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PENA DE MUERTE | ESTADOS UNIDOS

​Ejecutado en EE UU por asesinar a su hija y a otros tres familiares en 1985

  • ​El recluso, de 59 años, fue declarado muerto tras recibir una inyección letal en la prisión estatal Starke, en Florida

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Actualizada 30/10/2015 a las 08:46
  • EFE. Miami (EE UU)
Florida ejecutó hoy a Jerry Correll, condenado por el asesinato a cuchilladas de su hija de 5 años y de otros tres familiares en 1985, y cuya muerte acaba con nueve meses de suspensión temporal de la pena capital en ese estado del sur de EE UU.

El recluso, de 59 años, fue declarado muerto tras recibir una inyección letal en la prisión estatal Starke, situada en Raiford, en el norte de Florida, informó el Departamento de Correccionales de ese estado.

Desde 1979, cuando se restableció la pena capital en este estado, se han registrado 91 ejecutados en Florida, incluida la muerte de Correll.

Antes de ser ejecutado, el reo habló por teléfono con su hija y mantuvo un encuentro con un guía espiritual.

Poco antes de su muerte, la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó, sin emitir comentarios, posponer su ejecución.

Autoridades eclesiásticas y activistas contrarios a la pena capital protestaron días atrás contra el gobernador del estado, Rick Scott, que con Correll completó 22 ejecuciones en menos de cinco años de mandato.

Con esta ejecución, Scott se erige como el gobernador de este estado con mayor número de ejecuciones, al superar a Jeb Bush (1999-2007), actual precandidato republicano a la Casa Blanca, con el que se registraron 21 ejecuciones en sus ocho años de mandato.

La Conferencia de Obispos Católicos de Florida había instado esta semana al gobernador a atender "la llamada del papa Francisco de poner fin a la pena de muerte", tal como hizo en su reciente visita a EE UU., y conmutar así la pena capital a Correll.

Correll fue sentenciado en 1986 por el asesinato de su exesposa, su hija de 5 años, su exsuegra y la hermana de su exmujer en la ciudad de Orlando, en el centro de Florida.

La ejecución del reo supone la reactivación por parte de las autoridades del estado de la pena de muerte, tras nueve meses de suspensión temporal desde que el pasado 15 de enero Johny Shane Kormody, condenado por matar a un banquero en 1993, fue ejecutado con una inyección letal.

La ejecución de Correll, prevista inicialmente para febrero, estuvo ocho meses en suspenso a la espera de un fallo de la Corte Suprema sobre la legalidad del sedante midazolam, una de las sustancias que forman parte del compuesto químico de la inyección letal y que el año pasado fue el causante de causar sufrimientos en tres ejecuciones.

El caso que más conmoción generó fue el de Clayton Lockett, en Oklahoma, un condenado que sufrió durante 43 minutos antes de morir.

La demanda había sido interpuesta por cuatro presos de Oklahoma bajo el argumento de que el midazolam viola la Octava Enmienda de la Constitución, que protege a los ciudadanos de "castigos inusuales o crueles".

En junio pasado, los cinco magistrados del Tribunal Supremo federal se unieron para avalar la legalidad del uso del polémico sedante, y tras ello Florida se convirtió en uno de los primeros estados que restablece la pena capital tras la polémica suscitada por la droga.

Desde que el Tribunal Supremo federal restableció la pena de muerte en 1976, en EE.UU. has sido ejecutadas 1.419 personas, según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte.

Según esa organización, 118 hispanos han sido ejecutados (8,3 %), mientras que 491 han sido negros (34,6 %) y 785 blancos (55,4 %).

El pasado 1 de octubre, Virginia ejecutó al salvadoreño Alfredo Prieto, acusado de tres asesinatos, en la que supuso la primera aplicación de la pena de muerte en ese estado desde hacía tres años, y la primera por inyección letal desde 2011.

En Florida, tras la polémica por el sedante midazolam, el reo Wayne Doty, de 42 años, ha pedido morir en la silla eléctrica y no mediante inyección letal, como han muerto los 47 prisioneros ejecutados en este estado desde el año 2000.

El reo, condenado por el asesinato de otro preso, teme no morir de inmediato y, además, afirma que es para alcanzar la "libertad espiritual".



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