y Estados Unidos en el mapa de equilibrios de la región, Rohani realizaba un discurso puramente económico e informaba que "en las pocas horas transcurridas desde el anuncio, se han abierto más de mil cartas de crédito en diferentes bancos extranjeros".

Las sanciones económicas y financieras que Estados Unidos y la Unión Europea impusieron de forma conjunta a Irán en 2012 a causa de su programa nuclear han surtido efecto. Los iraníes se han visto obligados a limitar su capacidad atómica para demostrar a la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) que no buscan la fabricación de una bomba, a cambio se les levantan unos castigos que provocaron una inflación del 40% en 2013 y una devaluación del rial de hasta un 80% respecto al dólar. Los precios de los productos básicos y el combustible se dispararon, el presupuesto nacional era cada vez más escaso por la imposibilidad de vender petróleo y los ahorros de los ciudadanos perdieron todo su valor tras la devaluación de la moneda.

Los iraníes se lanzaron a las casas de cambio para comprar dólares y vender sus riales y la crisis, unida a la represión política, hizo que entre 2009 y 2013 más de 300.000 salieran del país en busca de oportunidades, según el canal financiero Bloomberg. En la actualidad el 25% de los iraníes con un posgrado viven en países de la OCDE, lo que algunos expertos califican como la mayor ‘fuga de cerebros’ del mundo, señala Bloomberg.

En este contexto ganó las elecciones el clérigo moderado Hasán Rohani, que recogía el testigo de Mahmoud Ahmadineyad, cuyos ocho años de mandato estuvieron marcados por el frentismo ante Occidente. Basó su campaña electoral en la necesidad de mejorar la economía y para ello la única salida era acabar con las sanciones. Tres años después lo ha conseguido y espera atraer una inversión extranjera de entre 30.000 millones y 50.000 millones de dólares anuales en los próximos cinco años. Las autoridades han diseñado un plan de inversiones donde la mejora de las infraestructuras será una de las prioridades por la necesidad de mejorar la red de carreteras, aeropuertos, puertos y el deseo de construir una línea de tren de alta velocidad entre Teherán y Mashad, segunda ciudad del país situada a unos 900 kilómetros de distancia de la capital.

"Lo más importante es conseguir nuevas tecnologías y el ‘know-how’ (conocimientos técnicos), todos los sectores tienen que actualizarse para ser competitivos", opina Maysam Bizaer, asesor para inversores extranjeros en Teherán consultado por este medio. Las puertas están abiertas para trabajar en el país con las cuartas reservas mundiales de petróleo y las segundas de gas, pero que necesita de forma urgente la modernización de sus instalaciones para poder entrar en el mercado global, lo que pone a las empresas que trabajan en el sector energético en la primera línea de entrada.

ALLANAR EL CAMINO

Pese a la política de "economía de resistencia" impuesta por el Líder Supremo para intentar diversificar la economía y acabar con la dependencia del petróleo, los hidrocarburos suponen el 80% de las exportaciones de Irán. Una importancia capital que se refleja en la velocidad con la que las autoridades preparan "un nuevo modelo para los contratos de petróleo que permitirá el acceso a los mercados regionales e internacionales, y allanará el camino para la cooperación estratégica a largo plazo con las principales empresas", indicó el Ministerio de Petróleo. Hasta ahora, la petrolera estatal National Iranian Oil Company (NIOC) es la responsable de todos los proyectos ya que la Constitución prohíbe la propiedad privada o extranjera de los recursos naturales, pero los iraníes apuntan a un marco de "producción compartida".

Aunque los aviones se han llevado los titulares en la última semana tras el anuncio del Ministerio de Transporte sobre la compra de 114 aparatos a la empresa Airbus, el sector de la automoción es el segundo más importante del país por detrás del petróleo. Pese a las sanciones, que obligaron a empresas como Peugeot a dejar el país en 2012, Irán produjo más de un millón de vehículos en 2014 y ahora se dispone a recibir de nuevo a las grandes marcas mundiales.

Los expertos apuntan también a la agricultura como uno de los sectores con mayores posibilidades y "su desarrollo dependerá de las inversiones en modernización de la infraestructura, sobre todo en los sistemas de riego", señala la empresa de análisis de mercados BMI Research, que prevé que "el aumento de la producción crecerá menos que el consumo por lo que Irán deberá importar gran cantidad de productos".

Teherán insiste en que tiene a los inversores extranjeros haciendo cola pero "no será un proceso rápido y sencillo. La república islámica tiene que mejorar mucho en cuanto a burocracia, marco legal y regulaciones y sistema financiero, sobre todo en lo que respecta a la fluctuación de su moneda", apunta un empresario español que dejó de trabajar en Irán durante el periodo de las sanciones. A esto hay que sumar que los sectores claves de la economía están en manos del Gobierno o de fundaciones religiosas o paramilitares vinculadas con la Guardia Revolucionaria, acostumbradas a trabajar "fuera de los estándares tradicionales, es un sistema dentro del sistema", apunta el mismo empresario consultado, que pide mantener el anonimato.

En medio de una región marcada por la violencia y con guerras abiertas en sus fronteras con Irak y Afganistán, donde están presentes el grupo yihadista Estado Islámico y los talibanes, "la seguridad y la estabilidad son los desafíos más importantes, los que determinarán el comportamiento económico del país y jugarán un papel clave a la hora de animar a los inversores extranjeros", recordaba la periodista iraní Amelia Entekhabi-Fard en el canal Al Arabiya en su primer balance sobre este nuevo Irán libre de sanciones. Desde el triunfo de la revolución islámica el país mantiene el mismo régimen, un sistema que ha ido quedándose viejo con el paso de los años y en el que la calle reclama mayor apertura social y política, como se vio en las movilizaciones de 2009. La primera promesa de Rohani fue la mejora económica, pero en cuanto las cosas mejoren sus votantes no tardarán en recordarle la necesidad de mayores aperturas, el gran temor del sector más conservador del régimen que ve en la apertura a Occidente un Caballo de Troya que puede minar los valores revolucionarios.



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